Hasta el domingo 6 de diciembre una serie de eventos, virtuales o muy tangibles, desde charlas hasta cenas, tendrán lugar en todo el mundo, ya que está en marcha la quinta Settimana della Cucina Italiana nel Mondo. Como recordó el cocinero Sergio Puglia en el lanzamiento de la actividad en Montevideo, “Jean-François Revel dice que las cocinas regionales no viajan, viaja su producto”. Esto implica que durante estos días, aparte de acercarse más a la dieta mediterránea, en 105 países restaurantes y organizaciones promueven menús con antipasto (entrada), un primo piatto compuesto generalmente por pasta o risotto, un secondo piatto de carnes o pescado, acompañado de vegetales, y finalmente il dolce. Puglia recalcó que “Italia supo resumir sus influencias”, desde Grecia hasta el imperio romano, y se refirió a las denominaciones de origen, que habilitan a la vez a tener control de la elaboración y a mantener las tradiciones. El cocinero agregó que oportunidades como la de esta semana “permiten entender quiénes somos”, puesto que “con la aplicación de las técnicas se recupera para nuestra sociedad la italianidad”. Por otra parte, diferenció la “cocina bastarda” que los inmigrantes practicaron con los ingredientes y las nociones que tenían de la “vera cucina”. Para consultar la lista de locales adheridos en Uruguay, que incluye restaurantes, pero también pizzerías y heladerías: https://ladiaria.com.uy/U6s.

En ese marco, el Museo de Arte Precolombino e Indígena tiene previstos, mañana y el viernes a partir de las 19.00, un concierto barroco en el que participará, entre otros, Cristina García Banegas al órgano, seguido de una cena a cargo de los chefs Massimiliano Porcelli y Daiana Rodríguez junto a la pastelera Virginia Gadea. Por reservas: [email protected]

En paralelo, hay actividades culturales programadas por el bicentenario del nacimiento del autor del primer manual culinario de la Italia unida, La ciencia en la cocina y el arte del buen comer (cuya primera edición, provista de 700 recetas, data de 1894). Por eso hoy a las 19.00, desde el Instituto Italiano de Cultura, la profesora Antonella Agostinis brindará una conferencia vía Zoom y presentará el libro La cucina di Pellegrino Artusi. Para seguir los pormenores: Meeting ID: 865 8096 9357/ Passcode: 777044.


Jardines del Yatch, en Punta Cala. 
Foto: Juanchi Camargo

Jardines del Yatch, en Punta Cala. Foto: Juanchi Camargo

Festival recurrente

A orillas del lago Calcagno, en un enorme terreno que conecta los predios que parten del Carrasco Yatch y se extienden hasta el Hilton, pasando por Punta Cala, la semana pasada empezó a funcionar Jardines del Yacht (Racine esquina Avenida de las Américas), un festival gastronómico adaptado a la nueva normalidad, mayormente al aire libre. Estos salones de eventos y fiestas explotan ahora su fuerte, el entorno natural, para montar semanalmente una oferta informal de comidas y bebidas de jueves a domingo (de 18.00 a 2.00 entre semana y desde las 11.00 los demás días). Instalaron livings separados, con espacio para cerca de 1.000 personas, aunque esperan no convocar tanto de golpe.

Entre los patrocinadores del proyecto, el más fuerte es Green Lion, una empresa de seguridad ambiental uruguaya que importa un desinfectante de origen alemán, que promete una asepsia de diez días mediante una capa protectora. Eso ayudó a conseguir los permisos, aseguran desde la organización.

Le llaman Jardín Gastronómico al sector interior, que de todos modos comunica con el espacio verde mediante grandes ventanales, y Jardín de Foodtrucks a los carritos y puestos de afuera. Dispusieron personal para controlar que la cantidad de gente sea la indicada, en particular en las zonas cerradas. En cuanto al control de temperatura corporal, en lugar de la pistola medidora optaron por un sistema de cámaras inteligentes.

En la selección de propuestas hicieron valer la exclusividad por rubro, es decir, un solo local de hamburguesas, uno solo de donas, y así. De esa forman buscan generar alianzas, ya que el compromiso es por varios fines de semana: la primera etapa de este festival fijo se extiende hasta fin de año.

Los organizadores esperan no trabajar al tope de la capacidad habilitada para poder garantizar el cumplimiento de protocolos sanitarios; por la misma razón, dicen, decidieron cobrar una entrada de 180 pesos, equivalente a una consumición, a los efectos de llevar un control de asistentes (incluye un revaso). Igualmente, los shows musicales en vivo fueron postergados para no comprometer el proyecto mientras observan cómo evoluciona el número de casos de coronavirus en el país.