A fines de los años 1980, en ese interregno en el que la democracia uruguaya todavía se estaba asentando, Guillermo Casanova filmó Mamá era punk. Producido por el Centro de Medios Audiovisuales (CEMA), el registro de apenas 35 minutos se transformó, tras su estreno en 1988 y con el cansado correr de los años, en una pieza de culto. Resulta un retrato coral que se enfoca en el hastío, la marginación, el exilio y las búsquedas estéticas de una juventud urbana acorralada y completamente desesperanzada, como lo fueron todas las generaciones que cargaron con las herencias de la dictadura.
A través del lente de Casanova desfilaron imágenes del festival Arte en la Lona, debates febriles entre redactores de revistas subterráneas –algunos, más tarde, serían los encargados de poblar las redacciones de la prensa formal–, los músicos de la Cooperativa del Molino, los grafiteros que usaban los muros como lienzo abierto, y uno de los primeros videoclips de Los Estómagos. También quedó registrada la actuación de la banda Clandestino, cuyo show en el festival Parque Rockdó, en 1988, terminó con la detención y posterior prisión de su cantante.
Para construir la banda sonora, Casanova convocó a Andy Adler, un músico algo enigmático que había nacido en Washington DC y fue criado entre Pocitos y la sombra de un ombú. Con poco más de 20 años vivía solo, repartía pan por las mañanas en un carrito y traía información fresca y áspera del pospunk estadounidense. De su figura se ha escrito últimamente. Pedro Dalton, en Dolor de Rambla (Estuario, 2025) le dedica un poema larguísimo (antes publicado en la revista Oro), Nelson Barceló rescata algunas piezas que pueden ayudar a armar el mosaico en su libro Las criaturas del pantano, pero da la sensación de que aún quedan hilos por cinchar.
Adler fue una suerte de catalizador fantasma. Estuvo en las primeras reuniones de Los Estómagos, en los inicios de La Tabaré, acomodó y formó el sonido de Chicos Eléctricos e influyó en bandas posteriores como Eté & Los Problems y Hablan por la Espalda. Sin embargo, su propia obra quedó atomizada en casetes perdidos, en la dispersión y en un impulso de autoboicot que siempre lo mantuvo lejos de los registros. El músico murió en 2020 y hoy se puede escuchar Un adiós entre dos adioses, reeditado en 2022, y su disco con los Coronets Gold.
Portada de la revista.
Un clásico
Para crear la música de Mamá era punk, Adler reclutó a dos integrantes de la banda Cadáveres Ilustres –Orlando Fernández en bajo y Rafael del Campo en batería– para dar forma a Los Inadaptados de Siempre. Juntos firmaron la primera banda sonora original del cine nacional, un trabajo que terminaría cosechando el premio a mejor música original en el Festival Franco-Americano de Bogotá en 1989.
Grabado en los estudios Moreno Producciones por Jorge Ripoll, el álbum desglosa nueve composiciones en las que la guitarra de Adler ruge como nunca lo había hecho un instrumento de seis cuerdas en Montevideo. Entre las pistas, mayoritariamente instrumentales (hay participación vocal de Ileana López), conviven la melancólica “Tan lejos de casa” (atravesada por el sonido intermitente de un lavarropas), el pulso un poco más garagero de “¡Denme algo que pegue!”, las esquizofrénicas desviaciones hacia el funk de “No es fácil” y la oda sarcástica de “Sabor, Medina, sabor”, dirigida a quien era entonces el ministro de Defensa Nacional del gobierno de Julio María Sanguinetti, el general Hugo Medina.
El rescate en casete y en plataformas de Mamá era punk funciona como una carta de presentación de Cucha, la nueva filial del sello discográfico Perro Andaluz comandada por su director, Ángel Atienza, el investigador y gestor Gerardo Michelin y el periodista Nelson Barceló. Pensado como una especie de “agencia de viajes para música fuera de catálogo”, el proyecto nace para desempolvar cofres del underground local, subir materiales inéditos a plataformas digitales y editar tanto reliquias descatalogadas como música nueva.
Esta reedición en cinta se vende en conjunto con una revista de 60 páginas ideada por Barceló: un fanzine que funciona como una bitácora del rodaje y que junta desde entrevistas a una treintena de involucrados y fotos inéditas de la filmación hasta los volantes de denuncias antirrazias, las listas manuscritas de los casetes que Adler vendía para costearse el pasaje al exterior, la reaparición del personaje Polizonte, de Pepi Gonçalvez, y el cómic que Pedro Dalton dibujó para la mítica revista G.A.S.
Para celebrar la reedición, repasar el archivo y volver a jugar con el sonido de ese Montevideo extraño, este jueves varios de los protagonistas conversarán en la librería Feltrinelli, en la primera de las presentaciones de la obra.
Mamá era punk, de Andy Adler y Los Inadaptados de Siempre. Perro Andaluz, 2026. En casete y plataformas. Presentación: jueves 29 de octubre a las 20.00 en Feltrinelli (Sarandí 675).
