“Cuando la escuché por primera vez, en un festival de aquellos con muchos artistas, pensé: ‘Enloqueció’”, comenta Guillermo Lamolle, integrante del grupo Asamblea Ordinaria, a propósito de “Ahí mar nomás” de Jorge Lazaroff (1950-1989), un tema de su álbum Dos (1983), que sigue sonando raro, delirante y cercano.
“Sombra espuma boca sucia/ sombra trampa condición”, canta el Choncho y sobresale en la lectura ordenada de Adiós Lazaroff. Canciones de Jorge Lazaroff, el más reciente de los lanzamientos de Ediciones del TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular).
El lector inmerso en el centenar de páginas de la simpática cuadernola espiralada podrá contrastar la música de los discos del cantautor uruguayo con un paquete de datos para nada fríos y entretenerse con sus fórmulas poco ortodoxas, incluso si se trata de una primera aproximación a su obra, que encuentra en este cancionero una ajustada y didáctica interpretación.
Cada apartado del documento incluye una partitura con ayudas prácticas para los menos hábiles en el solfeo, y la letra de cada canción elegida y comentarios –analíticos, conjeturales, anecdóticos, contextuales, testimoniales– de músicos, amigos y allegados al Choncho, con los que se busca descifrar una pista de su estilo o, simplemente, describir circunstancias que podrían delinear alguna parte de la personalidad detrás de las decisiones artísticas.
“Una vez decidimos realizar junto con Ismael Collazo un espectáculo con canciones de Jorge Lazaroff”, explica en el prólogo el sobrino del Choncho, Felipe Castro Lazaroff. El recuerdo viene a cuento de un posible inicio del proyecto, y continúa con cierta molestia hija de cuestionamientos en redes sociales y de periodistas a propósito del nombre de aquel espectáculo, Adiós Lazaroff, situado lejos de cualquier despedida y habitado como identidad desplegada en múltiples formas: un show musical, un cancionero, vaya a saber qué más.
“Sigue estando adelante”, argumenta el actual integrante de la murga Falta y Resto a favor del artista inspirador y, en nombre de los involucrados en esta iniciativa, declara la voluntad de intentar alcanzarlo en cada nuevo intento, convencido de la vigencia de “un campo de batalla” y de “un terreno en disputa para músicos, musicólogos, eruditos del arte y público en general” en torno a las canciones de Lazaroff.
No dejan de ser novedades las presencias del compositor Gonzalo Varela, responsable de las transcripciones finales de las partituras; Felipe Lamolle, revisor de partituras y acordes, y del músico y docente Ismael Collazo, coordinador y gestor de la publicación y encargado de las transcripciones iniciales para guitarra. Son parte de un pequeño y cómplice ejército, que incluye el lazo familiar.
Hay nobles figuras que vienen otra vez al rescate. Los abundantes y valiosos testimonios del coordinador de Ediciones del TUMP, Guilherme de Alencar Pinto, y de la periodista y escritora Soledad Castro Lazaroff, más la ausencia de otras miradas, confirman un olvido demasiado prolongado y el estado de una obra artística todavía encapsulada en los márgenes de una subcultura de eruditos y de una genialidad que espera ser comprendida.
A la espera de un reconocimiento de mayor escala que ya tendría que haber sucedido, vale preguntarse: ¿serán muchas las canciones de Lazaroff que hoy se cantan en los simples fogones que no suceden dentro del TUMP?
Entre los viejos conocidos, como Guillermo Lamolle o Víctor Cunha, aquí también hablan los fundamentales Raúl Flaco Castro y Rubén Olivera. “Su música y sus palabras eran revolucionarias”, reflexiona el Flaco sobre “Darle la vuelta”, una canción del grupo Los Que Iban Cantando, con letra de Mercedes Rein y música del Choncho. Por su parte, Olivera (compañero de Lazaroff en el grupo Vale 4) reconstruye la historia de “Corriente” y de cómo Daniel Magnone terminó cantando ese tema en el disco Dos: “A Daniel se lo veía emocionado y feliz”.
Este sábado
Con el cancionero disponible en la sede del TUMP, este sábado habrá una presentación oficial en la sala Lazaroff, lo que aumenta las probabilidades de que nuevos curiosos y la música del artista encuentren oportunidad de un diálogo fluido. Por supuesto, también está la posibilidad de ir directo a las plataformas digitales, donde se puede encontrar una porción importante de su producción musical.
Lo mismo le corresponde, y hace justicia al podcast Guardafaros, del que se extraen unas cuantas palabras para la elaboración de este cancionero, y al proyecto Guitarras de Lazaroff, de Gonzalo Varela.
“En la presentación vamos a participar junto con Guilherme de Alencar Pinto y Felipe Castro e Ismael Collazo. Charlaremos, tocaremos y cantaremos, y se escucharán algunas anécdotas de allegados al Choncho”, adelanta Collazo sobre la cita sabatina, y avisa que, aunque las entradas son gratuitas, es necesaria la reserva previa.
También recuerda Lamolle: “Una vez le iba a enseñar la canción ‘Albañil’ a un alumno del TUMP, y subí al altillo donde el Choncho estaba haciendo tiempo a pedirle los acordes. En varias partes me decía: ‘Acá hago esto, a veces; otras veces hago esto otro’, y era todo así. ‘Y esto, acá, yo repito un rato la nota mi en octavas distintas, poné mi mayor, o lo que quieras, ¡yo qué sé!’”.
Adiós Lazaroff. Canciones de Jorge Lazaroff. 110 páginas, Ediciones del TUMP, 2025
Presentación: sábado a las 20.00 en la sala Lazaroff (Intercambiador Belloni, primer piso. 8 de Octubre 4849 esquina José Belloni). Entrada libre con reserva previa a través del 099 612 009, 1950 interno 9075, o al correo electrónico [email protected].