El actor Robert Duvall, reconocido por sus papeles en El Padrino y Apocalypse Now, falleció este domingo en su rancho del estado de Virginia, “rodeado de amor y comodidad”, según informó su esposa, Luciana Pedraza. Tenía 95 años y una vasta carrera que incluyó siete nominaciones al premio de la Academia y una estatuilla.

“Para el mundo, él era un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, simplemente lo era todo”, dijo Pedraza en un comunicado. “Su pasión por el oficio solo era comparable con su profundo amor por los personajes, por una buena comida y por ser el centro de atención. En cada uno de sus numerosos roles, Bob lo daba todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, nos dejó algo duradero e inolvidable a todos”, agregó la actriz argentina.

Su primer papel destacado en cine fue en Matar a un ruiseñor (1962), pese a que no decía una sola palabra. El director Francis Ford Coppola fue el responsable de las actuaciones más recordadas de su carrera, ya que luego de convocarlo para Dos almas en pugna (1969) contó con él para interpretar a Tom Hagen, el abogado y consigliere de la familia Corleone en El Padrino (1972) y El Padrino II (1974).

Más adelante sería el teniente coronel Kilgore en Apocalypse Now (1979). Su frase “amo el olor a napalm en la mañana”, que quedaría para la historia, fue grabada en una sola toma. En 1983 Duvall contó al crítico Roger Everett: “No había tiempo para pensar. Escuché en el intercomunicador que solamente contábamos con los jets por 20 minutos. Una sola pasada y listo. Estaba completamente metido en el personaje y, si él no se acobardada, yo tampoco lo haría”.

Al año siguiente, en 1984, recibió su único Oscar por interpretar a un cantante de country con problemas de bebida en El precio de la felicidad (1983).

Robert Duvall no tuvo hijos y estuvo casado cuatro veces. Su última boda fue en 2004 con Pedraza, una artista 41 años menor, a quien había conocido en una panadería de Buenos Aires en 1996. Tenían en común su pasión por el tango, que llevó a que la Academia Nacional de Tango de Argentina lo nombrara Académico Honoris Causa por la forma en que promovió esta expresión cultural en Estados Unidos, donde la pareja instaló una academia.

Duvall y Pedraza dividieron su vida entre Virginia y Argentina, visitas que en ocasiones incluían pasajes por nuestro principal balneario. “Punta del Este es un lugar muy relajado y su onda me gusta mucho. Incluso mucho más que Miami u otras ciudades de Europa. Vine por primera vez con unos amigos, luego para el Festival de Cine. Y esta es la tercera vez. Me encanta volver”, declaró a El País en 2009, en una visita que incluyó un almuerzo con el expresidente Luis Alberto Lacalle y el expresidente español José María Aznar en casa del primero.