Una buena porción del público, acostumbrada a ver al tricolor por la tele, se dio el gusto de ver al equipo de sus amores del otro lado del alambrado, en las coquetas tribunas del remodelado Silvestre Octavio Landoni de Durazno, donde Progreso recibió este sábado a Nacional por la tercera fecha del Apertura.

El interior le calza bien al equipo de Jadson Viera, que debutó en el torneo con triunfo en Florida ante Boston River, y ahora se repuso de los puntos perdidos el fin de semana pasado en el Parque Central frente a Racing, sumando de a tres ante un rival que comenzó muy mal el campeonato, con tres derrotas consecutivas.

Sin embargo, a Nacional no le sobró nada en el triunfo de esta noche, mucho más ajustado de lo que se podía prever por cómo se perfilaba el partido desde el inicio. Los primeros minutos del tricolor en Durazno fueron los mejores del equipo en lo que va del Apertura.

Jadson Viera tuvo que hacer un ajuste obligado: Lucas Rodríguez entró en la mitad de la cancha en lugar del recién salido Cristian Oliva, ya jugador del Santos de Brasil. Pero también hizo modificaciones técnicas. Puso a Juan Pintado en el lateral derecho, en lugar de Emiliano Ancheta, y mandó a Rodrigo Martínez, de 17 años, como titular por el extremo izquierdo. Entre los juveniles se entendieron bien por la izquierda: Federico Bais, que acaba de cumplir 18, volvió a hacer un buen partido por el lateral zurdo, con dinámicas incursiones en ataque y buen manejo de pelota.

Pero lo mejor sucedió por la banda derecha. El argentino Tomás Verón Lupi arrancó ahora por ahí (donde mejor se lo había visto en las primeras fechas) y formó una muy buena sociedad de ataque con Pintado. Entre ambos elaboraron, en los primeros 20 o 25 minutos de partido, las aproximaciones más peligrosas del bolso, que parecía ir con todo por la apertura del marcador.

Nacional insinuó peligro desde los primeros minutos. Lucas Rodríguez tuvo un tiro dentro del área que se fue alto; Maxi Gómez tiró un centro venenoso que nadie alcanzó a peinar y después le filtró una gran pelota a Maxi Silvera, que no definió bien de zurda; Bais y Martínez se juntaron por izquierda y éste tiró un centro que Luciano Boggio le dio de primera pero débil a las manos del arquero; más tarde, Martínez desbordó por izquierda y le puso un centro en la cabeza a Gómez, que no pudo cabecear firme.

Con el paso de los minutos y el gasto creciente de energía, el ataque tricolor perdió sorpresa y eficacia. Progreso, que había estado muy replegado, salió y se arrimó al arco de Luis Mejía. El capitán del gaucho, Adrián Colombino, exigió al arquero panameño con un buen tiro de afuera, que contuvo bien Mejía.

El partido se definió con una jugada cargada de polémica, la última del primer tiempo. El árbitro, Gustavo Tejera, había dado dos minutos adicionales; con tiempo cumplido, Rodrigo Martínez cobró el tiro libre desde la izquierda. La pelota quieta no prosperó, pero en la segunda jugada el balón volvió al área y Maxi Silvera la bajó para que, primero Sebastián Coates y después Julián Millán -los centrales que habían quedado arriba- pelearan una pelota entreverada que la defensa no pudo sacar y que el zaguero colombiano mandó a la red.

Progreso protestó porque el gol se produjo ya pasado el tiempo adicionado, y porque entendieron que hubo mano de Silvera cuando baja la pelota. Ni Tejera ni el VAR advirtieron la mano, y el gol fue convalidado.

Sebastián Cardozo, de Progreso y Sebastián Coates, de Nacional, el 21 de febrero, en Durazno.

Sebastián Cardozo, de Progreso y Sebastián Coates, de Nacional, el 21 de febrero, en Durazno.

Foto: Fernando Morán, Agencia Gamba

En el segundo tiempo, Nacional estuvo muy lejos de la producción ofensiva que había insinuado, y pareció conforme con la ventaja mínima. Le cedió al gaucho la pelota y el terreno.

En Progreso ingresó Nicolás Fernández para cambiarle la cara al equipo; el volante ofensivo entró muy bien y con su conducción el gaucho iba con ganas y criterio a buscar el empate. El propio Fernández probó de afuera y su tiro se fue apenas desviado.

Pero la ilusión se empezó a apagar con la segunda amarilla para el central Sebastián Cardozo, cuando faltaban 20 minutos, otra jugada muy delicada que generó también una airada protesta del banco de Progreso y desembocó en la expulsión, además, del técnico Leonel Rocco.

Nacional cumplió y ganó. Un triunfo necesario e importante de cara al clásico del próximo domingo, que se jugará en el Gran Parque Central por la cuarta fecha del Apertura.

Progreso, que venía de perder ante dos equipos recién ascendidos (Deportivo Maldonado y Albion) necesita salir del pozo rápidamente. En la próxima, visita a Danubio.