Juventud de Las Piedras empató 1-1 con Deportivo Independiente Medellín (DIM) en el partido de ida de la Fase 3 de la Libertadores que se jugó en Montevideo, en el Gran Parque Central. Fue otro buen partido de los pedrenses, que empezaron perdiendo en el primer tiempo con el gol del de Juanicó, Enzo Larrosa, pero lo empataron en el complemento con anotación del de Canelones, Bruno Larregui. Noche de canarios.
Es bueno lo que muestra y proyecta Juventud, que, con su humildad y seguramente su inferioridad en cuanto a economía y finanzas, ha demostrado con este plantel y estos jugadores que tiene herramientas como para dar buena competencia a nivel internacional.
Ahora en Medellín se decidirá cuál va al grupo de Libertadores y cuál a la Sudamericana, pero algo que trasciende eso es la sensación y comprobación de que Juventud compite y lo hace bien.
Engordando la carpeta
Otra vez, como en sus pocos pero buenos antecedentes coperos, todos de estos últimos 30 días, Juventud empezó jugando de muy buena manera, en este caso asumiendo el papel de local ante una muy buena entrada de público en el Gran Parque Central, que habilitó la Atilio García para los uruguayos, y llevando la pelota contra el arco del golero maragato Salvador Ichazo.
Es una sensación agradable la que deja este joven club en el escenario internacional, pero con una larga historia en su pueblo, que es su patria, Las Piedras, y que se ha presentado mostrando capacidad para competir y juego como para superar a los rivales.
Pasó un cuarto de hora en el reloj y el dominio era pedrense, pero, sin embargo, justamente cuando se llegó a la referencia de ese tiempo, el DIM metió un ataque que, con Frank Fabra llegando por izquierda, culminó en una buena definición que fue salvada de manera excepcional por el arquero Sebastián Sosa, que mandó la pelota al córner.
El dominio del juego, aunque no absolutamente marcado, pero notorio, era de Juventud, pero esto es fútbol, por eso, a los 32 minutos, quien abrió el marcador fue el elenco colombiano a través de un futbolista uruguayo, porque fue Larrosa, el jugador nacido en la ciudad de Progreso y que naciera futbolísticamente en Juanicó vistiendo la rojinegra del pueblo, quien hizo explotar la pelota en las redes al tomar un rebote de otra gran atajada de Sosa, que había contenido el remate del Polaco Francisco Fydriszewski, cuando pareció que el futbolista rosarino había empujado a Barrandeguy en su acción de ataque. Larrosa hizo lo que deben hacer los 9 y fundió con un terrible zurdazo a Sosa, y después recién mirar al juez peruano -flojito- para ver si valía, como valió.
Esta vez le cayó pesado a Juventud el gol, que reaccionó, pero no pudo recuperar su compostura hasta que se fueron a vestuarios. Se jugó en campo colombiano, su defensa no mostraba absoluta seguridad, pero Juventud no podía con los nervios.
¿Extrañaba el equipo pedrense a la Joya Pablo Lago? Sí, pero estuvo acertado Sebastián Méndez en sustituir a la joven promesa pedrense -expulsado estando fuera del campo y en los festejos en Asunción- con la titularidad del otro joven goleador, Gonzalo Gómez.
Con este gol, el DIM se fue al descanso con la ventaja mínima.
Querer, poder y otras razones
Sebastián Gallego Méndez habrá proyectado otro tipo de partido para el segundo tiempo, encontrando los huecos y las fallas que había demostrado el DIM. Juventud volvió a mostrar su capacidad ofensiva y apostó a sus mejores habilidades, como poner en juego a Bruno Larregui, que a los cinco del segundo tiempo generó una muy buena jugada y, en su definición, la pelota terminó golpeando el caño derecho de Ichazo.
El equipo uruguayo recién está haciendo callo en la competencia internacional y ello se nota en la fuerza o en las acciones que enfrentaban al experimentadísimo Fabra con el debutante Gómez. La proyección de Juventud para encontrar el gol era notoria.
El técnico argentino de los uruguayos fue procurando cambios al colocar a Cruz primero y Mimbacas después, y llevando un ataque bien compuesto. Otra vez una pelota larga que puso Rodrigo Chagas para el pique del Mueca Larregui, que le ganó la espalda a Mosquera y, desde un ángulo difícil, metió el derechazo para poner el uno a uno.
Fue un golazo el de Larregui, merecido, justo y bonito, convirtiéndose en el primer tanto de Juventud de Las Piedras en la Libertadores jugando en suelo uruguayo. Se veía, se sentía que Juventud quería más, por ejemplo, cuando a los 35, Fernando Mimbacas metió un cabezazo impresionante que hizo explotar el travesaño de Ichazo.
Insistió el club uruguayo hasta el final, aunque también en algún momento supo que cuando no se puede ganar, no hay que perder y entonces, con la llave absolutamente abierta, se va a Colombia.
¿A cuánto está un aéreo a Medellín?