Con el fallo favorable a Durazno luego del reclamo de Florida por la inclusión indebida de su preparador físico, quedaron firmes las finales del Sur, el Este, el Litoral y el Litoral Norte, que este fin de semana a pura pantalla tendrá sus campeones.

No pasaba nada con el Este y los litorales, que ya habían resuelto sin dudas sus finales de ida y proyectado posibilidades para las revanchas en las que se alzará la copa. Pero sí había expectativa por lo que sucedería con el Sur: de haber prosperado el reclamo de los floridenses, la final hubiese cambiado y quedado sin valor el partido de ida que se jugó el domingo pasado en el Landoni y que terminó con una gran victoria 3-0 de la roja pitanga.

Ahora es tiempo. Y en nuestras ciudades o en la de los primos, en las pantallas de la televisión de la confitería o hasta en la excursión que organizó el Pocho con los refuerzos de bondiola de la panadería de Carlitos, los corazones reventarán de alegría o de tristeza por la copa, la vuelta olímpica y la gloria, que no es Gloria Sánchez, la esposa del Pocho que te cobró el pasaje.

Viaje al fondo de la orientalidad

Hay una cuenta medio facilonga que ayuda a resolver un vacío sentimental o emocional. Si la mitad de la población está en Montevideo y la otra mitad en el resto del país, pero a su vez esos habitantes de la capital provienen –ellos o sus padres y madres– de otras ciudades del interior, a la ciudad-Estado de Montevideo, a los medios nacionales no les debería ser tan ajeno un acontecimiento sociocultural que sucede a 100 kilómetros de donde pone todas sus antenas, ya que buena parte de sus potenciales receptores capitalinos vienen, o han tenido vida, en otros lados.

Se nota que en algún momento de nuestra vida como sociedad algo se rompió y, como tantos acontecimientos, fueron dejados de lado en el rincón de los canarios. Sus lugares en el espacio central quedaron restringidos a la Fiesta de la Patria Gaucha en Tacuarembó, al 25 de agosto en la Piedra Alta en Florida, a un temporal del Río de la Plata o una pelea callejera en Piriápolis o a los embotellamientos de las fiestas de fin de año en el puente transnacional de Fray Bentos.

Como un cartel de Pare, esta y otras tantas páginas, espacios audiovisuales y programas de radio nos ponen en alerta acerca de la enorme trascendencia emocional y sociodeportiva de lo que sucederá este fin de semana con las poblaciones de más de una decena de ciudades que vivirán las definiciones de los campeonatos del Sur, del Este, del Litoral y del Litoral Norte. Esto supondrá el éxtasis para miles de vecinos y vecinas que sueñan, junto con los deportistas, con conseguir esa gesta que quedará para siempre en los anales de la ciudad.

Es simple: ser campeón es la gloria. El reduccionismo por desinterés o desinformación de que se trata de una etapa meramente clasificatoria es uno de los picos más grandes de desconocimiento de lo que representan estos campeonatos que se juegan desde 1922, 1924 y 1927.

Sí, es cierto que después de estas definiciones esto sigue y que ganadores y perdedores de estas finales siguen adelante por ser el mejor del interior, pero esta estación es uno de los destinos de la gloria.

Así las cosas

El primero de los campeones será el del Litoral. Está bien que así sea porque es el más histórico campeonato de selecciones del Uruguay. En el remozado estadio Liebig’s de Fray Bentos, Río Negro y Nueva Palmira irán por el preciado título en igualdad de condiciones, dado que una semana atrás empataron 1-1 en el Puerto de los Sueños. Si hay un ganador, es el campeón; si vuelven a empatar, irán al alargue y, si siguen empatados, a tirar penales ahí enfrente a las aguas del Uruguay. El partido se juega el sábado a las 19.00.

La segunda final sabatina tendrá su vuelta olímpica dominguera porque en el Alberto Suppici de Colonia del Sacramento, a orillas del Río de la Plata, se jugará la final del Sur entre los locales y Durazno, que mantiene su paso firme en las canchas y en los escritorios. Colonia y Durazno solo se han goleado este año: en cuartos de final los colonienses ganaron 4-1 en la ida, mientras que los duraznenses metieron un 5-2 en el Landoni. Después, en la primera final Durazno clavó un 3-0, pero en este caso la goleada no pesa para nada porque el Sur decidió, antes del inicio del campeonato, que su definición era por puntos pero no por diferencia de goles, por lo que, si gana o empata Durazno, la roja será campeona, pero si gana Colonia –no importa por cuánto– habrá alargue y si empatan habrá penales. El partido es a las 22.00.

El domingo habrá otro par de finales. A las 19.00 en el estadio Dickinson de Salto, el viejo y siempre espectacular clásico litoraleño entre Salto y Paysandú decidirá el Litoral Norte, desprendimiento de este siglo del viejo Litoral nacido en Paysandú 104 años atrás. En la ida, en el Artigas sanducero, empataron 0-0, por lo que, si hay un ganador, festejará una de las dos tribunas, mientras que si vuelven a empatar irán a alargue y si no salen de tablas habrá penales.

La historia de las finales 2026 se cierra en el Este, donde un combinado de Maldonado saldrá campeón. Es que en la cancha del Club San Carlos, en San Carlos, jugarán la Liga Mayor de Maldonado –provenientes de clubes de Maldonado, Punta del Este y San Carlos–, ante Zona Oeste de Maldonado –la selección de Pan de Azúcar, Piriápolis, Las Flores, Gregorio Aznárez, Aiguá y Pueblo Gerona–, que en la ida consiguió en Pan de Azúcar un gran triunfo rompiendo un invicto de diez partidos de la Liga Mayor, que además los había ganado todos. Ahora, si la Zona vuelve a ganar o empatar, será histórico campeón; sin embargo, si fernandinos, puntaesteños y carolinos ganan por dos o más goles de diferencia, serán los campeones. Si Maldonado gana por un gol habrá alargue y si el resultado no se mueve habrá penales. El partido se juega a las 22.00.

Todos los partidos serán televisados por Flow.