Ambos querían estar en la punta. Ambos ya no están. Se autodestruyeron. Liverpool y Montevideo City Torque empataron sin goles y dejaron pasar el bondi del liderazgo. Liverpool fue más, pero no llegó al gol. Diego Zabala jugó mucho, pero Franco Torgnascioli, el arquero rival, lo fue más.

Los futboleros y las futboleras que esperaban un buen partido –como quien entiende que habrá buen pique para la pesca o que el mar estará lindo para una mañana de baños y sol– no estaban equivocados ni equivocadas. Desde antes del pitazo inicial en el Prado, por la riqueza de los planteles y por la impronta de los técnicos y sus ideas, era previsible esperar un buen espectáculo: goles, conexiones, engaños y defensas bien plantadas.

En ese primer tiempo hubo casi todo eso, pero faltó la concreción, el gol. Y, para achicar un poco las buenas sensaciones iniciales, sobre el cierre de la etapa llegó la expulsión de Nicolás Garayalde –bien decretada por el VAR ante una acción de extrema peligrosidad–. Es que algo se rompe en nuestra ilusión cuando el partido pierde sus condiciones de laboratorio de 11 contra 11 para desarrollar sus ideas, estrategias y expectativas.

Hasta ahí, Liverpool había sido superior con su línea de tres y dos carrileros excepcionales: Kevin Amaro y el floridense-palmirense Diego Romero. Didí Zabala fue el eje y protagonizó tres duelos individuales frente a un Torgnascioli que estuvo bárbaro, salvando su arco ante el regate y el remate del enganche y también frente a Federico Martínez. Torque buscó su cadencia de toques, pero llegó menos, salvo una pelota que Martín Campaña salvó con el pie ante Esteban Obregón.

Para el complemento, Camilo Speranza rearmó la estructura con el ingreso del varelense Lucas Acosta por Martínez, mientras que Marcelo Méndez mandó al argentino Diogo Guzmán para actuar como mediocampista ofensivo, soltando al sanducero Franco Pizzichillo por toda la franja derecha. Increíblemente, con uno menos, Liverpool sostuvo el predominio y Didí siguió siendo determinante. Las pocas jugadas de gol fueron negriazules y solo la presencia impecable de Torgnascioli sostuvo a Torque, que recién en el último cuarto de hora, cuando el desgaste de la inferioridad numérica hizo mella, logró inquietar el arco de Campaña.

Para el final quedaron las expulsiones de Pablo Siles, primero por cortar un ataque negriazul –roja directa–; la de Marcelo Méndez, anecdótica, porque ante un mal pase de Gary Kagelmacher, y cuando la pelota iba hacia el banco, la calzó como cuando ocupaba posiciones de defensa dentro del campo, y las de la cocoa final, sin sentido, en la que Torque perdió a Guzmán y Liverpool a un jugador que estaba en el banco.

Al final fue nada que ver con lo que habíamos ido a ver: 0-0 y ambos bajándose de la punta a los empujones.