El campeonato uruguayo de fútbol femenino está en curso con la disputa del Torneo Clausura. Peñarol es el candidato a quedarse con el título de la segunda parte del año; el conjunto dirigido por Cecilia Santo está primero con 21 unidades y con mucha expectativa, porque ya superó a los dos rivales directos, Nacional y Montevideo City Torque.
El año no comenzó de la mejor manera para el aurinegro –lo primero fue la derrota clásica ante Nacional–, pero poco a poco fue tomando confianza y se transformó en un equipo sólido, con juego colectivo de nivel e individualidades destacadas. Ese mismo proceso hicieron las principales incorporaciones de esta temporada, las hermanas Grant-Clavijo, nacidas en Toronto, Ontario, dos chiquilinas hijas de padre uruguayo, Álvaro Clavijo, quien se fue a América Norte cuando tenía solo 4 años y desde entonces ha vuelto a Uruguay un par de veces de visita. Lo que nunca olvidó fueron los colores: amarillo y negro.
“Peñarol rompió el mercado de pases”, decían algunos titulares cuando la dupla fue presentada, pero la historia tiene más de pasión por el fútbol que de números y estadísticas.
Miya Grant-Clavijo fue la precursora de la llegada de la dupla al país. La delantera de 22 años se graduó como licenciada en Psicología en la Universidad Brown, una institución que eligió no solo por su “plan de estudios único y excepcional”, sino también por su prestigioso programa de fútbol: “No fue hasta que conocí el campus cuando me di cuenta de que Brown era el lugar ideal para mí”. La joven deportista nunca dudó de su vocación: siempre quiso ser futbolista. Por eso, tras culminar sus estudios universitarios el año pasado y con el objetivo claro de enfocarse en su carrera deportiva, buscó nuevas opciones en el mercado, lo que le abrió las puertas para vestir la camiseta aurinegra.
Fue charlando con su padre que surgió la oportunidad de emigrar a Uruguay; él se contactó con Peñarol y desde el equipo mirasol aceptaron tomarle una prueba a la joven. Todo funcionó a la perfección. La entrenadora le dijo que había quedado, que quería que se sumara a su plantel, e intentó ficharla en ese momento, pero no fue posible debido a cuestiones administrativas. Miya volvió a Canadá con una certeza y aprovechó lo que quedaba de 2025 para cerrar detalles y volver a Uruguay ya como jugadora aurinegra. Y duplicó la apuesta: sumó a su hermana, Torrie, que también quería seguir jugando al fútbol.
¿Cómo fue llegar a Uruguay para jugar al fútbol?
Miya: Yo tenía muy claro que me quería dedicar a jugar al fútbol y, cuando terminé la universidad, empecé a ver qué opciones tenía. Mi padre me habló de Peñarol y se contactó con el club. Aceptaron hacerme una prueba y vine con él y mi otro hermano. Luego regresé y cuando ya estaba todo acordado para poder venir a Uruguay a vivir lo hice con mi hermana, que también tenía claro que lo de ella es el fútbol.
Lo previo a Peñarol
A nivel de selecciones, Miya representó a Canadá en la sub 15 en 2017, en sub 17 en 2019 –año en el que marcó su primer gol internacional contra México– y en la sub 20, categoría en la que disputó el Campeonato Femenino sub 20 de la Concacaf en 2022.
A nivel de clubes, compitió con el Unionville Milliken Soccer Club y fue goleadora de la temporada en más de una ocasión y con el equipo de la universidad en la que se graduó, el Brown, con el que concretó su segundo título consecutivo de la Ivy League, sumando su decimocuarto campeonato.
¿Conocías algo del fútbol femenino uruguayo antes de llegar al país?
Miya: No conocía nada del fútbol uruguayo femenino, pero de todas maneras quería jugar en el primer equipo de Peñarol porque mi objetivo principal es mejorar en esta disciplina y vi a Peñarol como una gran oportunidad para eso.
¿Qué fue lo que más te llamó la atención cuando llegaste para entrenar acá?
Miya: Primero, la energía y la competitividad del club son muy buenas. En Canadá y en Estados Unidos no hay una rivalidad como hay acá con Peñarol y Nacional. En el país, tú miras que todos son Peñarol y Nacional. No es algo que he experimentado antes de Uruguay. Y segundo, pienso que tengo muy buenas amigas en el club. Es una razón: son muy divertidas y buenas conmigo.
¿Y de los otros clubes, de los rivales, qué viste?
Miya: Los principales rivales son Nacional y ahora Torque; estos clubes son muy buenos, muy competitivos. Con el resto hay mucha diferencia. También destaco lo bueno de jugar cerca entre todos los equipos.
¿Sus padres qué piensan de que hayan venido a Uruguay?
Miya: Mi padre está muy emocionado porque es de Peñarol, quiere que venga toda la familia a vernos. Nosotras tenemos tres hermanos más y, al igual que nuestra madre, están orgullosos, entienden lo que significa para nosotras estar aquí, más allá de lo deportivo, son conscientes de que estamos cumpliendo nuestro sueño de dedicarnos a jugar al fútbol.
¿Siguen su día a día, ven sus partidos?
Miya: Es un poco difícil para la familia mirar los partidos por la diferencia de horarios, pero ven los highlights en Youtube. La familia todavía no pudo venir a vernos, pero en algún momento tienen pensado hacerlo. Mis padres lo desean mucho, pero es un poco difícil.
¿Qué me decís sobre el estilo del fútbol? ¿Es muy distinto?
Miya: Es diferente. Aquí es más agresivo de lo que yo he experimentado, pero diría también que es muy técnico. En la universidad en la que yo jugaba hay muchísimas chicas técnicas, pero la mayoría del tiempo los clubes están buscando chicas grandes para kick&run [pelotazo y a correr], y al venir aquí abrimos los ojos: todas tienen buenos toques, es muy técnico y puedes ver cómo eso marca el estilo.
¿Qué esperan de Peñarol para este año en cuanto a los objetivos? Tienen todas las posibilidades de ganar el Clausura y luego está la definición del campeonato?
Miya: Le ponemos mucho foco a cada rival. Trabajamos duro y esperamos por cada juego, uno a la vez; es importante ganarlos todos. Todo eso para pensar en ganar la temporada. Nos esforzamos mucho y creo que las cosas van a llegar.
¿Qué espera Cecilia de vos?
Miya: Primero me puso en el medio y me gustó. Ella me dijo que soy una jugadora muy fuerte y muy rápida y quiere que las pelotas vengan de atrás y que yo pueda bajar a buscarlas si es necesario. Me destaca que soy una jugadora muy técnica. Ella tiene mucha confianza en mí, sabe que yo quería venir a este club.
¿Creen que la exigencia física es similar en los dos países? ¿Cómo son los entrenamientos acá?
Miya: Acá se entrena muy bien el físico, allá depende de la liga y de dónde estés, pero es más directo. Acá se intenta jugar más y para eso tenés que estar preparada. Hacemos mucho trabajo físico en el gimnasio durante la semana.
De hermana mayor a acople ofensivo
Torrie llegó a Peñarol desde Western Kentucky University; antes había jugado en Rochester FC, en Minnesota, Estados Unidos, y explicó que su llegada a Uruguay se dio con el objetivo de “desafiarse más”. Sabiendo que Miya había probado jugar en Uruguay, no dudó en vivir la misma experiencia. “Miya estuvo aquí primero y vi una gran oportunidad para jugar con ella, que es algo que nunca pensé que podía pasar. También vivir aquí con ella, una experiencia loca”, explicó.
¿Tuviste que dejar mucho para jugar al fútbol?
Torrie: Me fui de la escuela temporalmente y decidí venir a jugar aquí. Hasta ahora ha sido genial, el equipo es genial. Creo que tomé una gran decisión pensando en mi futuro como jugadora.
¿El fútbol uruguayo colmó tus expectativas respecto de la competitividad?
Torrie: Como dijo Miya, los niveles son muy competitivos. Y creo que este ambiente me está enseñando un nuevo estilo de fútbol, estoy aprendiendo más cosas sobre mí misma.
¿En qué aspectos se ve esa competitividad?
Torrie: En el ambiente; sin dudas, es muy competitivo. En ninguna universidad o equipo en Canadá se ve. Así que, sí, la experiencia en general para mí es la principal razón por la que vine aquí.
¿Vos también querés dedicarte a ser jugadora de fútbol?
Torrie: Ahora y en mi futuro. El fútbol es mi pasión y es algo que hemos hecho desde que crecimos. Así que, definitivamente, quiero continuar con esto por todo el tiempo que pueda.
