Lo que sigue es una historia subjetiva de Cinve basada en lo que entiendo son sus señas de identidad. Quizás sea redundante decir que se trata de una historia subjetiva, ¿puede una historia no serlo? Creo que no. No hay hechos, sólo hay interpretaciones. No vemos las cosas como son, sino como somos. Realizados los descargos, le damos paso a la historia.

Un año después del golpe de Estado de 1973, la dictadura intervino la Universidad de la República. De la mano de la pérdida de la autonomía, vino la destitución de docentes y el cierre de las dependencias universitarias. Una de estas fue el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas. Comenzaba así una etapa negra en el país. Eran momentos en que, como dice un poema de Juan Gelman (“El juego en que andamos”), “Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos enfermos, esta dicha de andar tan infelices”.

En ese contexto un grupo de investigadores del Instituto de Economía decidió explorar las posibilidades de crear un centro privado para mantener la investigación en el país y así darle continuidad a la formación de jóvenes economistas. Esa decisión marcó el inicio de la historia de Cinve.

El proceso de construcción institucional seguramente no fue fácil, con años que albañilean y años de derrumbamiento1 que se fueron sucediendo. En cambio, sí es fácil imaginarse que para iniciar el proyecto y sobrevivir fue necesaria una mezcla de fuerte convicción, valentía para enfrentar la dictadura, tenacidad e inteligencia al momento de tomar decisiones. Se trataba de enfrentar un fuerte temporal en medio del mar, a bordo de una embarcación precaria. Para peor, los pronósticos del tiempo no eran buenos. Más bien sólo anunciaban más tempestades.

Poco a poco, de la mano del esfuerzo, empezaron a verse los primeros resultados. Los vientos por momentos daban cierta tregua. Aunque, lamentablemente, nada aseguraba que volviera rápidamente a brillar el sol. En ese contexto de gran incertidumbre se abrió una primera puerta al futuro proyectado. Cinve obtuvo el primer financiamiento institucional, que permitió encender los motores de la labor académica interrumpida de manera abrupta por la dictadura y la intervención de la Universidad. En ese momento se contrató al primer ayudante de la historia de Cinve, un estudiante que cursaba los primeros años de su carrera. Ese ayudante es en la actualidad el economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El segundo paso importante en la conformación de Cinve fue la posibilidad de realizar un seminario internacional, con el auspicio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, pero la dictadura lo suspendió una semana antes de su realización, y requisó los materiales de las oficinas de la institución. Eran tiempos donde la palabra estaba cargada de futuro y eso era considerado peligroso por las autoridades. Esto se refleja en la letra de la canción de una murga muy representativa que decía: “Luego de haberlo estudiado y después de meditar, allá en mi barrio formamos una murga sin cantar. Una murga que no tiene presentación ni couplé, que no tiene ni siquiera director que diga ‘tres’. Era un lujo escuchar aquella murga callada. Único caso en la historia en que ninguno desafinaba”. 2

La historia que siguió a estos tormentosos inicios no fue siempre a marcha camión, hubo avances y de los otros. Pero en todo momento y, en particular, en los difíciles, parece haber estado presente el estímulo de aquella canción que decía “A redoblar, muchachos, que la noche nos presta sus camiones, y en su espalda de balcones y zaguán nos esperan otros redoblantes, otra voz, harta de sentir la mordedura del dolor. A redoblar, muchachos, la esperanza, que su latido insista en nuestra sangre para que esta nunca olvide su rumbo. Porque el corazón no quiere entonar más retiradas”. 3

Desde el principio, la voluntad de los que iniciaron esta aventura fue recrear un ámbito académico independiente de partidos o religiones, pero no ajeno a la realidad nacional. No estaba en el espíritu ser una institución ni autista ni autárquica. Hay dos hitos que muestran esto claramente y que se sumaron a las señas de identidad de la institución. Hoy forman parte de su mejor ADN.

En plena dictadura surgió la posibilidad de hacer un trabajo sobre protección arancelaria financiado por el Banco Mundial. La decisión involucraba, por un lado, la posibilidad de investigar temas de gran relevancia para el país y de fortalecer las capacidades académicas de la institución, elementos positivos, obviamente. Pero, por otro lado, se tuvieron que evaluar las implicaciones de realizar un estudio que, en última instancia, pretendía aportar elementos técnicos que previsiblemente iban a ser utilizados por los responsables de la política económica de la dictadura. Recorrer este camino implicaba, entre otros riesgos, exponerse a la censura imperante, algo que no se podía soslayar al momento de decidir. Como decía otra canción de la época en tono de bolero romántico, para intentar burlar la censura, “No tengo palabras para decirte lo que hoy siento, no es la emoción ni el pensamiento, es que no dejas, cariño, hablar. Yo no estaré nunca a tu lado, aunque me encierres o me persigas, es que no dejas, cariño, hablar”. 4

Finalmente, la decisión fue participar en la convocatoria, compitiendo con otra propuesta encabezada por un ex ministro de Economía. El final de la historia es que la propuesta de Cinve le ganó al caballo del comisario en dos oportunidades y el Banco Mundial asignó el estudio a una institución académica liderada por investigadores que habían sido expulsados de la Universidad. Esto generó una oleada de optimismo, en momentos en que ya se había encendido una luz de esperanza con el rechazo popular a la reforma constitucional de 1980 impulsada por la dictadura. No era para menos: se había logrado el maracanazo institucional.

El otro hito a destacar ocurre en ocasión de la iniciativa popular que se impulsó para derogar la ley de caducidad. La comisión que promovía el denominado “voto verde” solicitó a Cinve el uso de sus instalaciones para procesar la información en la recta final de la ratificación de las firmas necesarias para que se pudiera realizar la convocatoria a referéndum. El tema dio lugar a un interesante debate interno, del que surgió la decisión de acceder al pedido. El argumento fue que no se debía confundir la independencia académica con la falta de compromiso con la problemática nacional, particularmente, cuando estaban de por medio los derechos humanos. El resultado del referéndum dejó una tristeza difícil de expresar, que quizás pueda reflejarse así: “Te abracé en la noche, era un abrazo de despedida. Te atrapó la noche, la oscuridad traga y no convida, quedé a la deriva. Te besé en la noche, con un sabor desaparecido que se fue contigo”.5

Afortunadamente, desde ese inicio tormentoso ya pasaron 45 años de actividad en forma ininterrumpida. No es poca cosa. Se podría pensar que ya tenemos causal jubilatoria, es verdad. Pero, en todo caso, no está en nuestros planes hacer uso de ella. Creemos, pidiendo disculpas por la falta de modestia, que constituimos un colectivo que tiene cosas para aportar, y sobre todo tienen mucho para decir los investigadores jóvenes, particularmente en esta coyuntura económica. Por eso, tenemos nuevos proyectos, nuevas iniciativas, en el área de investigación, de la docencia y del asesoramiento.

En estos 45 años pasaron muchas personas por Cinve, cerca de 200. Algunas desarrollaron allí toda su actividad profesional; otras, en cambio tuvieron un pasaje temporal. En el conjunto de personas que en algún momento formaron parte de la institución hay tres ex decanos de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, dos ex ministros de Economía, dos directores del Instituto Nacional de Estadística, más de 20 doctores en Economía, más de 70 docentes universitarios; varios trabajaron en el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco de Desarrollo de América Latina. Integrantes de Cinve participaron activamente en las tres reformas estructurales que fueron aprobadas en el período posdictadura: la de la seguridad social, la tributaria y la de la salud. Y lo que es más importante, hoy la institución es una red extendida geográficamente por el planeta compuesta por amigos y colegas que están trabajando en universidades y organismos internacionales, asesorando a gobiernos de la región.

La única filiación que tuvo y tiene Cinve en la actualidad es a la Red Sudamericana de Economía Aplicada (Red Sur), que preside un ex director de nuestra institución. Se trata de una red de investigación académica creada en una línea de continuidad con la Fundación Red Mercosur, conformada hace 20 años por universidades públicas y privadas y centros de producción de conocimiento de la región. La misión de Red Sur es contribuir al análisis y el debate socioeconómico regional, identificando respuestas a los desafíos del desarrollo, comprendiendo las dinámicas globales y analizando las lecciones aprendidas de otras experiencias y países.

La supervivencia de las instituciones depende, como sucede con las especies, de su capacidad de adaptarse al medio. Hay una serie de aspectos de la institucionalidad de Cinve que explican esa capacidad de adaptación: a) la existencia de un programa de formación de jóvenes investigadores; b) el relevo natural en la conducción institucional, dando deliberadamente espacio a las generaciones jóvenes; c) la preocupación por difundir los resultados de las investigaciones; d) concebir la actividad docente y la de investigación como tareas complementarias que se retroalimentan.

La formación de jóvenes investigadores

Desde tiempos tempranos se entendió que una parte de los cometidos de Cinve era la formación de jóvenes economistas. Se buscaba contribuir al proceso de formación de estudiantes universitarios avanzados en la carrera de Economía en las labores de investigación. Si bien esto sigue vigente, fue particularmente importante durante la dictadura. El proceso de formación tenía –para usar una palabra de moda– un protocolo. Este consistía en que los estudiantes empezaran siendo asistentes de investigación de tiempo parcial para facilitar la culminación de la carrera. Una vez egresados, Cinve contribuía en el proceso de búsqueda, aceptación y obtención de financiamiento para que fueran a estudiar a universidades de Europa, Estados Unidos y regionales de calidad, para la realización de estudios de maestría o doctorado. Esto constituía un pilar importante del proyecto institucional.

Un punto a destacar del “protocolo” es que no existía exigencia de retornar a la institución una vez terminados los cursos de posgrado. Nunca se le planteó a nadie la exigencia de “irse” para “volver”. De hecho, muchos no regresaron al país, y otros, al regresar, decidieron darle otro rumbo a su vida profesional y académica.

El esquema de funcionamiento de este programa de formación permitió, por un lado, mantener actualizada a la institución, y por otro, ir incorporando especializaciones y nuevas áreas de trabajo. Cada maestro venía con su librito debajo del brazo, y eso generó una interesante diversidad temática y de enfoques de la cual nos nutrimos hasta el presente. Algunos, por suerte, fueron en su momento disruptivos. Por ejemplo, la teoría del desequilibrio irrumpió en Cinve en momentos en que algunos éramos estudiantes y estábamos aprendiendo la importancia de los equilibrios en la economía, las condiciones de existencia, sus propiedades en relación al bienestar social, su estabilidad, nos estábamos convenciendo de que podíamos entender la dinámica económica como una sucesión de equilibrios. Qué decepción, las cosas eran más complejas de lo que pensábamos.

Además, el programa terminó siendo una seña de identidad de la institución y nos dio a todos un sentido de pertenencia al proyecto colectivo. Hoy Cinve es una red extensa de contactos que tiene origen, se mantiene y se reproduce a partir de esta idea original.

El proceso de selección de los “reclutados” siempre se basó en el desempeño académico y en el interés de los postulantes en hacer de la investigación en economía un “modo de vida”. En los procesos de selección nunca se tuvieron en cuenta preferencias políticas o ideológicas. En algunas oportunidades, la selección fue el resultado de un concurso abierto de oposición y méritos. Todos en Cinve confiamos en que los asistentes de hoy serán los responsables de la conducción de la institución en el futuro, como ha sido hasta el presente.

De la Revista SUMA al Blog Suma

La revista SUMA significó un hito importante en el proceso de desarrollo académico y de modernización de CINVE. Fue una iniciativa impulsada por los jóvenes que habían empezado a regresar del exterior, allá por mediados de los años 80. Editar una revista especializada en economía en Uruguay era una experiencia desafiante. La organización del trabajo, la selección de contenidos, la revisión de los textos “entre pares”, el trabajo propio de edición fueron tareas altamente dinamizadoras de la institución.

La amplitud de áreas temáticas abordadas fue un criterio que nunca fue explícito, pero que marcó el rumbo de la labor de divulgación de los trabajos realizados en CINVE. La revista ayudó, por cierto, a divulgar los contenidos de los seminarios que regularmente organizaba la institución.

SUMA fue publicada durante ocho años y de ella participamos en mayor o en menor medida todos los integrantes de la estructura académica y de apoyo de CINVE. En la actualidad, no ajenos a lo que parece ser una tendencia, la revista en formato tradicional se transformó en el Blog SUMA, que CINVE está desarrollando desde 2018 (https://cinve.org.uy/blog-suma/). Esta es hoy una de las herramientas de comunicación más estructuradas que tiene la institución, aunque no tiene diferencias con el tipo de esfuerzo de la publicación de SUMA.

El relevo generacional en la conducción de CINVE

La gobernanza de una institución es un factor clave para su supervivencia. El proceso vivido en CINVE es una experiencia que deja enseñanzas y merece valoraciones especiales para todos los que formamos parte de la institución. La necesidad de renovación constante en la dirección fue un proceso impulsado por los fundadores, pero que respondía a la nueva realidad que surgía del empuje y las capacidades que la institución había ayudado a crear. Fue un proceso progresivo y ordenado, en que los pasos que se fueron dando contaron con el liderazgo compartido entre los fundadores y los “jóvenes” que ellos habían ayudado a formar.

El proceso tenía un final anunciado desde el inicio que era el retiro de los fundadores de la institución. Para nosotros esto provocó una mezcla extraña de tristeza y de entusiasmo. Desde esa transición hasta el presente ha pasado mucha agua debajo del puente: se sucedieron muchas conducciones, pasamos por tiempos muy desafiantes en que estuvo amenazada la misma existencia de la institución y se debieron desplegar nuevas estrategias asegurar la continuidad del proyecto original y para dejar que los “nuevos impulsos” fueran conformando una realidad siempre vital.

La estructura horizontal de conducción y el relevo de cuadros de conducción han sido parte de la anatomía del CINVE. De hecho, no puede entenderse la continuidad de la historia iniciada en 1975, sin el arraigo que ha tenido en todos nosotros la filosofía de conducción colectiva y rotativa de la institución.

La docencia como complemento indispensable de la investigación

CINVE nació en tiempos difíciles. Los fundadores habían sido “corridos” de la labor universitaria (docencia, investigación y extensión).

Cuando cayó la Intervención de la Universidad los fundadores volvieron a sus cargos docentes. Ellos nos impulsaron y nos motivaron para desarrollar actividades docentes y así contribuir, en parte, con la Universidad que nos había ayudado a formar. CINVE optó por seguir existiendo como institución de investigación independiente, a pesar de que las condiciones que justificaron su creación afortunadamente ya no estaban presentes. Esta decisión fue liderada por los fundadores, pero hubo un análisis compartido entre todos los integrantes del CINVE de la época, que desembocó en la decisión unánime de continuar con lo iniciado en 1975.

No obstante, la valoración de la relevancia de la actividad docente estuvo y está muy extendida entre los actuales integrantes del CINVE. De hecho, casi la totalidad de los investigadores senior y asociados son profesores en la Universidad de la República y en la Universidad ORT.

Más recientemente, CINVE ha desarrollado sus propias experiencias pedagógicas, que han servido para asociar aún más la necesaria articulación de la investigación con docencia. Vale la pena destacar por varias razones, entre las que puede mencionarse su impacto en el medio, por involucrar a buena parte de la institución, por haber generado largos debates acerca de aspectos docentes, y quizás lo más importante por obligarnos a reflexionar acerca de la realidad nacional. Me refiero a los cursos que se dictan a partir del texto elaborado por CINVE, “Para Entender la Economía del Uruguay”.

El futuro también existe

Después del breve relato historicista, cabe preguntarse qué proyecto tiene la institución para el futuro. Los condicionantes de contexto que dieron lugar a su creación cambiaron, y algunos de sus fundadores ya no nos acompañan. ¿Tiene entonces sentido la existencia de Cinve? No se trata de una pregunta retórica y no es fácil de responder por varias razones. En primer lugar, porque se mezclan aspectos objetivos y subjetivos. No somos seres completamente racionales, en el mejor de los casos somos personas afectivas que creen adoptar decisiones razonables. En segundo lugar, porque el sentido de su existencia se puede asociar a objetivos del colectivo involucrado directamente, o tener una mirada más amplia que incluya, por ejemplo, la investigación en economía de calidad en el país. En tercer lugar, porque el futuro está cargado de incertidumbre y, por tanto, el papel de Cinve puede ser diferente según el escenario en que se piense.

A pesar de todas las dificultades planteadas para responder a la pregunta, la respuesta es que en la actualidad sigue teniendo sentido la existencia de Cinve, aunque la continuidad de esta experiencia seguirá plagada de desafíos, como ha sido hasta el presente. Deberemos seguir aprendiendo de los aciertos de estos 45 años transcurridos para fortalecerlos, de los errores para corregirlos, procurando que las nuevas generaciones, sin perder de vista la trayectoria institucional, sean más padres de su porvenir que hijos de su pasado. “Que no se apague nunca el eco de los bombos, que no se lleven los muñecos del tablado, que no se apaguen las bombitas amarillas, que no se vaya nunca más la retirada”.6


  1. Eduardo Darnauchans, “El instrumento”.  

  2. Falta y Resto, “Murga La...”. 

  3. Rumbo, “A redoblar”. 

  4. Los que iban cantando, “No tengo palabras”. 

  5. Fernando Cabrera, “Te abracé en la noche”. 

  6. Jaime Roos, “Colombina”.