La problemática del desempleo

El desempleo es un problema social y económico sumamente relevante. Por un lado, impide que las personas accedan a un empleo y obtengan ingresos por esa vía, con todas las problemáticas que eso supone. Por el otro, también evidencia la existencia de recursos ociosos, lo que acarrea un costo para la economía en su conjunto desde el punto de vista de las capacidades productivas.

Por estas razones, es clave comprender mejor las dinámicas del mercado laboral, de forma de contribuir al diseño e implementación de las políticas públicas adecuadas para mitigar las restricciones que enfrentan las personas cuando se vinculan con el mundo del trabajo. Dentro de este tipo de estudios destacan, por una parte, aquellos que les asignan un rol fundamental a los factores estructurales, por ejemplo, las instituciones (en este caso, las regulaciones, las leyes, las normas y las estructuras organizacionales) y, por otra, aquellos que ponen el foco sobre el rol que juegan los ciclos económicos y sus diversas fases.

De esta forma, de un lado se encuentra la llamada “teoría de la tasa natural de desempleo” (Friedman1-Phelps2), que sostiene que la economía presenta un nivel natural de desempleo determinado por el desempleo friccional (búsqueda) y un desempleo de índole más estructural relacionado, entre otras cosas, con los desajustes de las habilidades y capacidades. Bajo este marco, las políticas orientadas a estimular la economía sólo tendrán efectos de corto plazo sobre el desempleo, ya que este volverá eventualmente a su “nivel natural” de largo plazo.

Por lo tanto, de acuerdo con esta teoría, el nivel de desempleo no depende únicamente de los vaivenes cíclicos de la economía, sino de características más profundas que afectan el funcionamiento del mercado de trabajo y que están relacionadas a factores institucionales, como la existencia de seguro de desempleo, el sistema de fijación de salarios (por ejemplo, el salario mínimo), las normas que regulan la contratación y el despido de los trabajadores. De esta aproximación emergen las discusiones tradicionales asociadas a la magnitud de las prestaciones por desempleo, como también aquellas que discurren sobre las implicancias asociadas al nivel de sindicalización de los trabajadores o al grado adecuado de flexibilidad que debería tener el mercado laboral.

Otra perspectiva útil para desentrañar las dinámicas de los mercados laborales proviene de la teoría de la reacción en cadena (Karanassou y Snower3), que postula que el desempleo no se ajusta de forma rápida a un “valor de equilibrio” luego de las perturbaciones económicas causadas por un evento inesperado. Esto se debe a la existencia de rigideces que les dan cierta inercia a las variables y también a la interconexión que existe entre las diversas dimensiones involucradas, que genera “efectos de derrame” de unas hacia otras. Así, una perturbación sobre una variable se propaga hacia las demás generando afectaciones de carácter más persistente que mantienen elevado el nivel de desempleo (con respecto al umbral natural o de equilibrio) por períodos prolongados.

Por esto, la demanda de empleo depende, entre otras cosas, de los niveles de inversión que tenga cada economía, en tanto a largo plazo es esta dimensión la que está detrás de la generación de nuevos puestos de trabajo. Lo mismo sucede con el nivel de los salarios y con otro conjunto de variables que se relacionan con la desocupación. Del otro lado, la oferta laboral está fuertemente vinculada al crecimiento poblacional, pero también –como la demanda– al nivel de los salarios, con efectos que pueden variar de signo: un salario más alto puede fomentar la búsqueda de empleo (porque aumenta el atractivo), pero también desincentivarla (porque altera la decisión ocio-trabajo una vez superado cierto umbral de ingresos). Algo similar ocurre con la tasa de desempleo: un incremento puede desalentar la búsqueda activa por parte de las personas (dado que perciben una mayor dificultad para conseguir empleo), o puede incentivarla (si el desempleo afecta a otros miembros del núcleo familiar).

De esta manera, como el desempleo refleja el desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo, cualquier cambio en una de ellas termina afectando a las restantes, propagando así las perturbaciones hacia el resto del mercado laboral. Además, como existen rigideces sobre ambas dimensiones, las consecuencias de cada perturbación pueden extenderse temporalmente de forma diferente, alejándose por más tiempo de los niveles de equilibrio.

Por estos motivos, la teoría de la reacción en cadena no sólo pone en duda el rol de la tasa natural de desempleo como punto de referencia para la evolución del desempleo, sino que también cuestiona el papel que desempeñan los factores de naturaleza institucional como determinantes de la trayectoria y del nivel de equilibrio.

El nivel de equilibrio del desempleo y sus determinantes

Tomando como referencia la teoría de la reacción en cadena, en nuestra tesis4 intentamos identificar las variables que determinan el nivel de equilibrio del desempleo a partir de la construcción de un modelo que explica –e intenta reproducir– la evolución observada de las distintas variables del mercado de trabajo. Lo que encontramos fue que los vaivenes del desempleo en Uruguay se explican principalmente por los procesos prolongados de ajuste que le siguen a las distintas perturbaciones: una vez que el mercado de trabajo experimenta una perturbación, sus efectos se transmiten y se retroalimentan entre las múltiples dimensiones (debido a su interconexión e inercia), generando efectos persistentes en el tiempo que alejan la tasa de desempleo de su nivel natural o de equilibrio.

Este lento proceso de ajuste también es el resultado de la existencia de rigideces, entre las que se destacan los costos de contratación y despido para las empresas, los costos de entrada y salida del mercado para los trabajadores y los procesos de negociación salarial que consideran como referencia el salario del período anterior y no el “salario óptimo” en cada momento del tiempo.

Los resultados también rechazan el grado de sindicalización y el sistema de fijación de salarios como determinantes de la tasa natural de desempleo y, al mismo tiempo, aportan evidencia a favor de la incidencia de los términos de intercambio (relación entre precios de exportación e importación) sobre el mercado de trabajo, coincidiendo con la teoría de la reacción en cadena en el rol de la productividad del trabajo, la población en edad de trabajar y el stock de capital como determinantes de los movimientos del desempleo, así como de su nivel de equilibrio.

En suma, nuestros resultados se encuentran en línea con los postulados de la teoría de la reacción en cadena, y aportan como novedad para el caso uruguayo la incidencia que tiene el sector externo (vía precios) sobre la demanda de trabajo en el corto plazo y, por ende, sobre el desempleo.

Foto del artículo 'Desempleo en Uruguay: un análisis de las causas de sus fluctuaciones y los determinantes de su nivel de equilibrio'

La metodología aplicada permitió además estimar los niveles de la tasa natural de desempleo a lo largo del período, cuya evolución queda plasmada en el gráfico. Como se puede observar, el nivel de equilibrio osciló entre 9,3% y 12,8% entre 1990 y 2019, mientras que el desempleo observado osciló entre un 6,6% y 17%. En consecuencia, se puede concluir que la tasa natural tuvo poco peso a la hora de explicar las fluctuaciones del desempleo, y la persistencia de los procesos de ajuste fue su principal determinante.

Analizando al mercado laboral para diferentes períodos encontramos que, entre 1990 y 2002, el incremento de 8,4 puntos porcentuales (pp) que exhibió la tasa de desempleo observada se explicó, en un 25%, por un leve incremento de la tasa natural (dos pp). Entre 2003 y 2014, por otra parte, la reducción de la tasa natural fue de 3,5 pp y contribuyó en un 35% a la fuerte caída que experimentó el desempleo durante ese período. Por último, tras 11 años de descenso ininterrumpido, la tasa de desempleo repuntó entre 2015 y 2019, a pesar de que la tasa natural se mantuvo estable. El 80% de esta trayectoria se explicó por los ajustes rezagados y por los efectos persistentes asociados a los shocks transitorios sobre el mercado laboral.

Las implicancias

A partir de nuestros resultados, las políticas recomendadas para disminuir el desempleo son aquellas que actúan sobre la duración de este fenómeno, en lugar de las que actúan sobre su nivel de equilibrio. En este sentido, la literatura sugiere tomar medidas como “el asesoramiento laboral, la legislación sobre seguridad social y los subsidios de empleo para los desempleados de larga duración”,5 dado que son las que facilitan una reinserción más rápida para aquellas personas que han perdido su fuente laboral.

En la actualidad, según cálculos del Instituto Nacional de Estadística, los desempleados –en promedio– se mantienen en esta situación por unas ocho semanas. No obstante, los datos sugieren que existe un núcleo duro de personas desocupadas (0,5% de la población activa) que en 2024 se encontraban buscando empleo desde hacía más de un año.


  1. Friedman, M. (1968). The role of monetary policy. American Economic Review, 58(1), 1-17. 

  2. Phelps, ES (1968). Money-wage dynamics and labor-market equilibrium. Journal of Political Economy, 76(4, part 2), 678-711. 

  3. . Karanassou, M. y Snower, D J (1998). How labour market flexibility affects unemployment: Long-term implications of the chain reaction theory. The Economic Journal, 108(448), 832-849. 

  4. Esta columna sintetiza algunos de los principales hallazgos de nuestra tesis, que puede ser consultada en el sitio web del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (Universidad de la República): DIE 01-25 Desempleo en el Uruguay: Un análisis de las causas de sus fluctuaciones y los determinantes de su nivel de equilibrio. 

  5. Henry,B., Karanassou, M. y Snower, DJ (2000). Adjustment dynamics and the natural rate: An account of UK unemployment. Oxford Economic Papers, 52(1), 178-203.