Llegó el fin del semestre y te enfrentás al último examen: microeconomía. Estás tranquilo. Estudiaste todos los temas, desde preferencias, costo de oportunidad, maximización de la utilidad, toma de decisiones y hasta algo de economía comportamental. Te entregan la prueba. Para tu sorpresa, tiene un solo ejercicio que dice así:
Jimena y Rodrigo se conocieron mientras estudiaban Economía. Después de recibirse, ella hizo un MBA y él no quiso seguir estudiando. Ambos tienen empleos a tiempo completo, pero Jimena tiene una posición mejor remunerada. Decidieron tener un hijo y así sucedió. Como ocurre en muchas familias, el nacimiento del primer hijo cambia por completo la organización de la vida cotidiana. Las nuevas tareas de cuidado y domésticas compiten con el tiempo dedicado al trabajo. Las necesidades de tiempo del hogar se modifican y esto puede generar incentivos para cambiar las decisiones laborales del hogar que antes eran óptimas. ¿Qué decisiones laborales tomará ahora el hogar?
a) Jimena y Rodrigo pasarán a trabajar a tiempo parcial.
b) Jimena buscará un trabajo más flexible.
c) Rodrigo buscará un trabajo más flexible.
d) Se mantiene el equilibrio actual y ambos continúan trabajando a tiempo completo.
Pensás en lo que repitieron durante todo el curso: cuando cambian las restricciones, las personas ajustan sus decisiones para maximizar su bienestar. En un hogar, eso suele implicar que quien tiene mejores oportunidades laborales mantenga su dedicación al trabajo, mientras que el otro miembro de la pareja ajuste más su tiempo.
En este caso, la lógica económica parece bastante clara. Jimena tiene mayor nivel educativo y una mejor posición laboral. Si el hogar quisiera minimizar la pérdida de ingresos, lo más eficiente sería que Rodrigo redujera su dedicación laboral o buscara un trabajo más flexible. Marcás la opción (c) y te volvés a casa a festejar que terminaste los exámenes. Sin embargo, para tu sorpresa, perdés el examen. La respuesta correcta era la (b): el hogar ajustará sus decisiones de manera que Jimena buscará un trabajo más flexible.
El plan B
La literatura económica ha estudiado ampliamente este tema y la evidencia es concluyente al señalar que, luego de la llegada del primer hijo o hija, las madres reducen su participación laboral, trabajan menos horas o ven enlentecido su crecimiento salarial,1 mientras que las trayectorias laborales de los padres cambian poco. Este hecho, documentado en países con distintos niveles de desarrollo, ya ha recibido un nombre: la penalidad por maternidad.2
¿Qué tan grande es ese cambio? ¿Qué pasa cuando miramos a las parejas como unidad económica y no solo a las madres? ¿Importa quién gana más o quién tiene mayor nivel educativo antes del nacimiento? ¿Las decisiones que toman las familias siguen criterios de racionalidad económica? En mi tesis de doctorado abordo estas preguntas y analizo cómo cambian las trayectorias laborales de la pareja tras el nacimiento del primer hijo o hija.3
Un punto de quiebre en las trayectorias laborales
Antes del primer hijo, muchas parejas presentan trayectorias laborales relativamente similares: ambos trabajan, ambos aportan ingresos al hogar y, aunque persisten brechas de género, las diferencias suelen ser más pequeñas. El nacimiento del primer hijo marca un quiebre persistente en las trayectorias laborales de la pareja.
El estudio analiza cómo cambian los tipos de parejas luego del nacimiento (en términos de si trabaja solo la mujer, solo el varón, ninguno o los dos) y encuentra que la probabilidad de que ambos trabajen disminuye un 10%. Esto se explica totalmente por una transición hacia parejas en las que solo el padre continúa trabajando. Consistentemente, también cambia la composición de género del ingreso del hogar, y se reduce la proporción del ingreso total que es aportado por la madre.
Estos cambios no son triviales ni transitorios. Los resultados muestran que los efectos pueden persistir durante años. Es decir, el nacimiento del primer hijo o hija no solo impacta negativamente en la inserción laboral de las madres durante esos primeros años, sino que también podría afectar sus oportunidades futuras, su acumulación de experiencia y sus jubilaciones. Por eso, entender qué ocurre en ese momento del ciclo de vida es central para analizar las desigualdades de género en el largo plazo.
Foto: Gianni Schiaffarino
Parejas distintas, ¿respuestas distintas?
Estos promedios esconden una diversidad de situaciones. No todas las parejas reaccionan igual ante la llegada de un hijo o hija. El estudio reconoce que las decisiones laborales se toman en pareja, no de manera aislada, y distingue distintos tipos de pareja según la productividad laboral relativa de madres y padres antes del nacimiento. Básicamente, analiza qué pasa con las trayectorias laborales de las parejas según quién tenía mayor nivel educativo y mayores salarios.
Desde un punto de vista de lógica económica simple, cabría esperar que quien tenga mayor productividad mantenga una mayor participación en el mercado laboral, mientras que el otro ajuste en mayor medida su tiempo de trabajo. Tal como es esperable a la luz de la teoría, el análisis revela fuertes diferencias en este sentido. La caída en la probabilidad de que ambos trabajen es menor si la madre tenía mayor nivel educativo o ingresos que el padre antes del nacimiento.
Sin embargo, la evidencia interpela los modelos económicos tradicionales mostrando que la disminución en la probabilidad de que ambos trabajen está presente en todos los tipos de pareja. Incluso en parejas en que la madre tenía mayor nivel educativo o salario previo, el ajuste y la reducción en la participación laboral tras el nacimiento recaen principalmente sobre ellas.
Volviendo a Jimena, con su MBA y su mejor posición, será ella quien busque otras opciones que hagan compatible su vida laboral y familiar. Incluso en parejas en que se espera que asuman las nuevas tareas domésticas y de cuidado de manera más igualitaria las decisiones observadas no siempre coinciden con lo que se esperaría si organizaran su tiempo exclusivamente para maximizar el ingreso del hogar. En efecto, existen importantes pérdidas de eficiencia. Si, tras el nacimiento, las parejas ajustaran su oferta laboral de acuerdo con la productividad relativa, podrían alcanzar ingresos más altos. Este patrón de comportamiento le ha dado el nombre al estudio: la trampa de la maternidad.
Esta evidencia abre aún más preguntas: ¿por qué las parejas toman decisiones con tales costos económicos? ¿Qué factores estamos omitiendo? En definitiva, ¿por qué perdí el examen? Un actor relativamente ausente de la discusión son las empresas; es importante generar evidencia sobre su rol en la generación o mitigación de brechas laborales de género.4 A su vez, la literatura económica ha documentado la importancia de las normas sociales sobre roles de género en moldear preferencias y decisiones, así como el rol de las políticas públicas en modificar tales normas y así la distribución de tareas de cuidado.5
Cambios en el tiempo y el rol de la política
Las decisiones de los hogares en general, y en particular las relacionadas al cuidado, están moldeadas por normas sociales, expectativas de género y por el entorno institucional. El nacimiento de un hijo o hija sigue siendo un punto de quiebre en las trayectorias de vida y laborales de madres y padres, pero los datos muestran que, con reglas distintas, esas trayectorias también pueden cambiar. La penalidad por maternidad se ha reducido con el tiempo. Las madres más recientes enfrentan caídas menores en el empleo y los salarios que las generaciones anteriores. Y esta tendencia coincide con cambios recientes en Uruguay en materia de licencias parentales y políticas de cuidados.
Cuando las políticas promueven una distribución más equitativa del cuidado –a través de licencias compartidas, servicios de cuidado infantil y arreglos laborales compatibles con el cuidado–, amplían las opciones disponibles para las familias y contribuyen a reducir la penalidad por maternidad. ¿Y por qué debería importarnos esto? Porque no solo mejora la equidad, sino también la eficiencia económica y la libertad de las familias. Libertad para que las Jimenas que tengan como objetivo ser madres y mantener su carrera laboral puedan hacerlo, y para que los Rodrigos que quieran dedicarse al cuidado también puedan hacerlo.
¿A quién le importa?
Este artículo surge en el marco de la iniciativa ¿A quién le importa?, el video-podcast del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República, creado con el propósito de difundir las actividades, experiencias e investigaciones realizadas por sus docentes y reconocer las trayectorias relevantes de la disciplina en Uruguay.
La primera temporada se lanzó en marzo, Mes de la Mujer, y está íntegramente protagonizada por mujeres, como parte del compromiso institucional de reconocer, difundir y valorizar su papel en la vida académica y en la construcción de conocimiento. La elección no es únicamente un gesto simbólico, sino que representa la convicción de que la producción de conocimiento y la práctica profesional en economía deben visibilizar el aporte de las mujeres que investigan, enseñan, participan en proyectos y contribuyen al análisis de problemas nacionales.
Escuchá el séptimo episodio “La trampa de la maternidad – Martina Querejeta”:
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Evidencia para Uruguay: Querejeta, M y Bucheli, M (2023). The Effect of Childbirth on Women’s Formal Labour Market Trajectories: Evidence from Uruguayan Administrative Data. The Journal of Development Studies, 59 (2), 209-223. doi.org/10.1080/00220388.2022.2128777 ↩
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Ver entrada anterior en la diaria sobre este tema: ladiaria.com.uy/economia/articulo/2020/8/diez-anos-despues-del-nacimiento-del-primer-hijo-o-hija-el-salario-de-las-madres-es-42-menor-que-antes-de-la-maternidad/ ↩
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Disponible en: depeco.econo.unlp.edu.ar/wp-content/uploads/2025/12/Tesis-Doctorado-Martina-Querejeta.pdf. Próximamente estará disponible como parte de la serie de documentos de trabajo del Iecon: iecon.fcea.udelar.edu.uy/es/publicaciones/produccion-del-iecon/documentos-de-trabajo.html. ↩
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Junto con Rodrigo Ceni, Estefanía Galván, Cecilia Parada y Emilia Repetto estamos desarrollando el proyecto de investigación “Brechas de género y la incidencia de las firmas en la maternidad y la negociación colectiva”, que obtuvo financiamiento del Fondo Clemente Estable de la ANII (FCE-ANII) en 2024. ↩
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Junto con Karina Colombo, Elisa Failache y Cecilia Parada estamos desarrollando el proyecto de investigación “Normas de género: formación, medición e impactos”, que obtuvo financiamiento del FCE-ANII en 2025. ↩