El ahorro en dólares ha sido una alternativa “nefasta” para los uruguayos, ya que esa práctica no solo ha deteriorado su poder adquisitivo, sino que además termina financiando la economía estadounidense en lugar de contribuir al desarrollo local, dijo a la diaria el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa.
“Los depósitos en dólares, que son la opción preferida por los uruguayos, han sido una alternativa nefasta para preservar el poder de compra. De hecho, han perdido la mitad de su capacidad adquisitiva en los últimos 20 años”, señaló. Según explicó, quienes ahorran en esa moneda quedan expuestos a factores externos, como las decisiones que adopte Estados Unidos. “No tiene sentido que el uruguayo se exponga a ese riesgo”, agregó.
Tolosa sostuvo que la dolarización del ahorro también tiene efectos negativos para la economía uruguaya. “Cuando un uruguayo deposita en dólares, lo que está pasando con esos dólares es que el 65% termina siendo exportado o fugado al exterior”, sostuvo. Agregó que, debido a la baja demanda de créditos en esa moneda por parte de empresas y hogares, los bancos acaban colocando esos recursos fuera de Uruguay.
“Un país que tiene necesidades enormes de todo tipo para poder crecer no se puede dar el lujo de exportar dos tercios de sus ahorros en dólares [...] ¿Quién tiene más necesidad de recursos? ¿La economía de Estados Unidos o la uruguaya? ¿Es necesario que el fruto del esfuerzo uruguayo termine financiando el déficit fiscal de Estados Unidos, que es el más alto desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Es el tipo de valores que el uruguayo quiere expresar cuando decide quién va a beneficiarse del fruto de su esfuerzo?”, se preguntó.
En las últimas semanas estuvo reuniéndose con distintos actores para analizar el tema de la desdolarización. ¿Por qué cree que es conveniente que en este momento se impulse esa agenda?
Hay razones que tienen que ver con el efecto de la dolarización en la persona y otras relacionadas con cómo impactan en el país. En lo que tiene que ver con la persona, los depósitos en dólares, que es la opción preferida por los uruguayos, han sido una alternativa nefasta para preservar el poder de compra. De hecho, han perdido la mitad de su capacidad adquisitiva en los últimos 20 años, porque Uruguay es un país que tiene inflación en dólares.
Uno tiende a creer que el dólar es una forma de refugiarse de la inflación, pero Uruguay es un país que ha experimentado un proceso de inflación en dólares considerable, que es normal para un país que crece. Los países que crecen se encarecen en general en el largo plazo, en la medida en que sus ingresos en dólares suben; ese es el proceso que ha ido pasando en Uruguay en los últimos 30 años. Por lo tanto, el dólar no ha ofrecido protección de esa inflación, que ha promediado el 6% anual en lo que refiere a la erosión del poder de compra.
Guillermo Tolosa.
Foto: Gianni Schiaffarino
Además, cuando uno se expone a una moneda extranjera, introduce muchas fluctuaciones en el poder adquisitivo local. Por ejemplo, el año pasado los uruguayos que tuvieron ahorros en dólares perdieron un 16% de su poder adquisitivo en un solo año. Si se compara eso con el máximo poder adquisitivo que se puede perder estando en pesos, aun si no se tiene una cuenta que genere interés, la pérdida fue menos del 4%, que es lo que se perdió por la inflación. Lo peor que puede pasar es perder inflación, que en Uruguay hace tres años que no supera el techo del 6%; en dólares uno puede tener pérdidas muy grandes en un solo año.
Esa fluctuación del poder adquisitivo no es necesaria para el uruguayo, porque depende de factores asociados a las finanzas internacionales y a las políticas económicas de Estados Unidos, con las que Uruguay no tiene nada que ver. Entonces, de alguna forma, se ponen como intermediario, entre el fruto del esfuerzo del trabajador uruguayo y su consumo, las decisiones de Donald Trump, que son las que más afectan el valor del dólar estadounidense contra el peso uruguayo y contra el resto de las monedas. No tiene sentido que el uruguayo se exponga a ese riesgo, que ha introducido cada vez más volatilidad en el dólar.
Cuando el uruguayo se posiciona en el peso, no se expone a lo que haga Estados Unidos ni a lo que pase con la economía mundial; uno se expone solo a la evolución de la inflación, que el BCU se compromete a que sea del 4,5%. Entonces, ahorrar en dólares resulta una opción que, además de dar pésimos retornos, introduce mucha volatilidad y fluctuaciones año a año en el poder adquisitivo de la gente.
¿Y qué efectos tiene en el país?
Para el país las consecuencias son enormes. En particular, cuando un uruguayo deposita en dólares, lo que está pasando con esos dólares es que el 65% termina siendo exportado o fugado al exterior, porque las empresas del país no quieren esa moneda. Los hogares no quieren dólares para deudas. Entonces, a los bancos no les queda otra opción que terminar exportando esos dólares; el sistema bancario del país es de los que más exportan capital al mundo. Un país que tiene necesidades enormes de todo tipo para poder crecer no se puede dar el lujo de exportar dos tercios de sus ahorros en dólares, que son la gran mayoría que terminan siendo exportados al exterior.
Y quizás esto es algo sobre lo que el uruguayo no termina de tener conocimiento, es decir, que su decisión de dolarización la disfrute fundamentalmente la economía de Estados Unidos, que es donde terminan estos dólares. ¿Quién tiene más necesidad de recursos? ¿La economía estadounidense o la uruguaya? ¿Es necesario que el fruto del esfuerzo uruguayo termine financiando el déficit fiscal de Estados Unidos, que es el más alto desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Es el tipo de valores que el uruguayo quiere expresar cuando decide quién va a beneficiarse del fruto de su esfuerzo?
¿Es el gobierno de Estados Unidos o es la pyme [pequeña y mediana empresa] uruguaya, que está asfixiada de recursos? Es ese joven uruguayo que quiere comprar su casa propia y no puede acceder a una hipoteca a un costo razonable, es esa persona a la que se le rompió el calefón y necesita un préstamo para poder arreglarlo en pleno invierno y tiene que encontrarse con tasas exorbitantemente altas porque el crédito en pesos es escaso.
Por lo tanto, lo que está en juego para el país es muchísimo. Además, un país con una alta dolarización es inestable, porque todavía hay empresas que se endeudan en dólares, y eso nos perjudica en la calificación de riesgo. Por supuesto, estamos en una situación de infinita mayor estabilidad con respecto a 2001, cuando se prestaba mucho en dólares a empresas. Hoy eso representa una franja muy pequeña, pero aun así nos perjudica en nuestra calificación de riesgo.
Asimismo, Uruguay entrega su soberanía monetaria a la política de la Reserva Federal de Estados Unidos. Hoy, con el grado de dolarización de Uruguay, la tasa de interés de la Reserva Federal importa más que la del Banco Central. Eso quiere decir que, con el transcurso de las décadas, la gente no confió más en su moneda, entregó su soberanía y la capacidad de Uruguay de estabilizar su economía a la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense. Con el esfuerzo de desdolarizar el país gana soberanía, porque hace que el peso importe más y la política monetaria del BCU tenga mayor poder para estabilizar las fluctuaciones de la economía uruguaya.
Banco Central propone que viviendas promovidas se expresen en unidades indexadas
El BCU envió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) una propuesta para que los precios de las viviendas promovidas se expresen en unidades indexadas (UI), una medida que, según Tolosa, busca proteger a los consumidores y desalentar decisiones de ahorro que pueden deteriorar el poder adquisitivo de quienes aspiran a comprar una vivienda.
Tolosa sostuvo que la cotización de inmuebles en dólares induce a muchos uruguayos a ahorrar en esa moneda, pese a que, a su juicio, no es la alternativa más conveniente.
“La inflación en dólares es enorme. Cuando uno arranca a ahorrar soñando con su casa y pone sus depósitos en dólares, la casa que soñó solo puede ser la cuarta parte de grande de la que era. Eso es lo grave que representa este tipo de error. Si uno hubiese ahorrado para esa misma casa en UI, no hubiese tenido ese tipo de pérdida de poder adquisitivo para su vivienda”, remarcó.
En ese sentido, sostuvo que desde el BCU existe la obligación de proteger al consumidor, por lo que la propuesta remitida al MEF apunta inicialmente a las viviendas promovidas, ya que se trata de un régimen que recibe beneficios estatales. “El MEF lo está estudiando en este momento”, indicó.
Consultado sobre la posibilidad de extender este criterio al conjunto del mercado inmobiliario, Tolosa sostuvo que Uruguay debería avanzar hacia una situación similar a la de otros países de la región. “No tiene sentido. No corresponde a lo que es el avance del país, esto es una señal de debilidad de una nación”, afirmó.
Según una encuesta encargada por el BCU a Equipos Consultores, los uruguayos siguen más de cerca el precio del dólar que la inflación. ¿Por qué es tan recurrente esta insistencia del uruguayo por optar en ahorrar en dólares? ¿Qué les diría para convencerlos o para demostrarles lo contrario?
Lo que sucede es que hay una memoria de inflación muy alta y de crisis financieras en las que de repente existían devaluaciones grandes de la moneda, por eso la población tiende a creer que es probable que vuelva a suceder ese tipo de episodios.
Uruguay ha tenido una política macroeconómica durante los últimos 20 años –sobre todo impulsada por la figura de Danilo Astori, pero adoptada por una serie de hacedores de política más amplia, incluidos los otros partidos que estuvieron en el gobierno– de construir resiliencia macroeconómica. Eso hace que la situación de Uruguay hoy, en términos de fortalezas ante los diferentes choques externos, sea radicalmente distinta de lo que era cuando el país tuvo una crisis como la de 1982 o la de 2002.
Uruguay hoy tiene más de 19.000 millones de dólares de reservas, tiene un exceso de capital en sus bancos. Tiene dos veces y media más de exportaciones en términos reales físicos de lo que tenía en aquel momento. A Uruguay le ingresan estructuralmente muchos más dólares que en aquel momento, es una economía con muchísimo más potencial exportador.
El país, además, tiene un perfil de deuda pública mucho mejor estructurado, lo que hace que la probabilidad de no pagar en un año puntual es muy baja, porque los vencimientos son mucho más espaciados de lo que eran antes, entre varias otras medidas que ha tomado el país durante estos últimos 20 años, que hace que Uruguay demuestre su fortaleza ante una pandemia, ante un default de Argentina, como sucedió en 2018 y 2019, ante un shock petrolero como el que ocurrió en 2022 o ahora nuevamente tras la guerra en Irán. Por ejemplo, la guerra en Irán está generando mucha turbulencia en los mercados internacionales, pero el bono uruguayo tuvo una mejor performance que el de Estados Unidos. En un momento de estrés, de dificultad, nos fue mejor que al bono que era considerado el más seguro del mundo.
Foto: Gianni Schiaffarino
Uruguay hoy es el país que paga menos de prima de riesgo de toda América Latina; hay días en los que abona menos que Francia o Italia. Los uruguayos todavía no tienen información o no tienen atención suficiente para poder digerir este tipo de enormes avances que ha hecho el país, que hacen que sus depósitos en pesos estén más seguros.
Nosotros en este momento tenemos suficientes dólares para cubrir todos los pesos que hay por tres. Es una situación de mucho aseguramiento, de construcción de los márgenes de una situación muy holgada para que los uruguayos puedan finalmente dormir tranquilos, puedan relajarse porque este tipo de eventos no van a volver a suceder y puedan ahorrar en pesos.
¿Qué acciones están analizando impulsar para promover la desdolarización?
Es un programa de largo plazo. Lo que demuestra la experiencia internacional es que estas memorias tienden a desaparecer de a poco y se requiere mucha trayectoria de inflación baja y de enfrentar choques exitosamente como lo venimos haciendo.
Hoy la inflación de Uruguay es más baja que la de Estados Unidos, y todavía la gente no lo ha incorporado, tiene que ver que esto se sostenga en el tiempo. Pero, además, queremos acompañar este proceso de una forma muy cuidadosa para no generar tampoco un exceso de dólares vertiéndose al mercado cambiario que pueda generar disrupciones en el valor del tipo de cambio. Por lo tanto, vamos a ir anunciando de una forma pausada y con cadencia.
En estos días estamos anunciando la medida de alertar a los uruguayos de los riesgos de ahorrar en dólares. En el futuro se van a seguir tomando medidas para hacer más costosa la intermediación financiera para los bancos en moneda extranjera, lo cual también reduce el incentivo de las instituciones financieras a seguir aceptando depósitos en dólares de una forma tan pasiva y sin incorporar la externalidad negativa que esto significa para su cliente y para el país en su conjunto.
En los últimos días, en algunas notas de prensa, actores del sistema financiero han expresado algunos cuestionamientos a esta propuesta que usted menciona. ¿Qué les responde?
En todas las áreas de la vida, el statu quo y la comodidad que supone seguir haciendo las cosas como antes siempre genera resistencia, pero es tiempo de entender que Uruguay cambió. Esta ficha a veces demora en caer. Es tiempo de entender que Uruguay es un país muy estable, resiliente. No tiene sentido que sigamos exportando dos tercios de los ahorros de los uruguayos en dólares, cuando el país tiene tantas necesidades de financiamiento y cuando ahora los uruguayos efectivamente pueden creer en una moneda que tiene menos inflación que Estados Unidos.
Uruguay registró la mayor caída de tasas de interés del mundo en el último año
Tolosa aseguró que Uruguay fue “el país del mundo donde más bajaron las tasas de interés este año”, un fenómeno que atribuyó al fortalecimiento de la credibilidad de la política monetaria y a la confianza de los inversores en que la inflación permanecerá bajo control.
Según explicó, cuando asumió la actual conducción del organismo, el Estado se financiaba en pesos a tasas cercanas al 9,5% a un año, mientras que actualmente esa referencia se ubica en torno al 6%. “Los que prestan tienen mucha más confianza en que la inflación no va a subir. Hay una institucionalidad en el BCU, una percepción de solidez, de solvencia y de independencia que hace menos necesario cubrirse contra esa suba de la inflación y, por lo tanto, las tasas de interés bajaron radicalmente”, afirmó.
Tolosa sostuvo que la reducción de las tasas ya está impactando en el financiamiento del sector privado. “Hoy tenemos empresas endeudándose a menos de 7% en moneda nacional, algo que era impensable hace un año”, señaló. Agregó que una empresa promedio accede actualmente a crédito en pesos a tasas cercanas al 10%, niveles que calificó como “extremadamente bajos para lo que son los últimos 70 años de historia del país”.
A su juicio, el abaratamiento del crédito amplía las posibilidades de inversión y de crecimiento. “Esta tasa de interés más baja gracias a la credibilidad del BCU libera energía, abre la posibilidad de nuevos proyectos empresariales que no estaban siendo viables hasta ahora”, dijo. Además, destacó que el crédito empresarial en moneda nacional está creciendo con fuerza y se está convirtiendo en “un motor de crecimiento del país muy importante”.
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