Todo surgió cuando empezaron a idear una nueva campaña para que más docentes se afilien al sindicato. Al querer ahondar en la identidad de la Asociación de Docentes de la Universidad de la República (ADUR) y el rol que jugó en el país y en la casa de estudios, se dieron cuenta de que no había una historia clara: faltaban documentos, archivos, e incluso se percataron de que nunca habían festejado un cumpleaños del sindicato. De esa forma, decidieron avanzar en un acuerdo con la Universidad de la República (Udelar) y el Área de Investigación Histórica del Archivo General de la Udelar (AGU) para generar un proyecto que reescriba la historia del gremio, que comenzó por la década de los 60 del siglo pasado, se vio interrumpida -como la gran mayoría de los sindicatos en los años de la dictadura cívico-militar- y renació entrada la democracia.

Agustín Cano, secretario general de ADUR, comentó a la diaria que en el marco de un proceso de organización interna de la asociación se empezaron a preguntar “quiénes somos hoy los y las docentes de la Udelar” y “cómo hemos cambiado esa conformación generacionalmente en relación a la composición de género, a la estructura de grados, a los tipos de perfiles docentes, si están más vinculados a la extensión e investigación o a la enseñanza”. En esos debates internos también estuvo sobre la mesa el crecimiento de la masa docente en el interior registrado en los últimos años. “‘¿Cuál es nuestra identidad?’ Esa pregunta nos llevó rápidamente a cuestionarnos por nuestro pasado, a preguntar sobre la historia de la asociación”, expresó.

Como anécdota contó que la idea de hacer este convenio con el AGU surgió mientras discutían una campaña de afiliación que prevén largar este año: “Enseguida vimos que no teníamos una fecha de cumpleaños; ADUR no lo festejaba sabiendo que la fecha estaba a la mano: hay una copia del acta de fundación de la asociación, que es el 31 de marzo de 1964”, dijo Cano, y agregó: “En marzo vamos a festejar nuestro cumpleaños, esperemos que con un triunfo del Sí” a la derogación de 135 artículos de la ley de urgente consideración, a la que adhirieron la mayoría de los sindicatos del país, organizaciones sociales y el Frente Amplio.

En busca de la historia

Por su parte, la historiadora y coordinadora del proyecto, Vania Markarian, señaló que ADUR empezó a notar que “en esto de generar identidad” y convocar a las nuevas generaciones para que se afilien “no había un buen relato de la historia del sindicato, más allá de las memorias de algunos protagonistas o algunas transmisiones”. Para Markarian, el objetivo de este proyecto es “reconstruir” la historia para “ayudar a mantenerla viva”.

En diálogo con la diaria, la académica sostuvo que la historia “siempre” tiene relación con el “fortalecimiento” de algunas identidades o “con la crítica”, y contó que el resultado de los dos años de trabajo, en los que se realizará una recopilación y rastreo de los documentos existentes, tendrá un formato de libro. En ese sentido, adelantó que no hay archivos orgánicos, un problema que tienen muchas organizaciones sociales.

A modo de ejemplo, sostuvo que en la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) “no hay un fondo orgánico sino fondos dispersos, en manos de privados, de gente que se quedó con alguna documentación”. Como los órdenes de la Udelar participan activamente en la toma de decisiones de la institución, Markarian señaló que la documentación institucional de la universidad “registra de alguna medida” algunas de las acciones de los distintos colectivos.

Sin embargo, en general “pasa algo parecido” con el resto del movimiento sindical, puesto que se han hecho intentos de recopilar documentación, pero no muchas veces se puede, porque está desperdigada. Markarian, quien ha realizado otras investigaciones sobre la historia universitaria y la de colectivos y movimientos que la integran, dijo que los sindicatos no suelen guardar sistemáticamente sus documentos: “No hay archivos orgánicos y tampoco han habido políticas consistentes para generarlos”, lamentó.

En suma, aseguró que trabajarán “con lo que se va armando, consiguiendo archivos y haciendo entrevistas”. Según aclaró la investigadora, “eso tiene la ventaja de que en las épocas más recientes hay muchos protagonistas que la pueden contar”. Por ello, se apelará a hacer “un mix entre la documentación y las memorias orales” que se puedan recopilar.

Al respecto, afirmó que ya han encontrado algunos materiales y que muchos emanan de actividades del cogobierno universitario. Por ejemplo, la coordinadora dijo que si se leen las actas del Consejo Directivo Central de la Udelar se encuentra “la presencia de los docentes sindicalizados, no como orden sino como asociación”.

En tanto, Cano apuntó que pensaron en el AGU porque “es un lugar de investigación y divulgación de la historia de la universidad y sus colectivos, además de ser un espacio de resguardo, de archivo”, y adelantó que uno de los productos que va a tener esta investigación es la creación de un archivo exclusivamente de ADUR.

Apuntes

La investigación irá desde el nacimiento del gremio como Federación de Docentes Universitarios del Uruguay (FDUU) hasta mediados de la década del 90. “En todos esos períodos hubo varias reformulaciones estatutarias sobre la forma de funcionamiento y organización”, explicó Cano, quien dijo que, a priori, no se avanzará más, porque está previsto que otras generaciones continúen con la historia del sindicato más adelante.

La fundación de la FDUU acompaña un proceso general de sindicalizaciones, concretamente cuando se fundó la Central Nacional de Trabajadores (CNT), en “un momento muy especial” de la historia del país, según Markarian. Al respecto, sostuvo que, si se mira desde la historia de la Udelar, es un momento en el que “empieza a cambiar qué quiere decir ser docente universitario”. Según explicó, se trata de “la idea de que no es sólo donde se prestigia el conocimiento intelectual o donde se transmite el conocimiento, sino un lugar donde se trabaja, que tiene calidad de trabajo, que es asalariado, que tiene reivindicaciones específicas que no son las de las agremiaciones profesionales ni de la cátedra”.

“Antes de que existieran los gremios, en los servicios existía la organización por niveles, por cátedras. Lo conversamos bastante y en este proyecto nos interesa mucho mostrar la dimensión sobre qué quiere decir ser un docente universitario en términos de las horas que se le dedica, del salario que recibe, de las funciones que se ejercen, más allá del papel de estos mismos docentes como profesionales, académicos, intelectuales”, detalló Markarian.

La meta es tener testimonios y memorias de la primera época del sindicato, que nació en el mismo año que la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria. “La idea es ir lo más cerca de la generación fundadora, de la que por cuestiones de tiempo van quedando pocas personas”, lamentó Cano.

“Hay distintas corrientes de izquierda que están tematizando el rol de los intelectuales, de los docentes universitarios en el horizonte de cambio social, de batalla popular. La idea es poder captar esos factores, ese clima, esas corrientes ideológicas diferentes”, estableció el secretario general de ADUR.

A su vez, lentamente, en la década del 50 se instauraron los regímenes de dedicación total para docentes, es decir, la noción de que trabajar en una universidad puede ser un trabajo de tiempo completo. En esa época, los profesores con dedicación total eran cerca de 20 y “se empezó a instalar la idea de que se puede vivir de esto”, contó Markarian. En ese marco, consideró que la actividad científica e intelectual requiere de alta dedicación y, por lo tanto, “es un trabajo que tiene que ser concebido en esos términos”. “Esto también tiene que ver con la masificación, la Udelar empieza a aumentar su cuerpo estudiantil y, por lo tanto, se precisan más docentes”, afirmó.

Tiempos de oscuridad

La primera parte del proyecto abarca desde la fundación del sindicato hasta el golpe de Estado, en 1973, año en que la Udelar fue intervenida por la dictadura, concretamente en octubre. Para Markarian, esa época supone un “cambio radical” en lo que son las tareas docentes. “Nos interesa especialmente hablar sobre lo que pasó en la dictadura, si bien la ADUR fue reprimida como todo el movimiento sindical y obrero”, explicó.

Según información de la Udelar, durante 1974 hubo “muy poca actividad” y se estima que casi 40% de los docentes fueron “destituidos, renunciaron o no se les renovó el contrato a su vencimiento”. “Los cargos vacantes fueron cubiertos por designación directa”, apunta el sitio web de la universidad, y recuerda que el movimiento estudiantil fue “desarticulado” y un “régimen policíaco” se instaló en los locales paulatinamente rehabilitados. A su vez, desde la Udelar se señala que durante la dictadura se cerraron varias carreras universitarias y sus respectivos servicios, y “se desmanteló la estructura académica, se sustituyeron planes y programas de estudio”.

Por su parte, Markarian estimó que “cerca de la mitad del cuerpo docente fue destituido por razones vinculadas a las circunstancias políticas” y dijo que a la investigación le interesa especialmente “mantener el hilo que siga a estos docentes destituidos, que son protagonistas de la etapa anterior, de la FDUU”.

La segunda parte, que irá desde 1976 hasta mediados de los 90, indagará sobre la “nueva vida” de los profesores que fueron destituidos, exiliados o presos una vez que la Udelar fue intervenida, explicó Markarian. En concreto, se profundizará “en lo que sea que hayan hecho y en sus intentos de rearticular el trabajo sindical”, pero también hay interés en saber cómo fue evolucionando la idea sobre trabajar como docente universitario, indicó la investigadora. Además, con los docentes que ejercieron durante el período de la dictadura, se apuntará a “sacar la idea de que no ocurrió nada más que represión y resistencia” para “mostrar cómo era trabajar ahí y ya en los 80 ver los primeros intentos de rearticulación entre los que estaban adentro y los que habían quedado afuera”, estableció la responsable del Área de Investigación Histórica del AGU.

El hilo conductor seguirá con la reformulación de la organización en 1984, cuando empezaron los primeros contactos para retomar el sindicato. Por su parte, la tercera etapa de la investigación se extenderá desde la recuperación democrática de 1985 hasta el comienzo del gobierno del nacionalista Luis Alberto Lacalle Herrera.

El equipo de investigación constará de seis docentes, incluyendo a las coordinadoras, que serán Markarian y María Eugenia Jung. Se prevé que el equipo quede armado en abril, ya que los profesionales serán seleccionados por llamado abierto.

En el marco de la investigación se llama a ex integrantes del sindicato o a quienes tengan información sobre su historia, documentos o quieran ser entrevistados sobre la historia de ADUR. Para ello, pueden comunicarse por correo electrónico a [email protected] o [email protected]