Este miércoles la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) presentó el informe de evaluación de los centros María Espínola (CME), solicitado por la administración del organismo durante el pasado período de gobierno al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed). El análisis de los datos se realizó con la participación del presidente de la ANEP, Pablo Caggiani; el presidente del Ineed, Martín Pasturino; el director de Políticas Educativas de ANEP, Antonio Romano, y la directora del Área Técnica del Ineed, Carmen Haretche.
El informe presenta un análisis con base en información recolectada durante el período comprendido entre 2022 y 2025, con el objetivo de evaluar “en qué medida se alcanzaron los objetivos de mejorar los aprendizajes, las trayectorias y el egreso de los estudiantes de educación media básica en situación de mayor vulnerabilidad” que habían sido propuestos como eje de la política de tiempo extendido de los CME. Para eso, según explicó Haretche, se utilizaron datos administrativos, encuestas a docentes, información basada en el informe de Aristas y se realizaron entrevistas con actores de las distintas instituciones educativas implicadas.
Haretche fue la encargada de presentar los datos durante la jornada y subrayó que la realización del informe comenzó un año después del inicio de la política educativa, en 2021. Para eso, dijo que fue necesario trabajar a partir de datos anteriores a esa fecha, para conocer el escenario de los centros educativos previo a ser denominados como CME.
A su vez, dijo que a partir de la recolección de la información se alcanzó la realización de diez informes, pero que en esta oportunidad se compartió el último de ellos, que incluye los principales resultados y aspectos más destacados del análisis general.
Para la realización del informe se monitoreó la implementación de la propuesta y se la comparó con otros centros educativos con características similares a los CME, a los cuales se distinguió como “grupo de control”, los que fueron seleccionados mediante un sorteo en 2023. Según explicó la técnica del Ineed, las herramientas de monitoreo permitieron conocer en qué medida se llevaron adelante los objetivos previstos para los CME, como “las tutorías, la realización de talleres y los proyectos de cada centro educativo”. El análisis se enriqueció principalmente de las entrevistas realizadas con cada institución al tener en cuenta que “no todos los centros [educativos] y todas las cohortes enfatizaron en las mismas actividades”, explicó Haretche.
Como únicos aspectos distintivos que presenta la propuesta de los María Espínola, la técnica mencionó a las “figuras de apoyo en el centro”, “autoevaluación y plan de mejora”, “plan de desarrollo profesional docente” y “permanencia docente en el centro”. Estos aspectos se vinculan principalmente a “la gestión” de la política educativa, según señaló Haretche.
Entre los datos compartidos durante la jornada, se mencionó que en el período comprendido entre 2021 y 2025 hubo un aumento en la cantidad de CME, ya que el número se elevó de 12 a 59 y la matrícula pasó de 1.742 estudiantes en 2021 a 9.029 en el último año analizado. A su vez, se indicó que los CME tenían, en promedio, menos estudiantes por institución y alcanzaban un número cercano a los 150.
Por otro lado, Haretche señaló que las primeras cohortes de los CME comprendieron una mayor cantidad de estudiantes pertenecientes a los quintiles más bajos, mientras que a partir de 2024 y con el aumento de la cantidad de centros la política se fue “desfocalizando” y se constató que un 30% de los estudiantes que formaban parte de la propuesta pertenecían al quintil 3.
En cuanto a la tasa de promoción, el informe del Ineed muestra que entre 2018 y 2020 los centros que posteriormente conformaron el grupo de comparación tuvieron una evolución de 1,5 puntos porcentuales más favorable que los que luego se incorporarían al programa María Espínola. Entre 2021 y 2024 la tendencia también favoreció al grupo de comparación, aunque la diferencia se redujo a 0,8 puntos porcentuales. Según indica el informe, aunque la diferencia es pequeña, “el resultado tiende a indicar que los centros que luego serían María Espínola tenían entre 2018 y 2020 una tendencia peor que los que luego pasarían a ser control, pero que entre 2021 y 2024 lograron mejorarla”.
En cuanto a los niveles de aprobación, los resultados que se presentaron demostraron similitud en ambos grupos, ya que se indicó que durante 2023 y 2024 la tasa se ubicó en 84% para los CME, frente a un 83% en los “grupos de control”.
Con respecto a los niveles alcanzados en lectura y matemática, el informe señala que, en términos generales, al comparar los resultados entre los CME y los demás centros, se observa que “en lectura se alcanzaron desempeños más altos, pero en matemática más bajos”. Por otro lado, el informe señala que en lectura “la diferencia favorable parece haberse dado principalmente en los liceos”, en comparación a los centros de educación técnico profesional.
El informe también señala que entre los factores que “sí constituyeron aspectos más característicos de los CME” y que, por lo tanto, los diferenciaron de los demás centros educativos con similares características, se encuentran: “Brindar almuerzo en el servicio de alimentación, la presencia de facilitadores como apoyo a procesos de gestión y, según la opinión de los docentes, la antigüedad docente y realizar codocencia al menos cuatro veces al año”.
“La aguja se movió muy poco o se movió al revés”.
“Acá hay un conjunto de objetivos que se habían planteado” las autoridades de la educación del gobierno anterior que “no se lograron”, dijo Pasturino, quien se refirió concretamente a las metas de “reducir la inequidad, mejorar el acceso del egreso, mejorar el aprendizaje, gestión de centros y estabilidad docente”. A su vez, afirmó que “la aguja se movió muy poco o se movió al revés. Hay que decirlo con todas las letras”. En ese sentido, se refirió a los altos “costos” que significa llevar adelante una política educativa de este estilo y señaló que es un aspecto “que el Estado tiene que tener en cuenta” al momento de desarrollar y presentar propuestas similares.
Pasturino señaló que las propuestas educativas que apuntan a la extensión del tiempo educativo han demostrado en otros lugares del mundo que los resultados “son mixtos” y que “a veces” se obtienen resultados pedagógicos y “a veces no”. A su vez, se refirió al trabajo de la actual administración educativa y dijo que “hace muy bien” en “empezar a pensar en nuevas modalidades” y “nuevos formatos que tengan que ver con las demandas de los jóvenes”.
Al cierre de la presentación, y en la misma línea que Pasturino, Caggiani dijo que “los gurises no son gallinas” y que, aunque estén “24 horas con la luz prendida” dentro de una institución educativa, “no van a aprender más”. Sobre la política educativa en particular dijo que, con base en los datos presentados, “no parece razonable que sigamos con estos niveles de inversión por estudiante” que requieren los CME.
