Bastante se ha hablado de las problemáticas sociales y políticas que se esconden detrás del show del Mundial de fútbol que desde el jueves 11 se está disputando en Estados Unidos, México y Canadá; quizás la más evidente, por lo atroz, es la crisis de las personas desaparecidas en el territorio mexicano. Sin embargo, menos se ha advertido sobre un problema que suele agravarse durante este tipo de megaeventos deportivos: la violencia contra mujeres, niñas y adolescentes en los países que los hospedan. Por eso, en estos días, distintas organizaciones lanzaron campañas de visibilización y prevención de estas violencias, que pueden ir desde el acoso a la violencia en los hogares y la trata con fines de explotación sexual.
“El Mundial es de todas y todos. También la responsabilidad de prevenir la violencia contra las mujeres y niñas. #NoHayExcusa: ninguna pasión justifica la violencia”, dice la publicación que difundió este miércoles ONU Mujeres en sus redes sociales. “El fútbol moviliza pasiones intensas y un fuerte sentido de pertenencia colectiva. Pero, a la vez, no todas las personas lo viven de la misma manera”, apunta el posteo, y agrega que “los megaeventos deportivos coinciden con incrementos documentados de violencia contra mujeres y niñas”.
La organización cita “evidencia transnacional” sobre este fenómeno. En esa línea, menciona el estudio Fútbol y violencia contra la mujer, publicado en 2022 por el Foro Brasileño de Seguridad Pública y Avon, que muestra que durante los días que jugaban equipos locales en cinco capitales de Brasil –Río de Janeiro, São Paulo, Salvador, Belo Horizonte y Porto Alegre– aumentaron 23,7% las amenazas y 20,8% las lesiones físicas en los hogares.
ONU Mujeres también hace referencia a la investigación Violencia doméstica y fútbol en Glasgow, realizada en 2012 por los académicos Alex Dickson, Colin Jennings y Gary Koop, que mostró que durante los partidos de los dos clubes más tradicionales de Escocia aumentaron 36% los incidentes de violencia en los hogares. Otro estudio, de 2014, llevado adelante por la Universidad de Lancaster, reveló que en los días en los que jugó la selección nacional de Inglaterra “el riesgo de violencia en el hogar aumentó un 26% tras una victoria o empate, y un 38% tras una derrota”.
También cita un informe de 2011 de los investigadores David Card y Gordon Dahl, de la Universidad de California, que encontró que la violencia doméstica aumentaba 10% “tras derrotas inesperadas de la NFL”, la Liga Nacional de Fútbol de Estados Unidos –una de las actuales sedes del Mundial– .
“El fútbol no genera esta violencia”, aclara ONU Mujeres en su publicación, sino que “funciona como un detonante que requiere prevención sostenida y respuestas institucionales coordinadas”.
La violencia de género “no es parte del juego”
La Red Nacional de Refugios (RNR) de México, por su parte, se unió a las redes de refugios de Estados Unidos y Canadá –las dos otras sedes del campeonato internacional– para lanzar la campaña “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”. “La violencia contra las mujeres no reconoce fronteras; la protección y prevención tampoco debería hacerlo. Hoy articulamos esfuerzos desde México con otras redes de refugios de Estados Unidos y Canadá porque la seguridad y la vida de las mujeres no pueden quedar fuera de la conversación”, anunció Wendy Figueroa Morales, directora general de la RNR de México, en un comunicado difundido dos semanas antes del comienzo de la Copa del Mundo.
La red mexicana, integrada por más de 52 espacios de atención, también informó que brindará atención gratuita y especializada para mujeres mexicanas y extranjeras que vivan violencia, además de “reforzar las rutas de apoyo y acompañamiento durante este contexto internacional”. “No queremos un Mundial que solo deje cifras de turismo y derrame económico; queremos un Mundial que deje acciones concretas para prevenir las violencias, fortalecer redes de protección y garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres y seguras. La vida, la dignidad y la libertad de las mujeres no pueden quedar fuera del juego”, señaló Figueroa.
En diálogo con Efeminista, la directora general de la RNR explicó que las violencias machistas quedan invisibilizadas en estos contextos porque “se naturaliza la forma en la que los hombres expresan la euforia, el enojo y las rivalidades, que es a través del control, de los gritos, de los insultos, de pegarle a la pared, de romper la camiseta y muchas veces también de descargar estas emociones contra las mujeres, niños y niñas que están a su alrededor”.
Por otra parte, la experta dijo a ese medio que las mujeres, niñas y adolescentes sufren acoso sexual dentro y fuera de los estadios y que también pueden correr mayor riesgo de ser captadas por redes de trata con fines de explotación sexual, como ya han advertido tanto la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito como Unicef.
La RNR recordó en su sitio web que “la prevención, la protección y la garantía de derechos no pueden ser medidas temporales ligadas a un evento deportivo, sino compromisos permanentes del Estado y de la sociedad” y aseguró que “se requieren políticas públicas integrales, presupuestos suficientes y acciones contundentes para prevenir las violencias machistas antes, durante y después del Mundial”.
