Sin una definición precisa de los problemas de negocio que se busca resolver, la inteligencia artificial (IA) corre el riesgo de convertirse en una tendencia sin impacto real, advirtieron a la diaria las empresas uruguayas Zarasa y Moovx. Ambas coincidieron en que la transformación digital y la IA sólo generan valor cuando parten de los problemas reales del negocio.

“Sin un objetivo claro, la IA termina siendo un experimento caro sin impacto real […] Si no se tiene este enfoque, la IA se vuelve un piloto eterno […] que no está resolviendo un problema. Hay muchas empresas que subestiman este punto”, resumió la directora de Negocios de Moovx, Verónica Manassi.

La referente de Moovx señaló que “el valor no está en el algoritmo, sino en saber dónde poner la inteligencia, para que mueva la aguja del negocio”. Asimismo, sostuvo que no se puede ignorar el factor humano y cultural, y remarcó que no se debe implementar IA sin preparar a los equipos, quienes suelen tener “resistencia y miedo” a esta tecnología.

Manassi afirmó que el vínculo entre tecnología y negocio cambió de forma sustancial. “Hoy las empresas no necesitan más software, necesitan criterio y visión. Alguien que sepa unir estrategia, datos, operaciones y tecnología, y que entienda el negocio igual o mejor que el cliente”, explicó.

En la misma sintonía, la gerente general de Zarasa, Montserrat Möller Eugui, dijo que uno de los principales obstáculos en los procesos de digitalización no es tecnológico, sino cultural. “Es común hablar de transformación digital y de IA, se ha vuelto una moda. […] Muchas empresas saben lo que tienen que hacer, pero no entienden el por qué. Falta el convencimiento real de por qué estamos haciendo un cambio. Frente a la IA, […] existe el sentimiento de que viene a quitar el trabajo”.

La gerente sostuvo que muchas veces es necesario explicar que esta tecnología revaloriza el trabajo ejecutivo del ser humano al asignarlo a una tarea de valor. “Lo que estamos haciendo es sacarlo de esa repetición automática. […] Creo que las empresas no encuentran la manera de integrar esta tecnología realmente a lo que es la cultura”.

Ambas directivas coincidieron en que, de cara a los próximos años, la IA transformará especialmente las tareas administrativas, la gestión de contratos, la investigación de mercado, la planificación de proyectos y el desarrollo de software. Sin embargo, subrayaron que el diferencial seguirá estando en el componente humano.

Según una investigación de MIT Research (Massachusetts Institute of Technology) publicada en julio del año pasado, el 95% de los pilotos (pruebas acotadas o experimentos pequeños) de IA implementados en empresas no producen resultados financieros medibles, pese a inversiones que alcanzan hasta los 40.000 millones de dólares a nivel mundial.

Situación de Uruguay

Uruguay está “muy bien posicionado” frente a la región, con respecto a la implementación de IA, a pesar de que el país enfrenta desafíos causados por su tamaño y retos a la hora de retener el talento especializado, agregaron las referentes de las empresas.

Manassi dijo que el país está “muy bien posicionado en el mundo”, tanto a nivel de tecnología como su implementación a nivel de negocio. Asimismo, sostuvo que Uruguay tiene un “ecosistema muy fuerte y posicionado a nivel nacional e internacional de empresas que están adaptando IA”.

“Uruguay es uno de los países que tiene más preparación en la región. Según algunos índices, se encuentra entre los líderes de América Latina. Eso también ocurre por toda la infraestructura digital que tiene, por las políticas públicas y por la adopción de soluciones tecnológicas avanzadas y rápidas”, destacó.

Resaltó que el enfoque de Uruguay no es simplemente tecnológico, sino que tiene un “fuerte énfasis en la ética, derechos humanos y transparencia”, así como en el “uso responsable” de la IA, gracias al trabajo que se está realizando desde el gobierno.

“Uruguay tiene una estrategia nacional sólida, políticas en marcha para su uso responsable e iniciativas para capacitar talento”, afirmó.

Como aspectos a mejorar, destacó la captación y retención de talentos especializados, debido a que el país enfrenta “mucha competencia” para conservarlos. “La inversión en inteligencia artificial todavía está creciendo en Uruguay, no llegamos a la cresta de la ola. Muchas empresas aún están en etapas iniciales de adopción, pero estamos muy bien parados”, agregó.

En la misma línea, Möller Eugui consideró que las empresas uruguayas muestran un nivel de “madurez digital mayor” al de otros mercados de la región: “Acá casi todas ya tienen algún grado de automatización; rara vez arrancamos de cero, mientras que en otros mercados, a veces, toca comenzar”.

Asimismo, destacó que uno de los desafíos que enfrenta el país son las distancias, ya que “todo queda lejos y los traslados demandan mucho tiempo”, lo que dificulta el acceso a mercados.

La referente de Zarasa dijo que Uruguay es “tecnológicamente más avanzado” que Centroamérica, y destacó a los científicos, técnicos y empresarios del país que innovan en esta área. Por otro lado, consideró que es clave mejorar las políticas educativas en materia de tecnología.

“Es un orgullo que tengamos gente con la calidad de trabajo y de visión que tenemos en Uruguay. (…) Hoy en día vas a cualquier feria y decís que sos uruguayo, trabajás en tecnología, y te miran con respeto. El país está muy bien posicionado”, reflexionó.

Zarasa

Esta empresa, socia de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), se define como una consultora tecnológica especializada en transformación digital y soluciones personalizadas en base al software de la nube Salesforce.

Su diferencial, explicó Möller, está en la profundidad del acompañamiento y en la calidad de los equipos. “Siempre arrancamos con una consultoría. Nos tomamos el tiempo de entender qué quiere el cliente, cómo lo quiere hacer y cuáles son sus limitaciones técnicas y culturales; la tecnología viene después”, señaló.

La empresa desarrolla soluciones que abarcan agentes de IA a través de AgentForce. “Nuestro foco no es vender desarrollo, sino extender la vida útil de los procesos, mejorar la toma de decisiones y revalorizar el trabajo humano, sacándolo de tareas repetitivas que no generan valor”, afirmó Möller.

Con presencia comercial en Guatemala, México, Estados Unidos, Paraguay, Argentina y Uruguay, Zarasa acumula más de 90 clientes en sectores diversos. A nivel local, trabajó con APA, Búnker y Electrofactory, mientras que en el plano internacional desarrolló proyectos para Lomas de Volcán y Casa West en Costa Rica, Town Center y Hana en Panamá, y la ONG Cartitas Argentinas, entre otros.

Moovx

Una mirada similar comparte Moovx, empresa tecnológica uruguaya con ocho años de trayectoria y un equipo de unas 50 personas, que hoy tiene la mayor parte de sus negocios en Estados Unidos.

Moovx, también socia de CUTI, trabaja en desarrollo de software, IA, automatización y diseño de productos. Actualmente, la empresa lanzó la plataforma de IA Leveling, que promete automatizar procesos internos de las empresas, acelerar operaciones y mejorar la eficiencia.

“Buscamos resolver problemas de negocio con tecnología inteligente. […] Las empresas necesitan criterio, visión, alguien que sepa unir todo lo que es la estrategia de los datos, las las operaciones y también la tecnología. Buscan empresas que entiendan el negocio igual o mejor que ellos y que puedan convertirlo o bien en productos, flujos, modelos, o en sistemas que en realidad les mueva la aguja”, explicó Manassi.

Por último, sostuvo que la IA ayuda a anticipar riesgos y ordenar la información más importante para la toma de decisiones de las empresas.“Lo que hacemos es personalizar los modelos de IA para generar una transformación profunda en las empresas”.