La consecución de resultados tiene a Nacional primero, así de simple. Desde que se reinició el fútbol los tricolores acumulan siete partidos invictos, con cinco triunfos y dos empates. La de esta fecha fue victoria con goleada en el Gran Parque Central: 5-1 sobre Cerro. Santiago Rodríguez por duplicado, Pablo García, Thiago Vecino y Santiago Cartagena hicieron los goles albos; Maicol Cabrera metió lo que en algún momento fue el 1-1 para Cerro.

1. Fútbol amplio, grande

Más allá de los defensores de lo contrario, ¿a quién no le va a gustar un partido abierto, de esos que tienen las barreras del peaje levantadas para favorecer el tránsito rápido? Así, con dinámica, seguramente por las propuestas de ambos entrenadores –Gustavo Munúa y su vocación vertical, Nathaniel Revetria y un llamativo 3-3-1-3–, porque la cancha fue cómplice de la pelota, Nacional y Cerro se atacaron muchísimo en los primeros 45 minutos.

Promediando ese primer tiempo era hasta raro creer que no había goles con tantas chances para uno y otro lado, pero el 0-0 tenía dos nombres: Rodrigo Formento y Sergio Rochet. Ambos, con guantes mágicos, fueron el imán de cuanto tiro hubo y, por tanto, grandes responsables de no dejar que el show fuera redondo.

Hasta que llegaron los hechizos: Santi Rodríguez, titular en eso de las rotaciones y las oportunidades, hizo lo que más le gusta y el 1-0 dijo presente; Cerro, que aún abajo nunca paró de ir e ir, encontró el empate desde el punto penal.

Santiago Rodríguez, tras convertir el primer gol de Nacional a Cerro, en el Parque Central.

Santiago Rodríguez, tras convertir el primer gol de Nacional a Cerro, en el Parque Central.

Foto: Ernesto Ryan

2. Son las cosas del querer

Con tanto fútbol en modo rápido era un picardía que cambiara en el segundo tiempo. Por suerte, no fue así. Hubo cambios, pero los jugadores que entraron respetaron –o se adaptaron al guion–.

Nacional, con el oportunismo de García, que últimamente siempre rinde bien, puso la flecha a su favor temprano, a los 49. Con ese 2-1 los de Munúa manejaron mejor el juego, sobre todo el uso de la pelota y los espacios. La muy buena tarea cerebral para que eso sucediera fue de Gabriel Neves, siempre influyente desde ahí.

Con el viento a favor el que se pudo sacar la mufa fue Thiago Vecino. El delantero, titular porque el capitán Gonzalo Bergessio todavía está penado, pateó fuerte el primer penal para los tricolores. El segundo penal tuvo suerte distinta: Santi Rodríguez la mandó al palo cuando el arquero estaba tirado hacia el lado contrario. Mala suerte. Pero, como es ley que el fútbol da revancha, el botija que juega bien logró su doblete –de cabeza, tras perfecto centro de Neves–.

La felicidad del cierre fue la emoción de Cartagena, que debutó en las redes siendo un pibe. Contraataque, golpe cruzado y camiseta a la cara en una de esas noches que nunca se olvidan.