La vida cambia en 40 segundos. Todo lo escrito. Vuelve a empezar, o se agota en la versión caduca anterior a esos 40 segundos. O se renueva. La vida es un penal a los 40 segundos. Ni siquiera es el gol o la atajada. Es el suspenso previo, la euforia posterior o la resignación. ¿O la vida es el instante del cuero por el cuero? ¿De que se trata?

Si fue penal o no fue, perspectivas. “Te mata la televisión”, le aseguran al árbitro. El partido empezó después del ruido de las piolas. Nadie lo esperaba. Ni uno ni otro. Ni el que lleva la ventaja ni el que la padece. Pero claro, a uno lo invade la ansiedad de que la tabla se le va con el río.

A Torque el 1-0 de Álvaro Brun le permite seguir construyendo cierta identidad. Quizás Álvaro haya vivido los mejores años de su carrera con esta camiseta. Quizás no. Pero se lo ve recorriendo la cancha como un campesino el campo que conoce. Es como un guiso asentado. Como la ensalada de frutas de ayer. Desde ahí es el hilo de aquello que se construye como identidad. De ser. De juego.

Mauricio Larriera apeló a los cambios para el segundo tiempo porque antes de ir al descanso su equipo estaba 0-2 –gol de Matías Cóccaro–. El ingreso de Ignacio Lores, que venía siendo pilar, permitió esperanzas, aunque le costó entrar en sintonía. Otro penal, con muchas menos discusiones, acercó la idea de empezar todo de nuevo. Pero las manos de Fiermarin irrumpieron. Obligaron a reinventarse. A unos, en la ansiedad de la desventaja, a otros en el manejo de los tiempos.

Pero Lores encontró el dial. Hay gente que te cambia la cara. Leonardo Pais anotó el descuento con un sombrero. La ansiedad siguió siendo la misma. La de manejar el partido. La de buscar incansablemente el empate. Bordaberry pareció mesurado entre la empresa y su supuesto corazón.

A Wanderers lo empujó la historia. La tabla, los ídolos, las épocas. A Torque la razón de su existencia. Crecer, instalarse, innovar. La expulsión de Nacho Lores por segunda amarilla desató otra cadena de insultos, una serie de dudas sobre el árbitro. Mariconadas, dijeron.

Wanderers hasta el final aunque el gol pudo estar para cualquier lado. “Bordaberry, decí algo”, gritaron, pero el político permaneció impávido. Torque se lo llevó, aunque no sé para qué barrio.

Detalles

Estadio: Charrúa.

Árbitros: Daniel Fedorczuk. Horacio Ferreiro y Mathías Muniz.

Torque (2): Cristopher Fiermarin; Franco Pizzichilo, Diego Arismendi, Yonathan Rak, Gustavo del Prete (70’ Leandro Otormin); Leandro Ezquerra (86’ Óscar Piris), Marcelo Allende, Santiago Scotto (61’ Darío Pereira), Álvaro Brun; José Álvarez, Matías Cóccaro. Entrenador: Pablo Marini.

Wanderers (1): Ignacio De Arruabarrena; Hernán Petrik, Gastón Bueno, Juan Izquierdo, Lucas Morales; Jonathan Barboza (46’ Ignacio Lores), Adrián Colombino, Leonardo Pais (90’ Mauro Méndez), César Araujo (83’ Mathías Acuña); Gustavo Reyes (46’ Bruno Veglio), Rodrigo Pastorini. Entrenador: Mauricio Larriera.

Goles: 3’ Álvaro Brun (T), 35’ Matías Cóccaro (T), 64’ Leonardo Pais (W).

Matías Cóccaro, de Torque festeja junto con el arquero de Torque Cristopher Fiermari, la atajada del penal de Wanderers, en el Estadio Charrúa por la undecima fecha del Torneo Apertura del Campeonato Uruguayo.

Matías Cóccaro, de Torque festeja junto con el arquero de Torque Cristopher Fiermari, la atajada del penal de Wanderers, en el Estadio Charrúa por la undecima fecha del Torneo Apertura del Campeonato Uruguayo.

Foto: Ernesto Ryan