Con un gol en el tiempo de descuento, cuando el partido parecía morirse en un gigante 0-0, una jugada suelta tiñó la gloria de verde. Breno, que no hacía más de 15 minutos que estaba en la cancha, ganó en el segundo palo, cruzó el cabezazo y fue el único gol de la tarde.

Palmeiras consiguió ganar la Copa Libertadores por segunda vez en su historia. La primera fue la de aquel recordado 1999 de Luis Felipe Scolari, un equipo caracterizado por su férrea defensa en el que brillaban Júnior Baiano, Roque Júnior, el paraguayo Francisco Arce, Júnior y, ya como 5, César Sampaio.

Matías Viña fue el lateral izquierdo del campeón. Jugó todo el partido e hizo bien su trabajo, en el que le tocó marcar más que descolgarse. El historial de Viña, que recién tiene 23 años, es muy bueno: campeón sudamericano sub 20 con Uruguay, campeón con Nacional del Uruguayo y de la Supercopa, además de haber sido elegido el jugador del año; debutó en la selección mayor, fue campeón paulista y ahora ganó la Libertadores con Palmeiras. Chapeau.

Matías Viña, de Palmeira y Marinho, de Santos, durante la final de la Copa Libertadores, el 30 de enero en el estadio Maracaná.

Matías Viña, de Palmeira y Marinho, de Santos, durante la final de la Copa Libertadores, el 30 de enero en el estadio Maracaná.

Foto: Mauro Pimentel, AFP

En la cancha

El primer tiempo pasó sin chances. Más claro: hubo más patadas y topetazos que oportunidades de gol. La fricción se plantó en la mitad de la cancha y eso hizo que ni uno ni otro pudiera generar ese típico fútbol brasuca que pudo preverse antes del juego.

Con el partido tan pero tan chato, las poquísimas insinuaciones sobre los arcos fueron por arriba. Cada tiro libre y cada córner pasaron a ser una plegaria de gol. Intensidad, presión, faltas como recursos para cortar, defensas estáticas, goleros alertas y pelotas volando fue todo lo que pasó en los primeros 45.

No cambió la tónica en el segundo tiempo. El tedio gigante pareció terminar en 0-0 con alargue y penales. Pero no. Luego de una escaramuza contra la raya en la que el técnico de Santos, Cuca, fue expulsado, cayó el gol de Breno, que fue suplente pero encontró la gloria en ese ratito, esa hendija mágica por donde pasan los héroes.

Breno Lopes, de Palmeiras, celebra su gol ante Santos durante la final de la Copa Libertadores, en el Estadio Maracaná.

Breno Lopes, de Palmeiras, celebra su gol ante Santos durante la final de la Copa Libertadores, en el Estadio Maracaná.

Foto: Ricardo Moraes, AFP

Detalles

Estadio: Maracaná (Río de Janeiro, Brasil)

Árbitros: Patricio Loustau, Ezequiel Brailovsky y Diego Bonfá (argentinos)

Palmeiras (1): Weverton; Marcos Rocha, Gustavo Gómez, Luan, Matías Viña; Danilo, Gabriel Menino (84’ Breno), Zé Rafael (78’ Patrick) y Raphael Veiga (99' Alan Empereur); Rony (99' Felipe Melo) y Luiz Adriano. Entrenador: Abel Ferreira

Santos (0): John; Pará (98' Bruno Henrique), Lucas Veríssimo, Luan Peres y Felipe Jonatan (93’ Wellington); Sandry (72’ Lucas Braga), Alison, Diego Pituca; Marinho, Kaio Jorge (93’ Mádson) y Yeferson Soteldo. Entrenador: Cuca

Goles: 97’ Breno (P), de cabeza.

Los jugadores de Palmeiras festejan luego de finalizado el partido con Santos por la final de la Copa Libertadores.

Los jugadores de Palmeiras festejan luego de finalizado el partido con Santos por la final de la Copa Libertadores.

Foto: Silvia Izquierdo, AFP

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