La Habana sospecha desde hace varias semanas que, una vez, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ponga punto final a su ofensiva sobre Irán, se centrará en atacar a Cuba. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió de hecho sobre un “baño de sangre” si Estados Unidos ataca la isla. En respuesta, Trump amenazó a Díaz-Canel con duras represalias si llega a haber un ataque. “Sabemos que Cuba se está preparando para atacar a Estados Unidos. Jamás se lo vamos a permitir. Si continúan armándose, vamos a lanzar una intervención fugaz y demoledora. Atacaremos Cuba durante 30 meses, quizás un poco más. Será algo muy rápido”, amenazó Trump. El mandatario explicó que el objetivo del ataque consiste en “derrocar al régimen cubano o, por lo menos, secuestrar a su presidente para que lo suplante un vicepresidente, lo cual sería un cambio realmente trascendente”.
Trump también sugirió que, luego de Cuba, será el turno de Nicaragua. “Tenemos que sacar a Daniel Ortega y poner a su esposa al mando del país antes de que ella misma lo eche tras alguna disputa conyugal. Si eso ocurre, realmente no sabríamos qué hacer”.
La frase: “La posición de Estados Unidos ante China por el tema Taiwán es muy firme: vamos a proponer que haya un Taiwán del Norte y un Taiwán del Sur”. Donald Trump, nostálgico de la Guerra Fría.
