El expresidente Julio María Sanguinetti participó en un foro de figuras de la política latinoamericana titulado “Los desafíos de la democracia ante la vuelta del marxismo populista”. Durante una de sus intervenciones, el expresidente llamó a “no dejarse estar” en la defensa de las instituciones y, en lugar de eso, combatir las amenazas de “fuerzas nostálgicas de los atropellos a las democracias durante la segunda mitad del siglo XX”. “Quien crea que la democracia liberal está blindada, se equivoca. Y en mi país tenemos una prueba de ello. Desde hace un par de años a esta parte el Estado viene recibiendo una serie de ataques informáticos con clara intención desestabilizadora, a cargo de grupos de cibertupamaros que, incapaces de entender que su tiempo ya pasó, decidieron emprender el camino de las armas digitales para desestabilizar al sistema republicano y hacerse con el poder”. En opinión del exmandatario, la respuesta a este “terrorismo marxista informático debe ser civilizada, pero realista”. “No podemos defender la institucionalidad digital atacando a la institucionalidad digital. O sí. Eso depende de qué tan en peligro esté la ciberdemocracia. Sería ingenuo de nuestra parte plantear que no se van a cometer excesos en la lucha contra los tupamaros digitales. Lo ideal es destruir sus computadoras sin lastimarlos, pero –obviamente– la explosión de un monitor puede causar daños colaterales”.
La confesión: “No uso X porque si siento que alguien está atacando a la democracia, me pongo loco y no puedo controlarme”. Julio María Sanguinetti, político pasional.
