De Javier Cercas. Random House; Buenos Aires, 2025. 486 páginas, 890 pesos.
Un prestigioso y ateo escritor español recibe una propuesta que no puede rechazar: acompañar al papa Francisco en su viaje pastoral a la lejana Mongolia. Su entorno le advierte sobre el riesgo de ser parte de una operación de lavado de imagen del Vaticano e incluso de caer bajo el influjo del heredero del trono de san Pedro y terminar convertido. Él acepta por una razón más teológica que literaria. Quiere preguntarle al pontífice por el dogma católico de la resurrección de la carne y saber si su madre, al morir, se reencontrará con su padre muerto. Quiere saberlo para decírselo a su madre, que nunca tuvo dudas.
A partir de ahí se abre un abanico de disquisiciones políticas, filosóficas y espirituales. No evita los temas de la pedofilia ni de la discriminación de la mujer al interior de la iglesia, pero tampoco los coloca en el centro. Su punto débil, además de ciertas larguezas y de la reiteración de algunos recursos narrativos, es que no problematiza las razones del Vaticano para hacerle ese encargo. En última instancia, al utilizar como fuentes casi únicas a las personas que sus comitentes le presentan, termina dando una imagen edulcorada de ese poder complejo y polémico. Estas fallas las equilibra con un “candor comprometido” manejado con talento, lo que le permite ofrecer un retrato vívido de un pontificado fundacional y construir potentes personajes, como el montaraz padre Giovanni, todos mucho más interesantes que su recurrente galería de funcionarios y cardenales ilustrados. Promete más de lo que da, pero lo que da es original y disfrutable.