Genocidio, anexiones, agresión: Tel Aviv y Washington ya no rinden cuentas. Ni a sus aliados, ni a las Naciones Unidas. Ni de sus fines, ni de sus medios, aunque sean manifiestamente ilegales. El resto del mundo parece no poder poner freno a una carrera sin control que ha incendiado Oriente Medio y amenaza la economía de todos. El Sur Global, dividido, solo se compromete a regañadientes y Europa permite el bombardeo de barrios residenciales de Beirut, así como de infraestructuras civiles iraníes. La sociedad israelí, por su parte, y salvo protestas aisladas, sigue apoyando las iniciativas militares de su gobierno.