Cuando se pierden más de 70.000 vidas en un genocidio, puede parecer una minucia, casi una perversión, preocuparse por la suerte de una escultura clásica. Sin embargo, después de haber visto El Apolo de Gaza (2018), resulta inevitable recordar la historia que filmó Nicolas Wadimoff sobre esa figura de bronce que, en 2013, al emerger de las aguas exhumada por un pescador, colaboró a dar sentido histórico a una franja hoy arrasada por las bombas israelíes. Los testimonios de su existencia, algunas imágenes, incluso las teorías sobre su desaparición posterior, son el eje de una hermosa película que es mucho más que un documental sobre arqueología. Quizá trate, en realidad, de cómo el pasado, incluso en su fragilidad, puede volverse una forma precaria para mantenerse a flote en el intervalo entre dos peligros mortales.

El film se puede ver el jueves 9 de abril1 y es parte de la llamada “Trilogía de Gaza”, que también forman Qui vit encore (2025) y Aisheen (Crónicas de Gaza) (2010), todas del mismo director.2 Esta última, al igual que El Apolo de Gaza, ya había sido proyectada por Cinemateca Uruguaya y ahora regresa para acompañar la nueva obra de Wadimoff cuyo título en francés puede traducirse como “Quién vive todavía”. No está filmada en Palestina, como Aisheen (Crónicas de Gaza), que seguía a los niños y jóvenes que malvivían en la Franja, en parte porque ahora, que casi todo es escombros, ya no es posible retratar la vida que en 2009 aún buscaba cierta normalidad en las grietas del asedio. Qui vit encore evoca Gaza en la evocación colectiva de un grupo de refugiados. Pese a su tono inevitablemente performático, no deja de estar atada brutalmente al modo en que la realidad se aceleró después de la venganza israelí por los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023.

La grilla del festival incluye La voz de Hind (2025), de Sawt Hind Rajab.3 Nominada al Oscar, es una de las pocas películas sobre Gaza que probablemente tengan cabida en los carriles secundarios de la distribución cinematográfica internacional, y que ya está disponible en el catálogo de streaming de algunas plataformas, como Filmin. Utilizando la grabación verdadera de una llamada de emergencia, trata sobre el desesperado intento de la Media Luna Roja por salvar a una niña atrapada en un coche bajo fuego. Aunque hay actores, no hay ficción, más allá de la que contiene todo relato de lo real. Tampoco final feliz.

En la primera semana4 se exhibió Chronicles from the siege (2026), del siriopalestino Abdallah Al-Khatib, con participación de Argelia, Francia y Palestina en la coproducción. Desde la ficción se muestra la vida en Gaza bajo las bombas israelíes, aunque sin apelar a la romantización de las víctimas. Al darles espacio no solo para ser solidarios sino también para los actos mezquinos que dicta la necesidad de sobrevivir, Al-Khatib llena de humanidad a sus personajes. Va abriendo puertas para mostrar la búsqueda de algo de leña para calentarse o de una simple pitada de tabaco. Con escenas que a veces recuerdan, en su indisimulada cinefilia, aquel Kanal (1957) de Andrej Wajda en el que un grupo de resistentes polacos escapaba de los nazis por las cloacas de Varsovia, estas crónicas del sitio tienen un sutil hilo conductor en Arafat, el entrañable personaje que es presentado al inicio del film con una secuencia desesperante. Poeta y filósofo de barrio, antiguo preso político, el viejo Arafat tiene el mismo nombre del palestino más célebre. Pero no es solo eso lo que hace que sus jóvenes vecinos lo protejan. Arafat fue el dueño del único videoclub disponible, y ellos crecieron alquilando sus cintas de video, algunas clásicas, otras de puro entretenimiento, y hasta algunas porno disfrazadas detrás de títulos infantiles. En su cuaderno de clientes está la crónica de crecimiento de su cuadra, y en la locura con la que vaga entre las ruinas está la demencia colectiva.

Otros conflictos

Si se continúa en Oriente Medio, una propuesta interesante es la iraquí The president cake (2025), de Hasan Hadi.5 Ganadora de la Cámara de Oro a mejor ópera prima en el Festival de Cannes, narra la odisea de una niña de 9 años que tiene que navegar en el Irak de los tiempos de Sadam Huseín para que su familia pueda cumplir con la obligación de hacer una torta para el mandatario, sin que al poder le importe el racionamiento que vuelve imposible encontrar los ingredientes para tan absurda repostería.

Aunque no está la guerra de marzo, su vecina Irán aparece representada en la programación con Past future continuous (2025), de Morteza Ahmadvand y Firouzeh Khosrovani.6 Ambientada en el presente, pero evocando la huida de su protagonista en los días de la revolución de 1979, juega en su título con los tiempos verbales y refleja, de ese modo, su intento de conectar a través de la tecnología con la familia que quedó atrás.

Con más tiempo para alcanzar el presente, Why do I see you in everything? [¿Por qué te veo en todo?] (2026), de Rand Abou Fakher y producción belga, nos trajo en la primera semana del festival7 la caída del régimen sirio y la vida de los sirios exiliados en Europa a través de una cámara de video que comparte un grupo de amigos, opositores a la tiranía. Se intercalan duras imágenes de ejecuciones espontáneas, algunas tomadas de cámaras de seguridad en un hospital, con el lirismo del romance entre dos de los protagonistas. La obra de Abou Fakher, aunque falla en el ritmo narrativo, participa en algo que está presente en varias de estas películas: la importancia para el registro de la realidad que han adquirido los dispositivos que se encuentran más a mano, ya sean cámaras caseras o teléfonos celulares. En esa búsqueda el cine también apela a sí mismo, remasterizándose, como ocurre en la nostálgica Do you love me (2025), de Lana Daher.8 Retazos de Beirut donde la guerra se mezcla con las canciones de amor, los shows televisivos y los videos familiares. Sin signo de interrogación, la directora monta una hipnótica declaración de amor a su ciudad herida.

Todas juntas, estas películas reiteran lo ya sabido, la importancia de un festival que conecta a sus espectadores con el mundo que está ahí afuera. Un poco real, un poco imaginado.


  1. A las 20.55 en Sala B del Auditorio Nelly Goitiño (18 de julio 930). 

  2. Qui vit encore se puede ver en Cinemateca (Bartolomé Mitre 1236) tanto el miércoles 8 de abril (18.40) como el domingo 12 (a las 18.50). Aisheen (Crónicas de Gaza) va en Sala B el viernes 10 a las 21.05. 

  3. El jueves 9 de abril a las 19.35 en Cultural Alfabeta (Miguel Barreiro 3231). 

  4. Se proyectó el 31 de marzo y el 7 de abril. 

  5. El sábado 11 a las 20.20 en Cultural Alfabeta. 

  6. El jueves 9 a las 15.30 en Cultural Alfabeta y el viernes 10 a las 17.00 en Sala B. 

  7. Se proyectó el 4 y el 6 de abril. 

  8. El viernes 10 a las 15.30 en Cultural Alfabeta.