Polémico, original y perspicaz, el filósofo Slavoj Žižek es, desde hace tres décadas, no sólo un comentarista cultural agudo, sino también un analista de los mecanismos simbólicos que operan en los grandes sucesos de la política internacional. Munido de un arsenal teórico que incluye el psicoanálisis, el marxismo, la concepción histórica de Hegel y de un sentido del humor a prueba de búmerans, el pensador esloveno interviene periódicamente a través de columnas en distintos medios internacionales y permanentemente comparte sus escritos en la plataforma Substack.
Su primera publicación de 2026 se tituló “La ‘operación militar limitada’ de Donald Vladimirovich Trump en Venezuela”, en la que abordó el ataque estadounidense al país caribeño, que incluyó el secuestro del mandatario Nicolás Maduro.
Allí, entre otras cosas, opina que la persistencia tras la intervención militar estadounidense del régimen que encabezaba Maduro pone de manifiesto que “a Estados Unidos no le interesa la democracia ni los intereses del pueblo. Trump habla de dirigir el país indefinidamente, lo que significa controlarlo el tiempo suficiente para colonizarlo totalmente y explotar comercialmente sus recursos naturales”.
Recuerda la historia colonial de Haití, que se independizó de Francia en 1804 pero debió pagar millonarias sumas al país europeo como “compensación” por la pérdida de esclavos; las cuotas anuales representaban el 80% del presupuesto haitiano y la “deuda” se terminó de pagar en 1947. En 2004, en el bicentenario de su independencia, Haití reclamó la devolución del dinero a Francia, que se negó a hacerlo, mientras que la opinión pública internacional ignoró el suceso. “Primero explotaron a los esclavos, y después les hicieron pagar por la libertad que ganaron con tanto esfuerzo”, dice.
Žižek relaciona este antecedente con lo que ocurre en Ucrania: “Recuerden la escandalosa discusión con Zelenski en la Oficina Oval, donde Trump y Vance le exigieron a Zelenski demostrar gratitud por la ayuda de Estados Unidos a Ucrania y que pagara por ella abriendo sus recursos naturales a las compañías estadounidenses. De nuevo, entonces, se libera a un país para esclavizarlo económicamente: la parte oriental para Rusia, la parte occidental para Estados Unidos”.
“Por eso –continúa– debemos seguir de cerca las reacciones europeas al secuestro de Maduro. Como era de esperar, todas siguen la misma fórmula: Maduro era un criminal que merecía ser depuesto, pero se debe acatar el derecho internacional (similar a la típica reacción de Europa occidental ante el genocidio israelí, generalmente reducida a expresiones de preocupación por los excesos israelíes), como si Estados Unidos ya no hubiera violado brutalmente el derecho internacional. Con la excepción de España (Sánchez), ningún país europeo importante hizo lo que hizo Zohran Mamdani: condenó inequívocamente la acción estadounidense”, en referencia al alcalde de Nueva York.
“Para evitar malentendidos, en principio no hay nada de malo en arrestar a un líder extranjero criminal, pero este arresto debería estar fundamentado en una norma jurídica internacional clara. En un mundo ideal, deberíamos empezar por arrestar a Putin, Netanyahu y al propio Trump. Junto con Maduro, todos deberían compartir la misma celda en el Tribunal Penal Internacional de La Haya”, sostiene el filósofo.
Žižek también analiza la utilización del narcotráfico como excusa para la colonización, y también en este caso acude a la historia imperial europea. “Cuando pensamos en opio, lo primero que nos viene a la mente son los carteles mexicanos o colombianos”, dice, y luego recuerda las dos guerras del opio que en el siglo XIX libró el Imperio británico, junto con otros aliados, contra China. Luego de que el país asiático, que atravesaba una epidemia de adicciones, prohibiera la importación de opio, las potencias occidentales le declararon la guerra para obligarlo a abrir su mercado de opio en nombre del “libre comercio”.
“Es inevitable imaginar un acto similar hoy: México y Colombia movilizándose para defender sus carteles de la droga y declarando la guerra a Estados Unidos por su comportamiento incivilizado al impedir el libre comercio del opio”, imagina Žižek.
El pensador también aborda el tema de la corrupción y el fracaso venezolano de la “revolución bolivariana”, que tuvo como una de sus consecuencias un gran daño a los movimientos socialistas contemporáneos. “Sin embargo, en el caso de Maduro, uno se ve tentado de parafrasear a Golda Meir: puede que se pueda perdonar a Trump por secuestrar a Maduro, pero es más difícil perdonarlo por obligarnos a tomar una posición que puede parecer de apoyo a Maduro. El conflicto entre los Estados Unidos de Trump y la Venezuela de Maduro es una falsa oposición que impide una auténtica perspectiva de izquierda”, concluye.