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Ariana Harwicz durante el estreno de _Die My Love_ en Nueva York, el 1° de noviembre de 2025. · Foto: Arturo Holmes, Getty Images, AFP

Ariana Harwicz durante el estreno de Die My Love en Nueva York, el 1° de noviembre de 2025.

Foto: Arturo Holmes, Getty Images, AFP

La escritora Ariana Harwicz fue desprogramada de un festival español y dice que fue “por judía”

Colegas afirman que la autora de Matate, amor “niega el genocidio de Israel contra los palestinos”

Por estos días se celebra en Granada el Festival Internacional de Arte y Literatura Cultur-Ahl, que organiza la Universidad de Granada. La principal noticia que rodea al festival es algo que no forma parte de su programación: dos días antes del inicio se canceló la participación de la escritora Ariana Harwicz.

La argentina radicada en Francia es la autora, entre otros textos, de la novela Matate, amor, que fue adaptada al teatro y también al cine, con Jennifer Lawrence en el papel protagónico.

Patricia Escalona, codirectora del Cultur-Alh, explicó la decisión, según consigna El País de Madrid: “La contundente posición de Harwicz, contraria al boicot cultural de Israel, fue lo que provocó el rechazo”. En primer lugar, los estudiantes de la universidad local se opusieron a leer sus títulos en los clubes de lectura, y luego una carta enviada por la Red Universitaria para Palestina de Granada habría precipitado la decisión de desprogramar la presentación de la escritora.

“Decidimos modificar el programa, en coherencia con el compromiso de la Universidad de Granada con los derechos humanos y con los acuerdos adoptados por su Consejo de Gobierno respecto de Palestina. Es una decisión organizativa sobre esta edición concreta y no queremos convertirla en una polémica pública ni en una confrontación personal con la autora, cuya trayectoria literaria respetamos”, agregó la organización de Cultur-Ahl en un comunicado.

La Universidad de Granada mostró su descontento y manifestó públicamente que “no comparte dicha decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas”.

“Me desprogramaron en el último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror”, escribió la propia Harwicz en sus redes sociales. “Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes”, agregó.

En conversación con el periódico español, la escritora añadió: “Todos tenemos miedo, y todos tenemos claro lo que hay que decir para que te inviten a festivales o te den una subvención. Mis libros no son propaganda y no hablan ni siquiera de una época concreta. Hoy se está convirtiendo a los judíos en parias”.

“Los grupos que hacen presión dominan todo el campo de la cultura: las subvenciones, los festivales y los premios. Es decir, no hay cultura, hay presión ideológica”, manifestó. “No me desprogramaron por mis ideas, eso es el eufemismo actual y es falso. Me desprograman por judía para convertirme en paria”.

El hecho ocurre pocos días después de que la aseguradora Allianz retirara su patrocinio del Festival de las Ideas de Madrid. Esto ocurrió luego de que una veintena de participantes pusieran en suspenso su asistencia mientras el festival no se comprometiera públicamente “a desvincularse de Allianz y a no aceptar apoyos económicos, ni en esta ni en futuras ediciones, de entidades que colaboran con el Estado de Israel en la destrucción del pueblo palestino”.

Algunos de sus colegas

Ocho escritores que participan en el festival, entre los que se encuentran Rita Segato, Gabriela Wiener, Lina Meruane y María Fernanda Ampuero, también compartieron su visión sobre lo ocurrido y dijeron que “no está en cuestión” la obra literaria de Harwicz, de la que valoraron “su provocadora exploración de la complejidad humana”.

“Lo que está en cuestión es si tiene algún valor y es éticamente correcto compartir un espacio público con quien ha hecho declaraciones en las que niega el genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel contra los palestinos, injuria a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del gobierno de Israel, y avala el exterminio”, escribieron.

En ese mismo texto las escritoras definieron la libertad de expresión como “valor central de la vida en sociedad”, pero a la vez recordaron que tiene límites tipificados por la ley, como la injuria, la difamación y la incitación al odio”. Y señalaron que la escritora argentina “ha descrito la práctica pacífica del boicot antisionista como ‘ataque antisemita’, plegándose acríticamente a la posición del gobierno israelí de igualar la religión judía con la ideología colonialista”.

“Creemos que quienes niegan un genocidio, así como quienes antes negaron el holocausto judío, contribuyen a legitimar la negación del exterminio racista de todo un pueblo y se hacen políticamente cómplices de estos hechos”, añadieron.