La aprobación de este plan para la cuenca de la laguna del Sauce, el principal reservorio de agua potable para la mayoría de la población del departamento, está trancada en la Junta, tras un largo proceso de elaboración. El punto de discordancia, enquistado en la interna del Partido Nacional (PN), es la propuesta de no fraccionar áreas menores a 25 hectáreas en la zona de serranías.
“Aunque el plan es gigantesco, esa disposición toca los intereses de desarrollistas inmobiliarios”, explicó a la diaria el doctor en Ciencias Néstor Mazzeo, miembro de la Comisión de Cuenca de Laguna del Sauce en representación de la Universidad de la República. “El PN está dividido entre Ejecutivo y Junta Departamental en este tema, no lo han querido discutir en la interna y tampoco abrir a la sociedad”, aseguró.
Los primeros pasos hacia el Plan de Ordenamiento Territorial de Laguna del Sauce comenzaron en la última administración del intendente frenteamplista Óscar de los Santos. Luego el proceso continuó con varias instancias públicas y muchas reuniones entre los integrantes de la comisión y los cuadros técnicos de la comuna, que hicieron sus aportes.
“En ese lapso nunca surgió el cuestionamiento que ahora está trancando este plan”, aseguró Mazzeo. A su juicio, en la postura del Ejecutivo departamental inciden los tiempos electorales que corren. “Han pasado prácticamente diez años de discusión y salta este problema ahora. No es por falta de espacios de consulta, es que esos espacios de consulta hay que tomárselos en serio”, advirtió.
Mazzeo entiende que “para muchos sectores del PN el ordenamiento territorial tiene que ser controlado por el interés privado y la inversión”, mientras que “en otros colectivos políticos se asume que eso es una interacción entre el ámbito público y el privado, pero que la inversión privada necesita directrices”. Esa “gran divergencia ideológica” es la que, por el momento, impide un acuerdo en el Legislativo.
Ante esta situación, varios miembros de la Comisión de Cuenca de Laguna del Sauce consideran iniciar “un movimiento entre la sociedad civil y la academia” para destrancar el proyecto. “Abriremos la discusión hacia el resto de la sociedad para ver si podemos cambiar la trayectoria. La idea es generar una instancia de información sobre el Plan de Ordenamiento Territorial para que la gente se informe sobre la propuesta y sus fundamentos”, dijo Mazzeo. Luego se abrirán instancias que activen intercambios y debates.