El Frente Amplio (FA) de Maldonado atraviesa un proceso de introspección estratégica que va más allá de la autocrítica por la derrota en las departamentales de 2025. El plan político a desarrollar este año, aprobado este jueves 26 por el plenario departamental, reconoce esa derrota como “una señal de alerta sobre el debilitamiento del proyecto progresista en el territorio” y revela la urgencia de ser la voz del oficialismo nacional en un departamento que el Partido Nacional (PN) gobierna por tercera vez consecutiva.
El “plan político estratégico 2026” fue aprobado con 52 votos; hubo siete abstenciones y dos voluntades en contra. El documento, al que accedió la diaria, expone el temor del FA local a ser un mero espectador mientras el intendente de Maldonado, Miguel Abella, gestiona directamente con el presidente Yamandú Orsi y los miembros de su gabinete. El objetivo político es evitar que la intendencia blanca paralice u omita a la fuerza opositora en lo local como interlocutora válida ante el gobierno nacional.
“El necesario diálogo institucional entre el ejecutivo central y la Intendencia [de Maldonado] no puede representar ningún obstáculo al papel y el protagonismo de la fuerza política en el departamento y la región”, indica el documento. En esa coyuntura, el FA departamental se propone ser el “puente” entre las políticas públicas nacionales y las necesidades de creciente población de Maldonado, especialmente en los sectores más postergados.
La estrategia apunta a una reconfiguración orgánica que incluye la creación de mesas territoriales integradas por sus legisladores (senadores y diputados), ediles y concejales con miras a coordinar con los ministerios y empresas públicas. También procura, de forma “urgente”, revisar liderazgos y vínculos con las bases sociales. “Sin presencia territorial sostenida, no hay acumulación política posible”, advierte.
La construcción de liderazgos de cara a las elecciones
El plan político destina un capítulo a la proyección estratégica para futuras elecciones internas y nacionales. Apostar a “la renovación generacional con responsabilidad y fomentar el surgimiento de nuevos liderazgos locales con respaldo colectivo”, prepararse “desde ya” para las internas del FA y las elecciones 2029-2030, proyectar cuadros técnicos y políticos desde lo local y posicionar a Maldonado “como ejemplo de renovación frenteamplista” son algunos de los lineamientos planteados.
Las elecciones internas del FA, previstas para fines de este año, son apreciadas como una oportunidad para “entusiasmar y movilizar “a la militancia. La campaña, indica el documento, debe ser diseñada estratégicamente por la fuerza política, “respetando cada sector y comité, pero asegurando una línea común”. La intención es instalar a los candidatos y candidatas a la presidencia departamental “con al menos seis meses de anticipación y generar debates que movilicen a la base”.
Algunos referentes indicaron a la diaria varios nombres en danza: el exministro de Transporte y Obras Públicas Enrique Pintado (radicado en la Zona Oeste del departamento); Fernando Franco (exintegrante de la Liga Federal de Darío Pérez); la concejala y excaldesa de San Carlos Alba Rijo; el actual vicepresidente de la Mesa Política, Diego Lorenzo, y la exedila y abogada Marie Claire Millán son algunos de los mencionados.
“El objetivo central es claro: enamorar a los frenteamplistas y lograr una participación masiva el día de la votación”, indica el FA departamental, que además llama a “la unidad como pilar fundamental” de cara al próximo congreso y a las elecciones internas.
El plan de acción
El plan de acción aprobado organiza los frentes estratégicos de la comunicación política para 2026 con el objetivo de aumentar presencia, ordenar mensajes y construir “un clima favorable” para el FA en Maldonado.
Aquí ingresan las estrategias para la “presencia territorial”, el vínculo con los medios de comunicación para “instalar agenda” y desarrollar la “capacidad de narrar lo que se hace”, además de la generación de contenidos en redes sociales y la contratación de pauta digital, “porque sin pauta no existe alcance real y la batalla narrativa se pierde antes de empezar”.
Los lineamientos que debe tener la comunicación interna para que el FA “aparezca unido, ordenado y consistente ante la ciudadanía”; la comunicación institucional como vía para mostrarse “como una fuerza seria, cohesionada y capaz de producir opinión política sin caer en disputas sectoriales, y la divulgación de la tarea de los responsables departamentales de ministerios y organismos nacionales también son parte de este capítulo.
Con todo, el FA espera asumir su rol de ser parte de la fuerza política que gobierna a nivel nacional e instrumentar la acción política “como fuerza de anclaje territorial”. Ese parece ser uno de los desafíos más importantes para la izquierda que quiere mostrarse en Maldonado como “una alternativa real de gobierno y ser visualizada por la sociedad como capaz de mejorar la vida de la gente”.
La “pose” de Abella y la disputa de los valores progresistas
El FA observa que el intendente Abella parece apropiarse de valores progresistas, aunque considera que su figura representa la “consolidación del modelo conservador” que lidera el Partido Nacional (PN) en Maldonado.
“Si bien es continuidad, ha mostrado una impronta diferente de apertura al diálogo; hablan de escuchar a la ciudadanía y de cercanía con la gente, aunque sabemos que esto es una pose, una imagen marketinera”, sentencia el plan estratégico 2026.
El documento recoge un aporte de la lista 2031, que lidera el exintendente Óscar de los Santos, en cuanto a la mala gestión financiera de la Intendencia de Maldonado vinculada con el “clientelismo” y el “amiguismo” de los gobiernos blancos. “Se les cae encima la gran mayoría del endeudamiento acumulado en estos diez últimos años”, que no estuvo dirigido a ampliar los servicios esenciales requerido por el crecimiento de habitantes, dice.
En otro tramo, al finalizar un extenso análisis de las políticas del gobierno departamental, remata: “Los atrasos y la inacción empiezan a manifestarse como una traba al desarrollo sustentable, como se aprecia en los problemas del Ordenamiento Territorial, las políticas ambientales, la movilidad, el transporte y las políticas sociales”.