El efecto Kamala se mantiene. Tres semanas después de que sustituyera a Joe Biden como candidata demócrata a la Casa Blanca, las encuestas muestran que la vicepresidenta Kamala Harris no sólo ha mejorado los números de su predecesor, sino que ha conseguido superar a Donald Trump. La euforia que se ve en los mítines multitudinarios también se está trasladando a la intención de voto.

Cuatro días después de que Harris nombrara al gobernador de Minnesota, Tim Walz, como su compañero electoral, la página FiveThirtyEight de análisis de encuestas ya la situaba por delante de Trump a nivel nacional. El 21 de julio, el día en que Biden renunció, Trump se situaba por delante en las encuestas a nivel nacional con un 43,5%, frente al 40,2% del actual presidente. El 9 de agosto, Harris conseguía dar la vuelta el marcador y situarse por delante del candidato republicano con 2,1 puntos porcentuales de ventaja. El fichaje de Walz como candidato a vicepresidente ha consolidado el giro de la campaña demócrata y ha afianzado el entusiasmo entre las bases.

Una encuesta publicada el sábado por el periódico The New York Times también sitúa a Harris como ganadora en tres estados clave: Wisconsin, Pensilvania y Michigan, con un 50% de los apoyos frente a un 46% que obtendría Trump. Se trata de una mejora considerable en comparación con Biden, quien en la anterior encuesta de ese diario tenía una posición muy reñida con Trump en Michigan y Wisconsin, mientras que en Pensilvania el republicano registraba una ligera ventaja.

Destaca el hecho de que Harris esté dominando en Pensilvania. De los siete swing states (estados indecisos) que hay en juego, todas las encuestas apuntan a que Pensilvania será determinante para decidir quién se sentará finalmente en la Casa Blanca. Hasta ahora, Trump había liderado las encuestas en ese estado y recuperarlo era uno de los grandes objetivos de los demócratas. Ahora el objetivo será conseguir mantenerlo los próximos tres meses.

En las elecciones de 2020, Pensilvania tenía 20 votos electorales y Biden logró imponerse a Trump por un margen muy estrecho. La victoria allí fue crucial para alcanzar la presidencia y lo será nuevamente el próximo 5 de noviembre. Este año, Pensilvania repartirá 19 votos electorales.

Según la encuesta de The New York Times, la economía y la inmigración siguen siendo dos puntos débiles para la candidatura demócrata. En estas áreas, los votantes prefieren a Trump para gestionar ambas cuestiones. Además, después de que el pánico se extendiera en Wall Street el pasado lunes con las caídas de los índices bursátiles y las cifras de empleo que auguraban una desaceleración de la economía estadounidense, Trump ha estado agitando el miedo de una posible recesión en el país culpando a los demócratas. Sin embargo, los inversores, más que apuntar a la gestión del gobierno de Biden, miran las acciones tomadas por la Reserva Federal, que mantiene los tipos de interés congelados.

La remontada ya se podía intuir en los primeros días después de que Harris encabezara la fórmula electoral. Una encuesta publicada por Bloomberg el 30 de julio mostraba que Harris había conseguido mejorar los resultados en los siete swing states: Arizona, Wisconsin, Nevada, Pensilvania, Georgia, Michigan y Carolina del Norte. Según esa encuesta, Harris superaba a Trump por 11 puntos porcentuales en Michigan, mientras que en Arizona, Wisconsin y Nevada lideraba con una ventaja de dos puntos porcentuales. Pese a ello, Trump seguía controlando Pensilvania con una ventaja de cuatro puntos y Carolina del Norte, con dos. En Georgia estaban empatados.

El único lugar donde parecía que Harris no lograba despegar era en Wisconsin. A pesar de que en este estado del Medio Oeste seguía mejorando sus números, Trump había conseguido reducir la diferencia que los separaba estrechando el margen de tres puntos porcentuales a dos. En Wisconsin se celebró la Convención Republicana, a mediados de julio, en Milwaukee. Harris también eligió esta ciudad para hacer el primer mitin de su campaña como candidata demócrata. “El camino a la Casa Blanca pasa por Wisconsin”, aseguró la demócrata en el acto del pasado 23 de julio.

Las encuestas son un indicador útil, pero como ya explicaba a elDiario.es el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Delaware David Redlawask, estas elecciones son “únicas” y esto también se refleja en las encuestas, cuyos modelos “se basan en parte de la historia”, y no cree “que la historia nos diga mucho sobre esta elección”.

La sensación de remontada entre los demócratas no sólo ha ayudado a espolear las encuestas, sino que también ha dejado en segundo plano temas espinosos como la guerra de Gaza. En el mitin del miércoles pasado en Detroit (Michigan), un grupo de manifestantes propalestinos irrumpieron al grito de “Kamala, Kamala, no te puedes esconder, no votaremos por un genocidio”. La reacción de Harris fue de aparente indignación: “Si quieren que gane Trump, entonces digan eso. Si no, estoy hablando yo”.

Es posible que la respuesta en medio del mitin fuera suficiente para reconducir la situación, pero difícilmente Harris podrá estar tres meses usando la carta del miedo a Trump para desviar las críticas contra la complicidad de la Administración Biden en la guerra de Gaza. La forma en la que Harris gestione las críticas a la guerra de Gaza influirá en las encuestas. Asimismo, la candidata demócrata aún no ha ofrecido ninguna entrevista periodística. Someterse al escrutinio público será otra prueba de fuego para ver si puede seguir alimentando la euforia y adhesión entre las bases.

Una versión más extensa de este artículo fue publicada originalmente en elDiario.es.