En la conferencia de prensa que ofreció este martes en Moscú, Dmitri Peskov, el vocero del presidente ruso, Vladimir Putin, cuestionó la afirmación que había realizado el mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre que el Kremlin aceptaría la presencia de tropas europeas de mantenimiento de la paz en Ucrania.

Según lo que informaron medios locales, Peskov dijo que el Kremlin no tenía nada que agregar a la posición del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la inaceptabilidad de que hubiera fuerzas de paz de la OTAN en territorio ucraniano luego de que finalice la guerra.

El lunes, cuando se reunió en la Casa Blanca con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, Trump afirmó que había hablado con Putin sobre el posible despliegue de fuerzas de paz de la OTAN en Ucrania y que el presidente ruso había dicho que “no tiene ningún problema con ello”.

Pero la semana pasada, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo que el despliegue de tropas de la OTAN bajo otra bandera –“bajo la bandera de la Unión Europea o bajo banderas nacionales”- sería “inaceptable” para Rusia. Los comentarios de Peskov parecen sugerir que, contrariamente a lo que afirma Trump, la posición rusa es esa.

Pero las palabras de Peskov no fueron las únicas surgidas este martes desde Rusia que generaron recelos y temores en Europa. En una declaración consignada por la agencia oficial rusa TASS, el canciller Lavrov dijo que, al haberse embarcado en un camino de militarización, Europa perdió el derecho a reclamar cualquier participación en las conversaciones de paz sobre Ucrania, y agregó que su conducta está llevando a ese continente hacia el aislamiento.

Lavrov hizo estos comentarios a propósito de la adopción de las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y del Consejo de Seguridad sobre la crisis ucraniana. “En general, las discusiones y las votaciones en la ONU demuestran claramente que la comunidad mundial quiere la paz. Los países europeos, que se comprometieron firmemente con la militarización, perdieron justificadamente su derecho a participar en la negociación de una resolución a la crisis de Ucrania y se están volviendo más aislados. Son evidentes cambios significativos en las posiciones de las naciones de mayoría global, lo que refleja un creciente sentido de realismo y un deseo de acelerar el fin del conflicto”, dijo.

El lunes, en una breve moción de tres párrafos, en el marco del tercer aniversario de la invasión rusa a Ucrania, Estados Unidos adoptó una posición neutral sobre la guerra y pidió un “final rápido” del conflicto y una “paz duradera”. La posición de Washington marcó un giro total respecto de la que había tenido durante la administración de Joe Biden, el principal apoyo militar de los ucranianos.

El Kremlin recibió con satisfacción lo que dijo que era una postura estadounidense “mucho más equilibrada”. Peskov por su parte, afirmó que la medida era una prueba de la voluntad de Estados Unidos de intentar encontrar una solución pacífica. Moscú respaldó la resolución, que fue aprobada el lunes por la noche, aunque los países europeos se abstuvieron, en una señal más de la profundización de sus diferencias con la política exterior de Trump.

Fue en este contexto que el martes la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, dijo que Europa debería utilizar un programa especial para financiar el gasto de defensa en proyectos de interés estratégico para el continente.

Según informó la agencia Reuters, la jerarca germana expresó: “La atención se centrará en áreas de interés estratégico europeo, como una defensa aérea integrada europea, capacidades de ataque profundo y de precisión, drones, misiles y municiones o, por supuesto, el uso militar de la IA”.

También este martes en el parlamento de Londres, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, anunció lo que llamó “el mayor aumento sostenido en el gasto en defensa desde el final de la Guerra Fría”, y dijo que el gobierno gastará 2,5% del producto interno bruto en defensa para 2027, con el objetivo de aumentarlo a 3% después de las próximas elecciones y hasta la próxima década.

El laborista Starmer, que este jueves se reunirá con Trump en la Casa Blanca, también dijo que Reino Unido aumentaría el gasto en servicios de inteligencia y seguridad. En su discurso ante los parlamentarios, el mandatario británico calificó específicamente a Rusia como una amenaza. “Una de las grandes lecciones de nuestra historia es que la inestabilidad en Europa siempre llegará a nuestras costas, y que tiranos como Putin sólo responden a la fuerza. Rusia es una amenaza en nuestras aguas, en nuestro espacio aéreo y en nuestras calles”, expresó.