Un palestino de 17 años falleció en la cárcel israelí de Megiddo, donde estaba detenido, sin cargos, desde setiembre, después de haber sido arrestado por las fuerzas de Israel en la Cisjordania ocupada. Según la agencia de noticias AP, Walid Ahmad se desplomó en un patio de la prisión, se golpeó en la cabeza y falleció poco después, de acuerdo con los testimonios de otros prisioneros.
El padre de la víctima, Khalid Ahmad, declaró a AP que su hijo era un adolescente vivaz que disfrutaba jugando al fútbol antes de que lo sacaran de su casa durante una redada antes del amanecer, una práctica común en Cisjordania. Seis meses después, tras varias breves comparecencias ante el juez sin que se fijara una fecha para el juicio, Walid falleció.
La familia sospecha que contrajo amebiasis (una infección intestinal que causa diarrea, vómitos y mareos) debido a las malas condiciones en la cárcel de Megiddo, conocida por el maltrato que reciben en ella los presos palestinos. El abogado de Walid, Firas al Jabrini, dijo a AP que las autoridades israelíes habían denegado sus solicitudes para visitar a su cliente en prisión; además, señaló que tres presos recluidos junto con Walid afirmaron que padecía disentería y que esta enfermedad era común entre los jóvenes palestinos recluidos en el centro.
El servicio de prisiones israelí confirmó la muerte del adolescente de 17 años, cuyas condiciones de salud son “confidenciales”, pero no ofreció más detalles a AP.
Walid es el prisionero palestino número 63 que muere en custodia israelí desde el comienzo de la guerra en la Franja de Gaza en octubre de 2023. Desde esa fecha, las ONG palestinas e internacionales han denunciado que las condiciones en los centros de detención de Israel han empeorado notablemente.
Según la Sociedad de Prisioneros Palestinos, un total de 76 personas permanecen detenidas sin cargos por Israel, en lo que se conoce como "detención administrativa".
Nuevas órdenes de evacuación en Gaza
El ejército israelí sigue operando en Gaza, donde ha ordenado la evacuación de más áreas del norte del enclave palestino en el que está ampliando su ofensiva terrestre y aérea, después de haber roto hace dos semanas el alto el fuego pactado con el grupo islamista Hamas en enero.
El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en árabe, Avichay Adraee, ha advertido a los residentes de varias zonas del noreste de la Franja que deben marcharse antes de que el ejército ataque. Entre las áreas a despejar están Beit Hanun y Beit Lahia, que ya fueron duramente golpeadas por Israel en los meses previos a la entrada en vigor del alto el fuego, el 19 de enero de 2025.
Adraee denunció que “las organizaciones terroristas regresan y lanzan cohetes desde entre los civiles” en esas zonas, que deben ser evacuadas. A primera hora de la mañana, el Ejército anunció que había interceptado un proyectil lanzado desde el norte de Gaza, que no causó daños.
Más de 40 gazatíes fallecieron en las últimas 24 horas y 182 han resultado heridos, según las autoridades locales. Desde la ruptura del alto el fuego el 18 de marzo, Israel ha matado a más de un millar de palestinos en Gaza, y desde el comienzo de la guerra de castigo contra la población de la Franja, ha asesinado a al menos unas 50.400 personas.
Segundo ataque contra Beirut
El martes, el ejército israelí volvió a bombardear los suburbios del sur de Beirut, conocidos como Dahie, y mató a al menos cuatro personas y causó heridas a otras siete. El ataque se produjo de madrugada y es el segundo en menos de una semana, después del que Israel lanzó el viernes –que no provocó víctimas– contra esta zona de la capital libanesa, considerada un bastión del grupo chií Hezbolá.
Israel pactó una tregua con el movimiento chií libanés en noviembre, pero ha seguido lanzando ataques contra el territorio libanés, sobre todo el sur del país, contra supuestos objetivos de Hezbolá. La semana pasada bombardeó por primera vez Beirut desde la entrada en vigor del alto el fuego e hizo peligrar ese frágil cese de hostilidades, alcanzado con la mediación de Estados Unidos y la ONU.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, denunció el ataque como una “clara violación” del alto el fuego. Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, consideró que el bombardeo es una “advertencia” de Israel.
“La persistencia de Israel en su agresión nos exige redoblar nuestros esfuerzos para dirigirnos a los amigos de Líbano en el mundo y movilizarlos en apoyo de nuestro derecho a la plena soberanía sobre nuestro territorio, así como para prevenir cualquier violación por parte de infiltrados externos o internos, que constituyen un pretexto adicional para la agresión”, afirmó el jefe de Estado en declaraciones recogidas por la Agencia Nacional de Noticias libanesa.
Las FDI afirmaron que en el ataque murió Hassan Ali Mahmoud Bdeir, “un terrorista de la unidad 3900 de Hezbolá y de la Fuerza Quds de Irán”, un cuerpo de élite iraní que opera en el exterior del país. En un comunicado, señalaron que “Bdeir ha operado recientemente en cooperación con Hamas”, con la cual planeaba un “importante e inminente ataque terrorista contra los civiles israelíes”.
Las autoridades libanesas informaron de la muerte de cuatro personas, entre las que hay una mujer. En las imágenes del lugar del ataque se puede ver que el bombardeo afectó las plantas superiores de un edificio de viviendas de varias plantas, en medio de otros edificios, en este populoso barrio de Beirut, habitado mayoritariamente por chiíes.
Este artículo fue publicado originalmente por elDiario.es.