“Una vez anunciado el Premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”, manifestó el Comité Noruego del Nobel el miércoles. “La decisión es definitiva y permanece para siempre”, reafirmó en su cuenta de X. La publicación fue una reacción a la noticia de que la dirigente derechista venezolana María Corina Machado, ganadora de la edición 2025 de ese premio, le había regalado a Donald Trump la medalla que le entregó el comité.
En una foto divulgada por la Casa Blanca se los ve sonrientes mientras el presidente estadounidense sostiene la medalla enmarcada. “María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado”, escribió Trump en sus redes sociales. “Es un gesto maravilloso de respeto mutuo. Gracias, María”, agregó.
A su vez, Machado dijo que le entregó la medalla “como reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”.
El Comité del Nobel aclaró en su publicación que una cosa es la medalla, el objeto, y otra es el reconocimiento: “Una medalla puede cambiar de propietario, pero el título de un Premio Nobel de la Paz no”.
“¿Sabías que algunas medallas del Premio Nobel de la Paz han pasado de generación en generación tras su entrega? Un caso muy conocido es la medalla de Dmitry Muratov, que se subastó por más de 100 millones de dólares para apoyar a los refugiados de la guerra en Ucrania. Y la medalla que se exhibe en el Centro Nobel de la Paz está en préstamo y originalmente perteneció a Christian Lous Lange, el primer noruego galardonado con el Premio Nobel de la Paz”, agregó el comité.
Antes de que se entregara el Nobel de la Paz 2025, el presidente estadounidense insistió públicamente con que él era quien más se lo merecía porque, según afirmó, había detenido varias guerras. A partir de entonces, el reconocimiento se transformó en un foco de tensión.
Cuando se anunció que la galardonada era María Corina Machado, la Casa Blanca dejó en claro su incomodidad por la decisión. Uno de sus voceros dijo que el Comité del Nobel había privilegiado consideraciones políticas.
Pese a que Machado les dedicó el premio al pueblo venezolano y a Donald Trump, el malestar perduró. Según The Washington Post, incluso existían expectativas de que la dirigente rechazara el premio y dijera que lo merecía Trump. Cuando trascendió esta información, Machado dijo que estaría encantada de entregarle su premio al presidente estadounidense.
Para entonces, el gobierno de Trump ya hacía tiempo que bombardeaba supuestas “narcolanchas” frente a aguas venezolanas, en ataques que mataron a un centenar de personas, y el sábado 3 de enero atacó Caracas y otras zonas de Venezuela como parte de un operativo militar en el que capturó al presidente Nicolás Maduro y lo trasladó a Estados Unidos para que sea juzgado por diversos delitos.
Machado celebró las acciones de Trump para “liberar a Venezuela”. Sin embargo, el ataque no supuso un cambio de gobierno que la llevara al poder, sino el control estadounidense sobre el petróleo venezolano. En el lugar de Maduro quedó la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, en calidad de presidenta encargada.
Asesorado por la CIA sobre el conflicto que implicaría un cambio de gobierno impuesto por Washington, Trump dijo que Machado no contaba con el apoyo suficiente de los venezolanos como para liderar el país en este momento.
Finalmente, los dos se reunieron el jueves en la Casa Blanca y Machado afirmó que se puede contar con Trump para la libertad de Venezuela.
Un día antes, consultado por periodistas acerca de si quería que Machado le entregara el premio, Trump dijo a la agencia Reuters: “No, yo no dije eso. Ella ganó el Premio Nobel de la Paz”.
Con esa afirmación coincidieron varios políticos de Noruega, donde tiene sede el Comité del Nobel. “Aunque Trump haya recibido la medalla, eso no significa que haya ganado el premio de la Paz”, dijo al canal público NRK la exministra de Exteriores y diputada liberal Ine Eriksen Søreide, de acuerdo con la agencia Efe. “Esto es ante todo algo absurdo y sin sentido”, opinó Kirsti Bergstø, la líder del Partido de Izquierda Socialista, que fue muy crítico con la elección de Machado para recibir este premio.
“Ahora la medalla Nobel está colgada en la oficina de Trump y, desgraciadamente, es una consecuencia predecible de la decisión del Comité Nobel”, declaró el portavoz de política exterior del Partido Rojo, Bjørnar Moxnes, quien abogó por cambiar la manera en que se eligen los integrantes del Comité del Nobel de la Paz.
A su vez, un referente del Partido Laborista, el exalcalde de Oslo Raymond Johanssen, dijo que lo ocurrido fue “increíblemente embarazoso y dañino para uno de los premios más importantes y reconocidos”.