Este lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron sobre la recuperación de los restos pertenecientes al último rehén fallecido en la Franja de Gaza: el policía Ran Gvili, de 24 años, quien “ha sido identificado y será devuelto para su entierro”.
“Oficialmente, ya no quedan más rehenes en cautiverio en Gaza”, aseveraron desde el ejército, cuyos efectivos hallaron el cuerpo de Gvili en una fosa común en un cementerio de la ciudad de Gaza.
De acuerdo a la información oficial que trascendió durante la jornada, Gvili estaba de baja médica cuando comenzó el ataque sobre territorio israelí de la organización islamista Hamas el 7 de octubre de 2023 y “corrió heroicamente a unirse a su unidad y defender el kibutz Alumim”, pero lo hirieron en una pierna, falleció y los milicianos secuestraron su cuerpo.
Los intercambios de rehenes israelíes por detenidos palestinos comenzaron en octubre del año pasado, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un alto al fuego durante los primeros días de ese mes: la devolución de los 28 muertos era un compromiso que Hamas debía cumplir en la primera fase de la tregua para pasar a la segunda; mientras que las autoridades israelíes se comprometieron a reabrir el cruce de Rafah, entre Egipto y Gaza, como corredor humanitario, cosa que hicieron, aunque de manera muy parcial.
Este lunes, en una comparecencia en el Parlamento, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que “la siguiente etapa no es la reconstrucción” del territorio palestino destruido por los incesantes ataques, sino “el desarme de Hamas y la desmilitarización de la Franja de Gaza”.
“Esto va a ocurrir, como dijo nuestro amigo mutuo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la vía fácil o por la difícil”, aseveró.
Sin embargo, el frágil acuerdo de paz en Gaza no detuvo la ofensiva israelí contra el territorio palestino, sino que lo ralentizó, y las cifras de muertes y heridos siguieron en aumento.
Según cifras oficiales brindadas por las autoridades gazatíes, desde que comenzó a regir el alto al fuego, 484 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes, además de 1.321 personas que fueron heridas.