Se esperaba que el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) se firmara el pasado 20 de diciembre de 2025 en la ciudad brasileña de Foz de Iguaçu, pero se postergó debido a la férrea oposición de los agricultores europeos, que incluyó protestas y el corte de carreteras. Pocos días antes se validó una serie de salvaguardias pensadas para el sector, que buscan monitorear el precio y el volumen de lo exportado para, de ser necesario, iniciar investigaciones oficiales que podrían suspender las preferencias arancelarias a determinados productos.
Sin embargo, el convenio se encauzó por “buen camino” a principios de mes y este viernes los representantes de los 27 países de la UE dieron a conocer sus posturas y lo respaldaron, alcanzándose la necesaria mayoría cualificada, conformada por al menos 15 de los países que representen a un 65% de la población en la alianza, según Efe. El consenso se ratificará a las 17.00 de Bruselas –las 13.00 de Uruguay–, cuando se cierre el procedimiento escrito y el Consejo de la Unión Europea lo formalice.
El acuerdo se negocia desde hace más de 25 años y podría crear un mercado común de 722 millones de habitantes. En un escenario positivo a su suscripción, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, deberá estampar su firma en el acuerdo en representación de la UE; se espera que ese hito ocurra la próxima semana en Paraguay junto a los mandatarios sudamericanos del bloque, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Sin embargo, de acuerdo con la DW, a pesar de que se firme el acuerdo en Asunción, el tratado también requiere el aval de la Eurocámara, por lo que no entraría inmediatamente en vigor y el órgano legislativo debería pronunciarse en abril. El medio alemán informó que dentro del Parlamento Europeo el resultado no es claro porque unos 150 de 720 diputados amenazaron con ir a la Justicia para impedir la aplicación del convenio comercial.
El acuerdo tuvo que afrontar la resistencia de los sectores agrícolas, principalmente en Francia, pero también en Polonia, Hungría e Italia, con el argumento de que disponibilizará importaciones de productos más baratos que perjudicarán a los integrantes del sector en Europa. Este último país se sumó al bloque opositor en diciembre del año pasado y condicionó su voto a la aprobación de las medidas de salvaguardia, pero cambió de postura hacia una positiva y posee la llave de la negociación.