Este martes, en una ceremonia en Nueva Delhi, el mandatario indio, Narendra Modi recibió a la presidenta del Consejo Europeo, la alemana Ursula von der Leyen, y al presidente de la Comisión Europea, el portugués António Costa, para firmar el acuerdo comercial entre el país asiático y el bloque comunitario europeo, que se estuvo negociando durante casi 20 años.

Si bien es menos amplio que el recientemente firmado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, porque no hay una liberalización plena del comercio, se estima que el acuerdo será implementado de manera rápida y efectiva en los hechos, algo que no pasará con el firmado entre europeos y sudamericanos, que puede demorar años en comenzar a funcionar, si es que eso ocurre.

En este caso, según lo que informó El País de Madrid, el acuerdo encontrará mucho menos obstáculos en su camino de ratificación en las instituciones europeas, fundamentalmente porque el sector agrícola europeo no ve problemas en el acuerdo con India, a diferencia de lo que ocurre con el firmado con el Mercosur.

De hecho, Copa-Cogeca, la organización que agrupa a las entidades de agricultores y cooperativas agrícolas de la UE, celebró el acuerdo con India.

Seguramente mucho tuvo que ver en esto que quedaron fuera del acuerdo, entre otros, productos tales como la carne vacuna, el pollo, el azúcar, la miel y la leche en polvo.

“Acogemos con satisfacción la conclusión del acuerdo de libre comercio entre la UE y la India”, expresaron desde la organización agrícola, el grupo de interés más poderoso con el que cuentan los agricultores europeos, y destacaron el “avance significativo” y el “equilibrio” del pacto, resaltando que cuando entre en vigor los productores del bloque comunitario tendrán acceso a un mercado de 1.450 millones de consumidores.

Otros sectores europeos que ven con muy buenos ojos este acuerdo para poder entrar en el mercado indio, tradicionalmente muy cerrado, son el automovilístico y el siderúrgico.

La rebaja arancelaria para el sector será muy grande. Pasó del 110% al 10%, aunque los indios pusieron límites: sólo se aplicará a una cuota exportadora de 250.000 vehículos, 160.000 tradicionales y 90.000 eléctricos.

En el terreno del acero, la siderurgia europea está en crisis, mientras que India es uno de los grandes productores en el mundo. El acuerdo estipula un límite a la importación de 1,6 millones de toneladas libres de aranceles.

Hasta ahora India vende unos cuatro millones de toneladas anuales, de acuerdo a la UE, y si bien a la inversa el volumen es menor, el enorme mercado indio sigue necesitando acero europeo por ser este de muy buena calidad.

En conjunto, la UE e India representan casi la quinta parte del comercio mundial y cerca del 25% de la población mundial. La UE es el segundo mayor socio comercial de India –únicamente superado por China y por delante de Estados Unidos– y representa el 11,5% de su comercio de bienes.

En el discurso que dio luego de la firma del acuerdo, el portugués Costa destacó: “Siendo las mayores democracias del mundo y los principales defensores del multilateralismo, la Unión Europea y la India comparten la responsabilidad de defender el derecho internacional, con la Carta de las Naciones Unidas como eje central”.

Mientras tanto, en la declaración conjunta que firmaron la UE e India, consignada en el portal oficial de la entidad comunitaria, ambos gobiernos, en contraste con la posición que pretende imponer el presidente estadounidense, Donald Trump, destacaron la necesidad de una reforma global del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para hacerlo más representativo, inclusivo, transparente, eficiente, eficaz, democrático y responsable, y que refleje en mayor medida las realidades geopolíticas contemporáneas.