La candidata del gobernante Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, logró el domingo ganar en primera vuelta unas elecciones en las que competían 20 candidatos.
La ganadora reunió 48,5% de apoyo según el recuento provisorio, con cerca del 90% de los votos escrutados, y superó así largamente el 40% de los votos válidos necesarios para ser electa sin necesidad de balotaje. Sin embargo, el abstencionismo rondó el 30%.
Fernández, que fue ministra de Presidencia y de Planificación durante el gobierno del actual mandatario, Rodrigo Chaves, promete combinar la continuidad con un cambio institucional y político que marque una nueva etapa para el país.
“Nos toca edificar la Tercera República. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, dijo Fernández durante su primer discurso como presidenta electa.
En Costa Rica se les llama Segunda República a los cambios institucionales y políticos que surgieron después de la guerra civil de 1948, cuando se redactó una nueva Constitución, se abolió el ejército, se habilitó el voto femenino, se nacionalizó la banca y se creó el Tribunal Superior Electoral.
A lo largo de la campaña, Fernández había manifestado sus planes de reformar el Poder Judicial y otras instituciones estatales. A su vez, otros dirigentes de su partido expresaron su voluntad de cambiar la Constitución para habilitar la reelección consecutiva.
Para plasmar cambios constitucionales el gobierno de Fernández deberá conseguir aliados. Si bien obtuvo 30 de las 57 bancas en la Asamblea Legislativa, que tiene una sola cámara, las reformas constitucionales necesitan el voto de dos tercios de sus integrantes.
Este lunes, la presidenta electa aclaró que cuando habla de Tercera República no necesariamente se refiere a reformar la Constitución, sino a un cambio político y simbólico, según publicó el diario costarricense El Observador.
“Creo que el pueblo de Costa Rica no espera menos de nosotros. Nuestro país se merece líderes visionarios que construyamos con integridad y justicia la Tercera República de nuestro país”, insistió.
También reiteró el llamado a la oposición que hizo el domingo. En su discurso, la presidenta electa, que asumirá el 8 de mayo, les manifestó a los opositores que su gobierno será de “diálogo y conciliación” y que “les concederá los espacios pertinentes para que cumplan los deberes cívicos y políticos”. Llamó a construir una oposición “propositiva” y “leal a los intereses de la ciudadanía” y no “obstruccionista y saboteadora”. El principal líder opositor será Álvaro Ramos, el líder del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, que obtuvo 30% de los votos.
La futura mandataria costarricense, politóloga, de 39 años, agradeció a Dios y también al presidente Chaves, de quien dijo que “puso a la nación de pie para escalar mayores cumbres de la democracia y caminar hacia el desarrollo”.
Seguridad y Bukele
Durante la campaña electoral, la criminalidad estuvo en el centro de la agenda, mientras que Costa Rica experimenta un aumento de la violencia vinculada al crimen organizado.
De acuerdo con sucesivas encuestas que hace desde 2023 la Universidad de Costa Rica, cerca del 45% de los costarricenses identifican la inseguridad pública como el principal problema del país.
Durante 2025 se registraron en Costa Rica 873 homicidios, la tercera cifra más alta de su historia, sólo superada por las de 2023 y 2024. La tasa de homicidios cada 100.000 habitantes es de 16,7.
En ese marco, Fernández habló de la posibilidad de decretar estados de excepción en las zonas más críticas del país, manifestó su admiración por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y prometió diversas medidas de seguridad. La candidata expresó sus planes de construir una cárcel de alta seguridad con 5.000 plazas, inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo, más conocido como Cecot, la cárcel emblemática de la política de Bukele, y habló de endurecer penas y de aumentar las acciones de represión al delito.
Varios sectores de la oposición, entre ellos el partido de Ramos y el Frente Amplio, que postulaba a Ariel Robles a la presidencia, advirtieron contra estas medidas, que consideraron autoritarias y riesgosas para las libertades civiles y la democracia.
También otros candidatos llamaron a evitar medidas que limiten las garantías individuales y en su lugar propusieron acciones preventivas, desde presencia policial en la comunidad hasta inversión en educación.