La de este miércoles se presume que será una jornada de tensión en los alrededores del edificio que alberga al Congreso argentino, porque mientras en la Cámara de Senadores los legisladores tratarán la reforma laboral impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei, en las afueras numerosas entidades políticas, sindicales y sociales se manifestarán contra el proyecto de ley.

La iniciativa, denominada de manera oficial Proyecto de Modernización Laboral, es una de las grandes banderas del Ejecutivo libertario, que decidió adelantar el período de sesiones legislativas con la reforma laboral como uno de los temas centrales.

Los ejes del proyecto, tal como recordó el diario La Nación, son reducir cálculos indemnizatorios, que las empresas puedan contar con más facilidades tanto para emplear como para despedir personal, limitar el derecho a huelga y licuar el poder de representación y recaudación de los sindicatos, además de cambiar las condiciones sobre las vacaciones y las horas extra.

El gobierno está haciendo desde hace largas semanas un fino trabajo de articulación, con la llamada oposición dialoguista, pero particularmente con los gobernadores provinciales, ya que los votos de los legisladores afines a ellos pueden asegurar la aprobación. En esas operaciones políticas tuvo un rol determinante el actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien ejerce el cargo desde noviembre del año pasado.

En esta línea, desde el oficialismo existe optimismo de que la nueva legislación se apruebe, porque ya contarían con los apoyos necesarios para tener el sí en el Senado, luego de lo cual el proyecto pasaría a la Cámara de Diputados.

Eso trascendió luego de la reunión que mantuvieron este martes en la Casa Rosada todos los integrantes de la mesa chica del gobierno, entre ellos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la secretaria general de Presidencia, Karina Milei; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; los ministros del Interior, Diego Santilli, y de Economía, Luis Caputo y el asesor presidencial, Santiago Caputo.

Movilizaciones y razones

La manera de enfrentar la reforma mileísta conllevó divisiones en el sindicalismo argentino. Si bien la central más grande del país, la Confederación General del Trabajo (CGT), anunció que acompañará las movilizaciones al Congreso, no decretó un paro general. Esta medida sí fue aprobada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y también por otros gremios, que paralizarán sus actividades.

El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, llamó a los trabajadores a “parar igual”, aunque la CGT no haya convocado a una huelga general. Aguiar expresó en un comunicado que “sería un error grave frente a una reforma laboral demoledora para los trabajadores privarlos de ejercer el derecho de huelga”, informó eldiarioar.com.

También criticó con dureza a los gobernadores provinciales que dieron su aprobación a la reforma. “Los gobernadores que avalen la reforma laboral estarán firmando su propia sentencia de muerte”, expresó el dirigente sindical. De acuerdo con lo que consignó el portal Perfil, dijo que los mandatarios provinciales “tienen que dejar de especular y comenzar a defender a los ciudadanos que habitan en cada uno de sus territorios. No pueden malversar el voto popular. Todos los derechos laborales que conocemos están en riesgo de desaparecer”.

Mientras tanto, los sindicatos del transporte nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) decidieron parar, medida que afectará principalmente al tráfico aéreo y la actividad marítima y portuaria.

Los ómnibus, trenes y subtes también detendrán sus actividades, aunque de manera parcial. Justificando la medida, el líder de la CATT, Juan Carlos Schmid, argumentó que la reforma promovida por el Ejecutivo “es absolutamente regresiva, ataca convenios internacionales y favorece decididamente al sector empresarial”.

Entre las figuras políticas, uno de los que mostró de manera más rotunda su rechazo a la reforma laboral es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. El dirigente, quien lidera dentro del peronismo el sector Movimiento Derecho al Futuro (MDF), estará presente en el Congreso en las movilizaciones de este miércoles.

Además, el lunes, en la sede del gobierno provincial bonaerense, en la ciudad de La Plata, se presentó un informe técnico político en el que dos jerarcas de la administración que lidera Kicillof, el ministro de Trabajo, Walter Correa, y el de Gobierno, Carlos Bianco, explicaron las razones de su rechazo a la reforma.

De acuerdo con lo que informó el portal El Destape, en el trabajo realizado por asesores y abogados laboralistas se hizo un resumen histórico, desde la dictadura a la actualidad, en relación con la situación laboral en Argentina. Entre las conclusiones, publicadas en la cuenta de X del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, se expresa: “Este proyecto solo motivará una brutal pérdida de derechos para la masa trabajadora, una acentuación de la precarización laboral e intentará destruir la organización sindical. Jamás los derechos de los trabajadores fueron determinantes de la creación del empleo, sino el funcionamiento de la economía productiva”.

En el informe también se advierte sobre los impactos negativos que la aprobación de la normativa libertaria podrá tener en materia de pérdida de derechos laborales, precarización del empleo, debilitamiento de la organización sindical, desfinanciamiento de la seguridad social y reducción del Estado como garante de derechos.

"Frenar la reforma esclavista"

El lunes se realizó en uno de los salones de la Cámara de Diputados del Congreso una audiencia pública en la que especialistas en derecho laboral expusieron sus posturas sobre el proyecto que se pondrá a consideración de los legisladores.

La audiencia, que contó con la presencia de representantes provenientes de Brasil, España, Francia, Chile, Ecuador, Alemania y Colombia, fue organizada por la diputada Myriam Bregman, integrante del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT), y por el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), el jurista argentino Matías Cremonte.

Bregman, quien además de legisladora es abogada laboral, destacó que juntos a otros profesionales “venimos articulando acciones para frenar la reforma laboral esclavista que pretende aprobar el Gobierno nacional con sus aliados”.

Según lo que consignó el portal agenda4p, la legisladora izquierdista agregó: “Para nosotros y nosotras es muy importante, junto con la movilización, escuchar a especialistas e integrantes de asociaciones de abogados laboralistas de distintos países de América Latina, así como de Alemania, Francia, el Estado Español y Brasil. Porque la reforma que quieren votar acá ya se aplicó en otros países del mundo y este proyecto tiene similitudes con el que en su momento impulsaron gobiernos como el del golpista Temer en Brasil, Rajoy en el Estado Español o, en algunos aspectos, Hollande en Francia”.

Por su parte Cremonte aseguró que en caso de que el proyecto mileísta salga adelante en las dos cámaras del Congreso y se convierta efectivamente en ley, “el Estado Argentino incurrirá en una profunda responsabilidad internacional” porque se tratará de una norma violatoria de los estándares del sistema interamericano y los convenios de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

De acuerdo a lo que consignó el portal de la ALAL, en su exposición Cremonte destacó que el proyecto de reforma del gobierno de Milei contiene “una limitación casi prohibitiva del derecho a huelga de una forma que no tiene parangón en ningún país del mundo” y se propone restringir la negociación colectiva proponiéndose “destruirla y atomizarla”.

En su exposición, Cremonte les reclamó a los diputados que “reflexionen sobre un proyecto que descaradamente fue llamado de ‘modernización laboral’, pero que deroga la ley laboral de teletrabajo, que posiblemente sea una de las leyes más modernas que tiene nuestro país”.

“No sólo deroga una ley muy moderna, sino que no modifica la que posiblemente sea una de las leyes más antiguas como es le ley de jornada de trabajo, que establece una jornada laboral semanal de 48 horas, que es la más extensa del mundo, justo cuando el mundo viene discutiendo la reducción de la jornada de trabajo”, se lamentó Cremonte.