Antes de subir a un avión que lo llevaría a Texas a un acto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó a la prensa que el gobierno de Cuba está “negociando” con el país norteamericano y que hay una posibilidad de “una toma amistosa” de la isla caribeña.

Trump dijo que el país “se encuentra en una situación muy complicada”: “No tienen dinero” y “no tienen nada”, expresó. “Están en serios problemas”, afirmó, y en ese marco destacó el intercambio con autoridades de Cuba, que calificó de “muy positivo” para las personas que “fueron expulsadas –o peor aún– de Cuba y viven aquí”.

Las intenciones anunciadas por Trump de una “toma de control amistosa” de Cuba se enmarcan en el contexto del bloqueo petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos en enero, luego de la operación militar en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. En 2024, Cuba ya estaba atravesando un problema grave por la falta de combustible, pero dicho bloqueo solo lo agudizó y aceleró la crisis humanitaria.

El coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Cuba, Francisco Pichón, alertó este jueves por los crecientes riesgos para la atención médica, los servicios de agua y la distribución de alimentos, a medida que las reservas energéticas de la isla caen.

En una rueda de prensa, Pichón señaló que existe la “preocupación de que la crisis podría profundizarse” a raíz del bloqueo que crea “riesgos humanitarios agudos” para las comunidades más vulnerables.

De acuerdo con la ONU, el día a día de Cuba “se está volviendo frágil” y tiene servicios esenciales reducidos en todo el país, los cuales dependen del petróleo para más del 90% de sus necesidades energéticas. El petróleo pesado que produce Cuba se destina a la generación de energía, pero este es limitado. “El país depende en un 90% de la generación con combustibles fósiles, y existe un déficit del 30% para cubrir el mínimo necesario”, apuntan.

Es por eso que, de cara al futuro, Pichón instó a la comunidad internacional a tratar el problema a través de un “esfuerzo diplomático que pueda llevarse a cabo con Estados Unidos”.

“Cuba ratifica su voluntad de proteger las aguas territoriales”

La breve declaración del presidente de Estados Unidos se da dos días después de que el Ministerio del Interior de Cuba informara que agentes fronterizos se enfrentaron a un grupo de personas que ingresaron en las aguas territoriales de la isla en una lancha con matrícula del estado de Florida, lo que dejó como saldo cuatro personas muertas y seis heridas.

En los dos últimos días, Trump no se refirió a este hecho, pero sí lo hizo el secretario de Estado Marco Rubio, quien este jueves afirmó, durante la cumbre de la Comunidad del Caribe, que el gobierno estadounidense no tuvo nada que ver con el incidente e informó que la administración de Trump estaba recopilando información.

En ese sentido, Rubio agregó que Estados Unidos investigará los hechos y responderá “en consecuencia”. “No vamos a basar nuestras conclusiones en lo que ellos [Cuba] nos han dicho, y estoy muy seguro de que conoceremos la historia completa de lo que ocurrió aquí”, remarcó.

En un comunicado, las autoridades cubanas habían informado que cuando los agentes fronterizos se acercaron a la embarcación, fueron tiroteados por los tripulantes, lo que desató el enfrentamiento. Además, el Ministerio del Interior cubano resaltó que las seis personas que fueron heridas en el episodio fueron trasladadas a la isla para recibir atención médica.

“Ante los actuales desafíos, Cuba ratifica su voluntad de proteger las aguas territoriales, teniendo como base que la defensa nacional es un pilar fundamental para el Estado cubano a favor de la protección de su soberanía y la estabilidad en la región”, expresaron las autoridades.