Mientras lentamente el suministro energético está volviendo a Cuba, después del apagón del lunes que dejó sin suministro a la totalidad de la isla, la realidad del país a todo nivel está signada por las limitaciones diarias que padece la enorme mayoría de la población y por las amenazas que prácticamente todos los días vienen realizando desde Washington importantes figuras del gobierno, empezando por el presidente Donald Trump.
El martes, durante un contacto con periodistas en la Casa Blanca, el mandatario republicano dijo: “Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Es un gran honor tomar Cuba de alguna forma”. Cuando se le preguntó de qué manera pretendía hacer esto, dijo que él puede “hacer lo que quiera” con el territorio cubano.
Seguidamente y en un tono menos agresivo, pero igualmente amenazante, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien es hijo de cubanos, declaró que la apertura de inversiones anunciada el lunes por el gobierno de la isla que preside Miguel Díaz-Canel no es suficiente.
“Cuba tiene una economía que no funciona, así como un sistema político y gubernamental que no logran reparar, por lo tanto, deben realizar cambios drásticos. Lo que anunciaron no resulta lo suficientemente drástico. No va a solucionar el problema. Así pues, tienen por delante algunas decisiones importantes que tomar”, advirtió Rubio, de acuerdo a lo que consignó la agencia Efe.
“La realidad es que su economía no funciona. Es una economía disfuncional. Es una economía que ha logrado sobrevivir [...] gracias a los subsidios de la Unión Soviética y, posteriormente, de Venezuela”, dijo Rubio, quien está llevando adelante contactos directos con autoridades de la isla, de acuerdo a lo que reconoció el propio presidente Díaz-Canel.
El jefe de la diplomacia de la Casa Blanca, a quien algunos ven como un potencial candidato del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de 2028, criticó además al gobierno de la isla y reclamó “que asuman el liderazgo personas nuevas”.
En respuesta a estas declaraciones de Trump y Rubio, este miércoles desde La Habana, tanto el mandatario como el canciller cubano Bruno Rodríguez se manifestaron de manera desafiante ante las amenazas estadounidenses.
“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba casi a diario con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”, escribió en su cuenta de X el presidente Díaz-Canel.
Por su parte, el canciller Rodríguez expresó en la misma red social: “El castigo colectivo que se nos aplica a los cubanos no mellará el ejercicio pleno de la soberanía ni la creatividad frente al bloqueo y el cerco energético. Toda agresión del imperialismo chocará con la voluntad irreductible del pueblo cubano en la defensa de la independencia de la Patria”.
Sobre las conversaciones que vienen manteniendo Washington y La Habana al más alto nivel, se tienen pocas certezas, si bien trascendió que el principal representante del gobierno de la isla en las negociaciones con los estadounidenses está siendo Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl Castro, quien a sus 94 años sigue siendo el principal referente político del país.
Su nieto, de 41 años, quien durante mucho tiempo se desempeñó como su guardaespaldas, es popularmente conocido por su apodo, Cangrejo.
Los contenidos de las conversaciones entre las partes están siendo manejados con extrema discreción, pero aparentemente uno de los puntos más complejos, más allá de la apertura económica que se pretende que haya en Cuba, es la participación que podría tener el poderosísimo lobby cubano estadounidense en un eventual nuevo gobierno de la isla.