Pakistán reunió el fin de semana a los ministros de Relaciones Exteriores de Turquía, Arabia Saudita y Egipto y les informó que será el anfitrión de contactos entre Estados Unidos e Irán. En respuesta, este lunes el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, manifestó que hasta el momento su país no mantuvo intercambios directos con Washington. Dijo que sí recibió mensajes “a través de intermediarios” para negociar el fin de la guerra.
“Las reuniones que mantiene Pakistán constituyen un marco que ellos mismos establecieron y en el que no participamos. Es positivo que los países de la región se preocupen por poner fin a la guerra, pero deben tener cuidado con quién la inició”, dijo.
Sobre una propuesta de paz de Washington que trascendió la semana pasada, Baqaei dijo que el planteo, que incluía una serie de condiciones, es “excesivo y no razonable”. Dudó incluso de la intención del gobierno de Donald Trump de poner fin a este conflicto.
Trump, a su vez, insistió, también este lunes, en que están en marcha “conversaciones serias” y “se han logrado grandes avances” con representantes de Irán, aunque aclaró que ese diálogo se mantiene con quienes integrarían “un régimen nuevo y más razonable”.
Al mismo tiempo, según citó la agencia Efe, advirtió: “Si por cualquier motivo no se llega pronto a un acuerdo” que permita abrir “de inmediato” el estrecho de Ormuz, “concluiremos nuestra encantadora 'estancia' en Irán volando por los aires y arrasando por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla de Jarg (¡y posiblemente todas las plantas desalinizadoras!), que aún no hemos ‘tocado’, a propósito”.
El diario The Wall Street Journal informó que Trump se propone desplegar una ofensiva terrestre con el objetivo de extraer unos 450 kilos de uranio iraní. “No se trata de una operación rápida, de entrar y salir”, dijo a ese medio el general retirado Joseph Votel, que fue comandante del Mando Central de Estados Unidos y del Mando de Operaciones Especiales de ese país.
Otro periódico, The New York Times, informó que Estados Unidos ya tiene más de 50.000 militares desplegados en Medio Oriente.
Si bien el presidente estadounidense no se refirió a esas informaciones, en una entrevista con el Financial Times dijo que cuenta con muchas opciones militares y económicas en este conflicto y que lo que preferiría es “tomar el control del petróleo” iraní. También habló de la posibilidad de apoderarse de la isla de Jarg, el principal centro de exportación de combustible de Irán, pero reconoció que una acción militar de ese tipo obligaría a su país a una permanencia militar prolongada en el terreno.
- Leé más sobre esto: Millones de personas protestaron en todo Estados Unidos contra el gobierno de Trump
Europa y Ormuz
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que transita un quinto del petróleo que se comercia en el mundo, también es motivo de preocupación para Europa.
Este lunes, el canciller alemán Friedrich Merz, de visita en Siria, propuso crear un grupo de países para proteger la navegación internacional una vez que termine la guerra.
“Cuando estén dadas las condiciones, Alemania por supuesto estará dispuesta a hacer su aportación para asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz”, dijo.
“Quiero proponer que lo hagamos en el marco de un grupo de contacto internacional, para que pueda haber la mejor coordinación posible entre los países que tengan voluntad de participar”, afirmó.
Merz dijo que el conflicto armado de Estados Unidos e Israel contra Irán afecta a todo el mundo, incluso a la vida cotidiana de los alemanes. “Desde hace semanas suben los precios de la nafta y de la energía y tenemos que reforzar las medidas de seguridad para las sinagogas y las comunidades judías. Si la guerra se extiende y se convierte en un conflicto regional, tendrá repercusiones aún más duras para Alemania y para Europa”.
Justamente este lunes, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, durante una charla telefónica con su par francés, Jean-Noël Barrot, criticó a “algunos países europeos que solo expresan preocupación por las consecuencias económicas de esta guerra impuesta” a Irán, mientras “callan sobre los brutales ataques de los agresores contra el pueblo iraní”.
Araqchi, además, justificó las “operaciones defensivas” contra bases militares estadounidenses en países del golfo Pérsico.
A su vez, el embajador iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, acusó específicamente a Ucrania de tener una “participación activa” en la “agresión militar”.
Manifestó en una carta a la secretaría general que “la admisión de Ucrania de que envió ‘cientos de expertos’ a la región para hacer frente a Irán constituye un apoyo material y operativo a la agresión militar liderada por Estados Unidos y el régimen israelí, y una participación activa en el uso ilegal de la fuerza contra un país”.