Todos habían quedado “muy conformes” tras la primera reunión del Comité Central luego de las elecciones que dieron la victoria al ala del diputado Gonzalo Civila, reelecto como secretario general con 65,5% de los votos. En aquella instancia, dirigentes de las listas minoritarias destacaban que, “por acuerdo entre todos”, habían alcanzado una integración de secretarías y comisiones internas en la que las diversas corrientes se sentían representadas.

Pero el posicionamiento del Partido Socialista (PS) respecto de las reuniones que mantuvo el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, con representantes de la coalición de gobierno, generaron las primeras diferencias internas desde la instalación de la nueva directiva.

El PS manifestó su rechazo a la convocatoria realizada por Pereira a los líderes de los partidos que conforman la coalición de gobierno para incentivar un “diálogo democrático”, y días más tarde hizo lo mismo cuando el presidente del FA recibió en La Huella de Seregni a una delegación de Cabildo Abierto (CA) liderada por el senador Guido Manini Ríos, a pedido de este último. “Nuestros aliados para cerrar las grietas de la desigualdad y la impunidad no están en la coalición de derecha”, manifestó el sector liderado por Civila en una declaración conjunta con sus aliados dentro del FA, como el Partido por la Victoria del Pueblo y Casa Grande, entre otros.

“Ante el planteo público de CA de generar una concertación programática que incluya al FA, decimos con claridad que nuestras alianzas están en el pueblo y no con dirigentes políticos que sostienen el modelo de la desigualdad, relativizan los derechos humanos, justifican el terrorismo de Estado, desprecian la lucha por verdad y justicia y enarbolan posturas reaccionarias, machistas y discriminatorias”, indicaba, en síntesis, la declaración.

Un PS “aislado del resto del FA”

Darcy de los Santos, dirigente del ala denominada “renovadora”, que se postuló a secretario general del PS y obtuvo 14% de los votos, manifestó a la diaria que “con toda esta movida” que va en dirección “contraria a las acciones de Pereira” -quien venció a Civila en la competición por la presidencia del FA- el sector queda “en offside” porque se “genera una imagen del PS aislado del resto del FA”.

Además, hizo referencia al “centralismo democrático”, que implica que si una decisión se toma por mayoría en la interna del FA, no corresponde que el PS la cuestione públicamente. Esto por el hecho de que Pereira había planteado la reunión con los líderes partidarios en la interna y se había alcanzado un consenso de que era necesaria. De hecho, según supo la diaria, en la Mesa Política de la semana pasada, una vez conocidas las críticas del PS, el presidente del FA “dejó claro” que la decisión de convocar a una reunión interpartidaria “se debatió y avaló tanto en el Secretariado Ejecutivo como en la Mesa Política”.

De los Santos también manifestó que “hay elementos” en los que el FA puede construir en conjunto con otras fuerzas políticas, y puso como ejemplo el proyecto de ley de eutanasia en alianza con el Partido Colorado o la ley de forestación con CA que fue vetada por el presidente Luis Lacalle Pou. “¿Eso significó que hubo una renuncia a nuestros principios? No. Dar la lucha en el campo popular no implica que uno termine la interlocución con los adversarios políticos”, expresó.

Por otro lado, cuestionó la “tibieza del PS” en su participación en uno de los principales trabajos territoriales de la coalición de izquierda, “El FA te escucha”. “Si minamos el trabajo frenteamplista o no participamos comprometidamente, indudablemente vamos a darle más chance a la continuidad de los gobiernos de derecha”, dijo.

Igualmente, el posicionamiento de los renovadores no abarca a toda la minoría dentro del PS. Desde el sector Futuro Socialista, que llevó a María Jossé Rodríguez a competir por la secretaría general y que llegó a 20,5%, se manifestó una posición más cercana a la de la mayoría. “El diálogo es un valor democrático, republicano, que nosotros defendemos y valoramos, y además no se opone a la movilización, a la lucha política o sindical, al enfrentamiento de ideas”, dijo Manuel Laguarda, uno de los referentes de esa corriente, aunque agregó que “en cada caso hay que valorar cuándo se aplican las herramientas, cuándo son adecuadas y cuándo no”.

“Nosotros coincidimos con la actual mayoría en que el momento no era el mejor para llevar a cabo estas instancias de diálogo interpartidario en la medida en que no hay un riesgo de la democracia. Lo que hay es un momento de confrontación política y social, entonces el diálogo interpartidario que se está preconizando no era lo mejor para clarificar las posiciones ante la ciudadanía”, agregó.

Si bien manifestó que “la manera en que se comunicó” la posición del PS “tal vez no haya sido la mejor”, restó importancia a las discrepancias con el resto de los sectores porque “es válido que si hay diferencias”, todos puedan “exponer sus ideas, sus matices y discrepancias”. Además, aseguró que esto “no significa un ataque a la figura del presidente del FA o a la unidad” de la coalición de izquierda.