Como cada 11 de setiembre, este lunes se recordó al presidente chileno Salvador Allende en la plazoleta de Montevideo que lleva su nombre, cuando se cumplen 50 años de su muerte y cinco décadas del inicio de una larga dictadura liderada por Augusto Pinochet. En este homenaje no hubo sólo una flor para Allende, sino que reposaron varias sobre el busto del mandatario derrocado por las fuerzas armadas chilenas, que se quitó la vida cuando los militares ingresaron por la fuerza al palacio de La Moneda.

El profesor de Historia Gabriel Quirici, que ofició como uno de los oradores en el evento que reunió a referentes frenteamplistas y militantes de las organizaciones sociales, señaló que homenajear a Allende es “pensar en el futuro, en reafirmar la democracia y convocar a la libertad”. Para el académico, las mejoras sociales y económicas para las clases populares, la nacionalización del hierro y del cobre y la profundización de la reforma agraria, así como la extensión de la educación pública, “fueron posibles en el Chile de Allende en un marco de respeto a las instituciones democráticas y a la libertad de expresión”.

En ese sentido, Quirici sostuvo que “lejos” de la imagen de los negacionistas, que quisieron hacer del gobierno de la Unidad Popular “un caso de extremismo totalitario, las investigaciones históricas demuestran que el gobierno de Salvador mantuvo siempre una vocación y una práctica institucional coherente hasta su ultimo día: vocación y práctica por la libertad”.

Quirici expresó que Allende “encaró un proyecto de integración latinoamericana y de reconocimiento de nuestra diversidad”, en especial por su admiración a los pueblos originarios y los destinos del tercer mundo. “Más allá de su interés personal, supo leer la gravedad de la derrota ante la reacción y la traición. Quiso evitar la guerra civil cuidando al pueblo, inmolándose ante un momento en el que veía cerrarse las alamedas, pero que el tiempo volvería a reabrir”, estableció.

Belela Herrera durante el homenaje a Salvador Allende.

Belela Herrera durante el homenaje a Salvador Allende.

Foto: Ernesto Ryan

Un hombre “querible, que sacrificó su vida”

La exvicecanciller María Bernabela Belela Herrera, quien tuvo un activo rol en la ayuda de personas que fueron perseguidas por la dictadura de Pinochet, recordó la figura de Allende, un hombre “querible, que sacrificó su vida”. Herrera estuvo al frente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en Chile desde 1973 hasta comienzos de 1980. “Quiero recordar sobre todo ese espíritu tan generoso del Chicho [como se lo conocía a Allende]”, comenzó diciendo, y rememoró cuando Allende recibió de regalo de grandes artistas obras “preciosas”, tanto pictóricas como esculturas.

“Las tenía acumuladas, y dijo: ‘¿por qué no ponerlas a disposición del pueblo?’. Porque era lo que siempre quería. El catálogo de esas obras tenía en la tapa un gallito de [Joan] Miró; era el catálogo que contenía todas las obras de arte que le tenían guardadas y que él quiso que el pueblo las disfrutara”, relató Herrera, y agregó que lo manejó de esa forma porque “siempre lo que él pensaba era que su pueblo tenía que instruirse, tenía que mejorar; su pueblo tenía que tener acceso a todas las bondades que podían venir con el progreso y con lo que podía tener ese país. De modo que gracias, Salvador, gracias”, expresó.

Por otro lado, en 2004, cuando se preveía que Tabaré Vázquez podía acceder a la presidencia, llegó al país de visita el expresidente chileno Ricardo Lagos. “Ricardo le dijo a Tabaré que lo invitaba a Chile para que viera lo que hizo como presidente. Entonces, junto con Maris [María Auxiliadora Delgado, pareja de Vázquez] fuimos a Chile”. Sostuvo que en esa visita “Lagos le decía que él hubiera querido que los pobres dejaran de ser tan pobres como eran y [de estar] tan apartados de la sociedad como estaban, que era lo más difícil que le había costado conseguir en su gobierno”.

Para Herrera, Chile ahora pasa por un momento “con un gran presidente”, en referencia a Gabriel Boric: “Tiene una sensibilidad y un acierto que es absolutamente envidiable para un hombre tan joven y al que le deseo que pueda seguir adelante con las proyecciones y los cambios que quieren realizar”.

En el homenaje de este lunes, dirigentes de izquierda coincidieron en que en Chile persisten viejas voces totalitarias, y que ejemplo de ello es la negativa de la derecha a firmar la carta de Boric en la que convocó a defender la democracia a 50 años del golpe. El secretario general del Partido Comunista, Juan Castillo, expresó que la derecha se sigue radicalizando, “al punto tal de tener sectores que todavía hoy reivindican el fascismo”. “Mientras nosotros estamos haciendo estos homenajes acá, hay otros sectores de la vida política del país, en el resto de las regiones, que reivindican el ataque a La Moneda”, advirtió.

Por su parte, Herrera consideró que quienes continúan esos discursos “van a existir siempre”, y mencionó al candidato presidencial argentino Javier Milei, cuya candidata a vice, Victoria Villarruel, es negacionista del terrorismo de Estado en Argentina.

En tanto, la expresidenta del Frente Amplio Mónica Xavier dijo a la diaria que “querría que no hubiera tanta gente afiliada a las teorías negacionistas o a la justificaciones de dos demonios que protagonizaron guerras internas, olvidando a los verdaderos protagonistas que sufrieron las consecuencias, que fueron los pueblos sometidos a esas guerras cívico-militares”. En ese marco, llamó a apoyar “todo aquello” que el presidente Boric hace en función “de saber la verdad, el compromiso por la democracia y a lograr que Chile pueda encauzarse en la senda de conquistar la igualdad”.

“Contradicciones”

Castillo consideró que la ida a Chile del presidente Luis Lacalle Pou “está bien” pero que es “contradictoria” con su actuación cuando no fue al acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado por el asesinato de Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes, las muchachas de abril, y las desapariciones forzadas de Óscar Tassino y Luis Eduardo González. “Me parece buena señal, está bueno reivindicar que se está en un acto homenaje a Salvador Allende y no a otra cosa, que insisto también sucede alrededor. Se dan esas contradicciones”, reflexionó.

Por su parte, Xavier señaló que la ausencia del presidente en el reconocimiento a las muchachas de abril nunca se va a “justificar”: “Las derechas en nuestro país en general tienen mayor sensibilidad y empatía con dramas que han ocurrido en otros países, y muchas veces minimizan o desconocen los propios, seguramente por las responsabilidades que cada uno tiene en cada una de estas situaciones”, afirmó.