Con la presencia del presidente Yamandú Orsi, la vicepresidenta Carolina Cosse y varias de las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo, el Ministerio de Relaciones Exteriores tuvo la asunción formal de su ministro, Mario Lubetkin, de la subsecretaria, Valeria Csukasi, y del director general de secretaría, Andrés Peláez. El jerarca dio un discurso en el que auguró que la cancillería tendrá un rol activo en la “paz y la pacificación” de la región y el mundo.

En una jornada extremadamente calurosa, la sala Patio de la Fuente del Palacio Santos —sede de la cancillería— recibió a decenas de funcionarios del ministerio, además de actuales y pasadas autoridades de la cartera, como los exvicecancilleres del pasado gobierno, Carolina Ache y Nicolás Albertoni, y los excancilleres Enrique Iglesias (1985-1988), Sergio Abreu (1993-1995) y Rodolfo Nin Novoa (2015-2020).

En su discurso, Lubetkin destacó las misiones extranjeras que visitaron Uruguay el pasado fin de semana con la excusa de la asunción presidencial. “Creemos que es el mejor punto de partida para el desarrollo de nuestra política exterior”, aseguró el jerarca, y también dijo que existe una “fuerte expectativa en el naciente gobierno progresista” de Orsi.

El canciller repitió que el trabajo del ministerio debe traducirse en mejoras en la “situación social y económica” de los uruguayos, y en esa dirección, comentó que recibió “numerosas propuestas, compromisos y llamados a profundizar lazos bi y multilaterales”.

“Preservar” y “mejorar” el Mercosur y los guiños a los BRICS y la CELAC

El canciller dijo que el ministerio deberá “seguir teniendo una dinámica participación” para “preservar y mejorar” el Mercosur, “para que sea cada día más sólido”. “Que todos sus socios sigan comprometidos y cómodos sin que nada de eso contradiga las estrategias de cada uno de los países”, marcó.

En ese sentido, apuntó que buscará “profundizar” la relación bilateral con los “hermanos” brasileños, argentinos y paraguayos. “Sabemos perfectamente cuáles son los desafíos del Mercosur y sabemos que no será fácil”, dijo, y se comprometió a seguir trabajando en el acuerdo Unión Europea-Mercosur. “Trabajaremos estrechamente para concretar el acuerdo”, subrayó.

Lubetkin diagnosticó que América del Sur tiene el “mayor atraso” en materia de integración regional y contó que recibieron “numerosos llamados” para que Uruguay “asuma responsabilidades más activas” en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). “Buscamos generar sinergias integradoras entre los países de la región”, comentó y dijo que una muestra de ello fue la declaración conjunta junto a Brasil, Colombia, Bolivia y Chile en apoyo al canciller de Surinam, Albert Ramdin, como futuro secretario general de la Organización de Estados Americanos.

“Debemos avanzar en el espacio sudamericano, donde quizás verificamos el mayor atraso en materia de integración regional, como lo han señalado estos días varios presidentes”, lamentó.

También hubo momento para hablar sobre la invitación que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le hizo a Orsi la pasada semana, para que Uruguay asista como “invitado especial” a la próxima reunión de los BRICS, el grupo intergubernamental integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, entre otros países con economías emergentes.

“Esa invitación significará un cambio de calidad en el diálogo entre nuestro país y los grandes países emergentes del sur, desde China a la India, desde Indonesia a Emiratos Árabes y de Sudáfrica a Egipto. Nos dará la posibilidad de generar ámbitos estratégicos para mejorar nuestra relación bilateral con cada uno de estos países, generando mercados para nuestras exportaciones, cooperación en ciencia e innovación, para que ayude finalmente al desarrollo integral de nuestro país”, apuntó.

Destacó además que la pasada administración llevó adelante un “largo proceso” para que Uruguay ingrese al Nuevo Banco de Desarrollo, justamente de los BRICS, y dijo que continuará trabajando con los “socios históricos”, como Estados Unidos. No mencionó en su discurso las negociaciones por el Tratado de Libre Comercio que la pasada administración planteó con China.

“Ojalá Uruguay pueda ser un punto de encuentro de realidades enfrentadas”

Lubetkin estuvo en el centro de la polémica en las primeras horas del gobierno luego de unas declaraciones que le dio al periódico español El Mundo en el que expresó que Uruguay cambiaría su postura frente a la crisis política de Venezuela y no reconocería a ninguno de los dirigentes que se adjudican la presidencia de ese país, tanto Nicolás Maduro como Edmundo González Urrutia.

Eso, que le valió duras críticas desde la oposición, fue sobrevolado durante su discurso. El canciller dijo que nuestro país debe tener la “capacidad” de ser un “actor de paz y pacificación”. “Ojalá Uruguay pueda ser un punto de encuentro y facilidades de realidades hoy enfrentadas; y ojalá [que] con nuestro apoyo podamos ayudar a reducir los niveles de tensión creciente en el mundo”, dijo.

También comentó que se “seguirán las instrucciones” de Orsi para que el país “sea un actor de diálogo y consenso subregional, regional y más allá del continente”. “Ojalá podamos ayudar a la paz en el Medio Oriente”, deseó.

Sobre la situación generada por las declaraciones en Venezuela, el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, dijo que lo expresado por el canciller es el “posicionamiento” de la fuerza política. “¿Se puede reconocer a Maduro como presidente? No. ¿Hay herramientas para reconocer a González como presidente? No. Ya cometimos errores como haber reconocido a Guaidó como presidente. Y la pregunta es, ¿dónde está Guaidó? ¿Dónde está? ¿Quién habla de él? ¿Qué cosas pudo hacer? ¿Dónde ejerció la presidencia?”, comentó.