Desafíos importados de las redes sociales traspasan las pantallas y generan preocupación en la comunidad educativa. Maestros y expertos analizan los protocolos de actuación, las responsabilidades familiares y el marco legal vigente ante tendencias que ponen en riesgo la vida de niños y adolescentes.
Un episodio registrado en una institución educativa del departamento de Rivera, enmarcado recientemente en un antecedente similar en la localidad de Vichadero, encendió las alarmas en el sistema educativo tras detectarse que una alumna ingresó al recinto escolar portando un cuchillo en su mochila. Según trascendió, la acción obedecía al cumplimiento de consignas y desafíos propuestos a través de la plataforma TikTok.
Ante este escenario, el secretario general de la Asociación de Maestros de Rivera (AMDER), maestro Pedro Olivera, se refirió al abordaje institucional y a los protocolos con los que cuenta el sistema para contener estas situaciones.
“La comunidad educativa siempre se ve sorprendida con este tipo de hechos porque son situaciones que, para nuestro país, por suerte son excepcionales”, señaló Olivera a la diaria, aclarando que, si bien se trata de hechos aislados, la trayectoria de la educación nacional permite activar respuestas de manera inmediata.
El protocolo de actuación ante anomalías en el aula
Cuando se detecta una situación de riesgo o conducta atípica en un centro educativo, se despliega un circuito estricto de intervención coordinada, realizando la detección, comunicación, evaluación y derivación, intervención familiar y abordaje comunitario.
El docente comunica de forma inmediata cualquier irregularidad a la dirección escolar. La dirección evalúa la gravedad del caso y avisa al inspector de zona, quien activa el servicio del equipo de Escuelas Disfrutables (integrado por maestro comunitario, psicólogo y trabajador social). El Programa Escuelas Disfrutables es una iniciativa interdisciplinaria de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) de Uruguay que interviene en centros educativos para mejorar la convivencia y abordar factores que generan malestar institucional.
Se convoca a los tutores legales a entrevistas y se inicia un seguimiento individualizado con el alumno, además de trabajar con el grupo de clase mediante talleres, y se promueven instancias de reflexión junto a las familias, complementadas con actividades de ciudadanía digital impulsadas por Ceibal y la policía comunitaria, explicó el maestro Pedro Olivera.
Como principal dificultad, señaló las trabas de organización familiar y las restricciones laborales que impiden, en ocasiones, la asistencia de la totalidad de los padres a los talleres de sensibilización y capacitación.
Cuando el entretenimiento cruza la línea
Los retos virales peligrosos en TikTok son ejecutados principalmente por niños y adolescentes en busca de pertenencia, aprobación social y “me gusta”. Entre las tendencias de alto riesgo identificadas se destacan desafíos físicos y de asfixia, abuso de sustancias y fármacos, la exposición al fuego y lesiones corporales. Por ejemplo, Blackout Challenge es el desafío del apagón, que busca la asfixia hasta perder el conocimiento, o Superman Challenge, advertido por la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), consiste en adoptar la postura de vuelo mientras pares sostienen o lanzan al menor, generando fracturas y conmociones.
Otro, como el Tripping Challenge, apunta a realizar zancadillas a un estudiante en pleno salto, provocando caídas de espaldas y lesiones craneoencefálicas severas, y también otros promueven la ingesta deliberada de medicamentos en dosis superiores a las recomendadas e inhalación voluntaria de productos químicos (aerosoles, disolventes), con riesgo de paros cardiorrespiratorios y daños neurológicos irreversibles.
Perspectiva legal y responsabilidades compartidas
En relación con esta problemática, Fabricio de la Rosa, abogado especializado en ciberdelitos, aportó en diálogo con la diaria una mirada crítica sobre la necesidad de asumir responsabilidades colectivas. “Durante años se vio a los retos virales como una 'curiosidad de época'. Pero la lógica que sostiene a estas plataformas premia lo que genera más reacciones y comentarios, y eso puede empujar hacia riesgos extremos. Cuando aparece un cuchillo en una institución educativa, el tema deja de ser entretenimiento y pasa a ser de seguridad”, indicó el profesional.
El análisis legal remarca tres ejes fundamentales: la responsabilidad parental, el rol del Estado y la responsabilidad de las plataformas. De la Rosa, especialista en Derecho de Familia y Ciberdelitos, argumenta que el control del consumo digital forma parte de los deberes de cuidado inherentes a la patria potestad. Entregar un dispositivo sin supervisión equivale a delegar la crianza en un algoritmo comercial, consideró.
Recordó que Uruguay cuenta con la Ley 20.327 de Prevención y Represión de la Ciberdelincuencia (promulgada en 2024), que obliga a promover campañas de concientización, un mandato que requiere mayor efectividad práctica.
Con respecto a la responsabilidad de las plataformas, agregó que se exige a las empresas tecnológicas la implementación de filtros eficaces para frenar la viralización de contenidos lesivos antes de su llegada a las aulas.
Herramientas de protección y control parental
Frente a la velocidad de los cambios tecnológicos, el experto recomienda aplicar medidas activas de supervisión digital con el fomento del pensamiento crítico, la sincronización familiar en este caso de TikTok, la configuración de seguridad y usar los canales de denuncias.
El especialista invita a los adultos a dialogar con los menores sobre el funcionamiento algorítmico y la distorsión de la realidad en los videos editados.
La sincronización familiar con las plataformas permite vincular la cuenta del adulto con la del menor para gestionar de forma remota la privacidad y el tiempo de pantalla. Su activación se realiza desde las configuraciones en el perfil de los usuarios. De la Rosa compartió otro punto importante relacionado con la configuración de seguridad. Sugirió establecer límites diarios de uso, configurar cuentas privadas, restringir los mensajes directos (DM) solo a contactos seguros (“Amigos”), desactivar descargas y Dúos, y habilitar el Modo Restringido.
Con respecto a los canales de denuncia, es importante que, en el caso de ser necesario, se utilice activamente el botón “Reportar” en la aplicación o acudir a las fiscalías especializadas o al equipo de policías especializado en ciberdelitos de Jefatura de Policía de Rivera si la integridad física de un niño o adolescente corre peligro.
El desafío, en definitiva, ya no pasa por prohibir las herramientas tecnológicas, sino por estructurar un ecosistema de prevención donde la supervisión adulta, el cumplimiento de las normativas vigentes y el compromiso institucional actúen de manera sincrónica.
