La sede Rivera del Centro Universitario Regional (Cenur) Noreste de la Universidad de la República (Udelar) dio un paso histórico en la descentralización de la investigación médica y biológica de Uruguay con la puesta en funcionamiento de su nuevo Laboratorio de Biología Molecular y Genómica. Equipado con infraestructura de alta complejidad, la iniciativa consolida una trayectoria académica iniciada en la década de 1980 y potencia el desarrollo regional impulsado tras la creación del Centro Universitario de Rivera en los años 2000 y la posterior llegada de la Universidad Tecnológica (UTEC).
Con esta inauguración, el departamento de Rivera se afianza como el único ecosistema de educación superior del país que reúne en un mismo campus interinstitucional a todas las instituciones de enseñanza terciaria pública: Udelar, UTEC, el Centro Regional de Profesores (CERP) de la ANEP y el Polo Educativo Tecnológico de la UTU. En su conjunto, este complejo educativo alberga una matrícula cercana a los 5.000 estudiantes. En el caso específico de la Udelar, un 20% de la matrícula proviene de otros departamentos (incluida la capital), posicionando al norte uruguayo como un polo de atracción académica regional.
Capital humano e investigación científica con sello local
El nuevo equipamiento no parte desde cero: se integra y fortalece sobre la sólida plataforma de investigación construida por el doctor Arley Camargo, referente en estudios genómicos aplicados a la ecología y la herpetología (rama de la zoología dedicada al estudio de reptiles y anfibios).
El equipo operativo del laboratorio está liderado por jóvenes investigadores formados localmente en el Cenur Noreste, con la tutoría técnica de la doctora Yanina Panzera, experta en virología de la Facultad de Ciencias de la Udelar, unidad académica con presencia continua en la frontera desde hace más de dos décadas.
Yasser Vega, magíster en Genética, candidato a doctor y referente de la plataforma genómica, lidera las líneas de investigación orientadas al estudio de variantes genéticas asociadas a los trastornos de la coagulación sanguínea. Dado que muchas personas heredan mutaciones que incrementan el riesgo de sufrir sangrados o desarrollar trombos, su trabajo se enfoca en caracterizar estas condiciones de forma integral.
La investigación comenzó aplicando herramientas genómicas en familias del noreste uruguayo (Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo), dentro del área de influencia del Cenur Noreste. No obstante, al advertir la falta de una descripción genética general a nivel nacional, el equipo de Rivera estableció una alianza con el Hospital de Clínicas y la Cátedra de Hemoterapia y Medicina Transfusional. Gracias a esta colaboración, extendieron el estudio a pacientes de todo el país con el propósito de generar datos inéditos, realizar un aporte de alcance internacional, optimizar los tratamientos y ofrecer asesoramiento genético claro a las familias diagnosticadas con hemofilia y trombofilia.
Valentina Rodríguez, licenciada en Biología Humana, centra su investigación en la genómica aplicada a la trombofilia, las coagulopatías hereditarias y otros trastornos hematológicos en la población regional. La especialista destacó que el uso de estas herramientas genómicas apunta hacia una medicina cada vez más personalizada.
Según explicó, la variedad de terapias disponibles es muy amplia. Por ello, el proceso comienza analizando la información genética para luego procesarla mediante la bioinformática: los datos se ordenan y se comparan con secuencias de referencia para identificar las mutaciones presentes, determinar su grado de patogenicidad y predecir cómo responderá el paciente al tratamiento. Llegar a este nivel de detalle permite direccionar y personalizar de manera mucho más precisa el abordaje terapéutico.
Su trabajo de maestría se orienta al desarrollo metodológico para la reducción de costos, mediante la creación de paneles genómicos que permiten estudiar las mutaciones en los factores V y II en la población afectada por esta patología. Para la implementación y formación en esta tecnología de secuenciación masiva, cuenta con el apoyo de la Facultad de Ciencias.
Patricia Karina Viera, licenciada en Biología Humana, explicó que su rol en la investigación está vinculado a la bioinformática. Detalló que, durante su etapa de grado, desarrolló su proyecto final junto con el magíster Jasser en dicha área, en la cual se especializó.
En ese marco, elaboraron un flujo de trabajo (pipeline) –una cadena de procesos y tareas automatizadas que se ejecutan de forma secuencial para transformar datos de entrada en un resultado específico– mediante herramientas orientadas a detectar variantes genómicas, conocer su frecuencia y determinar cómo una variante influye en el fenotipo del paciente. Para ello, el laboratorio dispone de equipamiento de alta gama, que incluye sistemas automatizados para la extracción de ADN, equipos de PCR, un termociclador en tiempo real y tecnología de secuenciación genómica.
Asimismo, agregó que su trabajo de posgrado está orientado al control epidemiológico, tomando el agua como matriz principal para identificar la presencia de virus que puedan afectar la salud humana, vegetal y animal.
Indicó que estos datos se ingresarán en los paneles utilizados para la secuencia. A partir de allí, se crearán genes blanco de los virus con el fin de lograr una detección rápida –inicialmente en muestras de agua–, con la proyección de replicar posteriormente la metodología en otras matrices.
Consultada sobre la inteligencia artificial, la investigadora aventuró decir que en un futuro no tan lejano se estarán desarrollando algoritmos propios y flujos de trabajo bioinformáticos, con la proyección de integrar herramientas de inteligencia artificial en conjunto con la UTEC, destacando el trabajo académico interinstitucional.
Alianza público-privada: soberanía diagnóstica y reducción de costos
La incorporación del equipamiento automatizado de última generación se concretó mediante un acuerdo con la empresa especializada BICO, configurando un modelo de sinergia entre el sector público universitario y la empresa privada.
La nueva infraestructura analítica incluye sistemas automatizados de extracción de ácidos nucleicos (ADN/ARN – pre-PCR) que optimizan el procesamiento con máxima pureza y reducen al mínimo el error humano. También cuentan con termocicladores de PCR en tiempo real, que permiten diagnósticos cuantitativos inmediatos de patógenos e indicadores genéticos, y una Plataforma de Secuenciación Masiva (NGS), una tecnología de lectura genómica profunda para análisis de alto rendimiento.
Según explicaron los investigadores a la diaria, la ventaja operativa clave de esta tecnología radica en la soberanía territorial del diagnóstico. Hasta ahora, gran parte de las muestras biológicas complejas debían trasladarse a Montevideo o enviarse a laboratorios de Estados Unidos y Asia. El procesamiento local elimina los tiempos de traslado, evita la degradación de material biológico sensible y reduce drásticamente los costos operativos para los prestadores de salud públicos (ASSE) y privados del norte del país.
Asimismo, recordaron que la biología molecular se fundamenta en el estudio de los ácidos nucleicos. Este proceso requiere equipos capaces de replicar millones de copias de las secuencias de ADN para determinar el orden de sus nucleótidos (adenina, timina, citosina y guanina), que conforman los genes.
Esta amplificación se lleva a cabo mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Un ejemplo de ello es el PCR en tiempo real disponible en el laboratorio de Rivera, el cual se hizo ampliamente conocido durante la pandemia de covid. Esta técnica permite detectar rápidamente ácidos nucleicos –como el del virus SARS-CoV-2– y confirmar si una persona está infectada en apenas una hora.
El proceso requiere fases previas a la amplificación. Según el tipo de muestra (sangre o saliva), se aplican protocolos específicos que incluyen incubación y centrifugación para aislar el material genético. El laboratorio cuenta con dos equipos automatizados para esta extracción mediante distintas tecnologías, dos áreas diferenciadas –una de pre-PCR y otra de amplificación del genoma– y un secuenciador destinado a determinar el orden nucleotídico.
Finalmente, según el objetivo de la investigación (como analizar muestras de agua para identificar virus y bacterias), interviene la etapa bioinformática. Esta fase procesa los datos y los compara con secuencias de referencia para reconocer similitudes o detectar variantes patogénicas mediante programas especializados, explicó Yasser a la diaria.
Mirada de futuro: parque tecnológico y desarrollo territorial
El director de la sede Rivera del Cenur Noreste, Gabriel Freitas, magíster en Enseñanza Universitaria, remarcó que el proceso de consolidación de la infraestructura física e investigación de vanguardia ha sido posible gracias a una planificación estratégica sostenida.
Freitas subrayó que el siguiente paso institucional será la integración del laboratorio dentro del futuro Parque Tecnológico de Rivera. Esta proyección urbanística e industrial permitirá conectar directamente la investigación científica con el sector productivo regional, transformando el conocimiento biológico en innovación aplicada, empleo calificado y desarrollo territorial sostenible para la frontera norte.
