El departamento de Rivera albergó jornadas de intercambio y capacitación impulsadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en el marco de un proyecto regional enfocado en desarticular organizaciones criminales transnacionales en el Cono Sur, que abarca a Uruguay, Argentina, Chile y Bolivia. La iniciativa cuenta con el financiamiento y la ejecución de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El propósito de estas actividades –que concluirán en Montevideo con un diálogo de alto nivel– es articular acciones conjuntas entre los países de la región y las instituciones de cada Estado. En la instancia participaron fiscales, jerarcas del Instituto Nacional de Rehabilitación y de la Policía Nacional, así como autoridades y especialistas de Brasil y Argentina.
La iniciativa está alineada con las agendas de cooperación técnica que la UNODC tiene con los órganos de Justicia y persecución penal del Cono Sur, buscando optimizar la respuesta estatal frente a las redes delictivas complejas.
Gonzalo Escalante, representante de la UNODC para la región andina y el Cono Sur, explicó que el proyecto lleva tres años de aplicación y detalló que la elección de Rivera como sede respondió a una decisión estratégica por su condición de ciudad fronteriza con Brasil. Durante las jornadas se abordó la problemática del narcotráfico y el crimen organizado, con foco en la situación que se vive en el ámbito penitenciario. En este sentido, la UNODC puso a disposición manuales y normativas orientadas a mitigar el poder de las estructuras delictivas que operan tras las rejas.
Experiencias regionales: el abordaje carcelario en Argentina y Brasil
El encuentro reunió a expositores internacionales que compartieron buenas prácticas y analizaron las dificultades para enfrentar estructuras delictivas de gran escala.
Alberto Barbuto, integrante de la Procuración General de la Nación de Argentina y de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, expuso sobre la experiencia de su país frente a las organizaciones transnacionales que operan y crecen dentro de los establecimientos penitenciarios en Venezuela, Brasil y la región. Barbuto remarcó que existe una fuerte voluntad para encontrar soluciones conjuntas y subrayó que las organizaciones criminales operan “sin trabas burocráticas”, lo que obliga a los estados a “redoblar la cooperación”.
Por su parte, el especialista en inteligencia y subprefecto David Almirón, del Servicio Penitenciario Federal Argentino, centró su exposición en la recolección, análisis y procesamiento de información carcelaria como insumo clave para la toma de decisiones estratégicas. Almirón, quien visita Uruguay por cuarta vez en el marco de estos programas, destacó la importancia de estrechar lazos directos con los equipos de inteligencia en Rivera.
El brasileño Pedro Neves, de la Secretaría Nacional de Políticas Penales , habló sobre la necesidad de integrar la cooperación regional para anticiparse a los delitos mediante el uso coordinado de inteligencia entre ministerios públicos, policías y servicios penitenciarios. Neves advirtió que la condición de frontera abierta representa un factor de vulnerabilidad ante las rutas del narcotráfico y el tráfico de armas, por lo que instó a los países socios –con especial atención en la triple frontera y el vínculo con Uruguay, Paraguay y Argentina– a reducir la burocracia, ganar celeridad y actuar con la misma velocidad con la que se expande el crimen organizado.
Las jornadas desarrolladas en Rivera marcan un hito en la descentralización de las estrategias de seguridad, llevando el debate y la cooperación internacional directamente a una de las zonas fronterizas más sensibles del Cono Sur. Al consolidar un bloque de trabajo conjunto entre Uruguay, Argentina y Brasil –con el respaldo técnico y financiero de organismos globales–, el encuentro reafirma que la respuesta institucional frente al crimen organizado y su ramificación en las cárceles exige celeridad, intercambio permanente de inteligencia y, sobre todo, una firme cohesión entre los estados.
