Tras la convocatoria que realizaron organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles, se llevó a cabo en una fría noche la 31ª Marcha del Silencio en Salto bajo la consigna “30 años marchando contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”, dentro de un contexto especial al cumplirse 50 años de los asesinatos de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw.
La marcha comenzó a las 19.00, como estaba previsto, desde la esquina de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, un punto considerado emblemático por las organizaciones convocantes. Tras el recorrido, la diaria conversó con integrantes de la organización, entre quienes se encuentra la exintendente Ingrid Urroz, que fue presa política durante la dictadura e integra el grupo Crysol.
Foto: Ariel Volpi
“Me han dicho que hubo más gente que en la marcha del año pasado. Lo que puedo decir es que vi caras nuevas que no había visto en marchas anteriores; eso es bueno, y también vi a muchos jóvenes que se han integrado a la organización y a la marcha; eso está mejor, porque nos garantiza que esta marcha no se terminará con nosotros”, dijo.
Si bien los organizadores de la marcha se reunirán este sábado para hacer una evaluación, “destacaron la presencia de caras nuevas y muchos jóvenes” debido a que “hemos estado trabajando bastante con el movimiento estudiantil y están surgiendo cosas lindas”.
Por su parte, Alicia Volpi, integrante de Afutu y del plenario departamental del PIT-CNT, destacó a la diaria el compromiso histórico del movimiento sindical con la defensa de los derechos humanos y la democracia. “30 años de lucha contra la impunidad. Marchamos por memoria, verdad y justicia, reafirmando el compromiso sindical con los derechos humanos y con la defensa de la democracia”, expresó.
Foto: Ariel Volpi
El rol de la juventud y la memoria activa
Representantes del Movimiento Estudiantil tuvieron un papel protagónico en la marcha. Lucía Caracciolo, estudiante avanzada de la carrera de Psicología en la Udelar, sostuvo que el 20 de Mayo “no pertenece solamente al pasado, sino también al presente y al futuro que queremos construir”. En ese sentido, afirmó que la Marcha del Silencio representa “un compromiso colectivo con la verdad, la justicia y la democracia”.
Asimismo, reivindicó la continuidad de las excavaciones para encontrar a las personas detenidas desaparecidas, la apertura total de archivos y una educación en derechos humanos y memoria histórica en todos los niveles educativos. “Una sociedad que no conoce su historia está condenada a repetirla”, expresó Caracciolo, quien remarcó que el silencio de cada marcha “está lleno de nombres, de historias, de ausencias y de dignidad”.
Martín Correa, estudiante de tercer año de Medicina de la Udelar, y que además leyera la proclama en la plaza Treinta y Tres, en charla con este medio alertó sobre el crecimiento de discursos negacionistas y relativizadores del terrorismo de Estado. “Nos preocupa profundamente el crecimiento de discursos negacionistas y de expresiones que banalizan la violencia política y el autoritarismo”.
Correa entiende que la democracia no puede sostenerse “sobre la base de la impunidad” ni negando el dolor de las víctimas. En ese marco, reivindicó el papel de las nuevas generaciones en la construcción democrática. “Somos parte de una generación que nació en democracia, pero que entiende que la democracia no se hereda, sino que se construye y se defiende todos los días”.
Los estudiantes remarcaron además la importancia de fortalecer espacios de memoria en el interior del país y afirmaron que la lucha por memoria, verdad y justicia “pertenece a todo el pueblo uruguayo”.
Foto: Ariel Volpi
Momento de reflexión colectiva
Urroz reiteró que “la democracia se defiende con la verdad, porque pensar distinto no es un delito, y sí es un delito las desapariciones forzadas”, afirmó. Consultada sobre el manejo del tema desaparecidos por parte del gobierno del presidente Yamandú Orsi, consideró que persisten demoras históricas vinculadas al denominado “pacto de silencio”.
“Parecería que es más importante seguir castigando a las familias que perdieron a sus familiares que decir la verdad y restablecer la paz”, cuestionó. Finalmente, sostuvo que la sociedad solo alcanzará una verdadera paz “cuando se haga justicia, cuando sepamos la verdad, cuando nos digan dónde están y cuando exista el compromiso de nunca más terrorismo de Estado”.
