El presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Marcelo Metediera, visitó Salto este miércoles para participar en el lanzamiento de la campaña Mayo Amarillo. En la oportunidad, el jerarca expresó su convicción de que la prevención de la siniestralidad vial debe construirse con la participación de toda la sociedad.

Detalló que este año se desarrollarán más de 150 actividades en todo el país, un número superior al del año pasado, cuando no llegaron a 50. “La siniestralidad en el tránsito es la principal causa de muerte en el país”, afirmó.

Al ser consultado sobre el siniestro ocurrido en Paysandú, en el que un niño de 8 años falleció tras el vuelco del auto que conducía su padre –quien posteriormente dio resultado positivo en el test de alcoholemia–, Metediera explicó que no estaba al tanto de todos los detalles del caso como para emitir una opinión concreta, ya que en ese momento se encontraba participando en actividades en Salto.

De todos modos, señaló que existen factores de riesgo plenamente identificados y medidos, como el alcohol, la velocidad, el no uso del casco, y subrayó que estos factores son reales y determinantes en la siniestralidad vial.

Alcohol cero

Metediera recordó que suele debatirse mucho sobre la política de alcohol cero, pero remarcó que el consumo de alcohol tiene efectos comprobados en la conducción. Por eso, consideró fundamental mantener y profundizar la política de alcohol cero, así como reforzar los controles de cannabis en quienes conducen y avanzar en la regulación y el control del consumo de cocaína y psicofármacos. “Hoy las tirillas de control de cannabis también detectan cocaína, opiáceos y benzodiacepinas”, destacó.

El jerarca señaló que, teniendo en cuenta los problemas de salud mental que atraviesa la población de Uruguay, y la medicación que se indica, es evidente que ciertos medicamentos afectan a los conductores, un tema que el país aún no ha logrado analizar y abordar de manera integral. Advirtió que este asunto requiere un tratamiento responsable y que no se resuelve simplemente con una disposición administrativa.

Sostuvo que la reflexión sobre estos casos de siniestralidad tiene que ver con la historia y la evidencia acumulada en materia de tránsito: “El alcohol y la conducción no son compatibles”. Agregó que “cada vez que ocurren situaciones como la reciente tragedia o como el caso de Florida, donde fallecieron dos niños que viajaban sin el Sistema de Retención Infantil, o cuando se registran siniestros vinculados a excesos de velocidad y picadas, la sociedad reacciona con alarma y preocupación, aunque se trata de problemáticas presentes todos los días”.

Explicó que las normas de tránsito no surgen porque a un legislador o a un intendente “se le ocurrió”, sino porque existe evidencia que demuestra su impacto real en la seguridad vial. “Reflexionar sobre estos temas siempre es difícil, porque en todos los casos se trata de la vida de una persona”, concluyó.