“Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”, fue el lema elegido este año por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para conmemorar el Día Mundial de Lucha contra el Sida, que se conmemora el 1º de diciembre. Poner fin a la epidemia de VIH/sida fue un compromiso asumido por la ONU en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Como meta intermedia el organismo había planteado alcanzar para 2020 el objetivo 90-90-90: que 90% de las personas que viven con VIH conozcan su diagnóstico; que 90% de las personas que conocen su diagnóstico reciban tratamiento antirretroviral; y que 90% de las personas en tratamiento no tengan virus circulando en su sangre. Según los datos que presentó el Ministerio de Salud Pública (MSP) el martes, 74% de las personas tiene cobertura antirretroviral y de ellos 80% tiene carga viral indetectable.

Sólo 14 países adscriptos a la agenda lograron alcanzar esta meta, manifestó Alberto Stella, coordinador regional del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida; en el resto los logros “son desiguales”, pero se ha disminuido el número de nuevos casos y las muertes por sida. Las nuevas infecciones de VIH, en el mundo, se concentran principalmente en hombres jóvenes que tienen sexo con hombres, sostuvo Stella. Uruguay no es ajeno a esa realidad. En ese contexto, el martes se presentó el estudio “Salud sexual y VIH de varones que tienen sexo con varones”, que apunta a brindar insumos para el diseño de políticas públicas.

Lucía Pérez, investigadora del Área de Sociología de la Sexualidad de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la Universidad de la República (Udelar), presentó los lineamientos metodológicos de la investigación. Detalló que uno de los primeros desafíos fue encontrar la “narrativa” apropiada para captar a la población objetivo y redactar formularios que permitieran evadir “la rigidez o la dureza de muchas técnicas de la investigación social” y mantener los “parámetros éticos” para alcanzar a un grupo que “por definición no quiere expresarse; [además], la propia categoría de HSH [hombres que tienen sexo con hombres] viene impuesta por la línea epidemiológica y no necesariamente refleja una categoría de autopercepción”. En ese sentido, los investigadores definieron como estrategia dirigir una encuesta sobre la salud sexual de los varones en general y no sobre varones gay o HSH, con el propósito de llegar a la mayor cantidad posible de hombres, y luego filtrar las respuestas para concentrarse en el público objetivo. Otra decisión fue desvincular “todo lo que tuviera que ver con la comunicación y el planteo de captación con cuestiones vinculadas al VIH”, dijo Pérez.

La encuesta se difundió por medio de distintas plataformas digitales y redes sociales (Instagram, Twitter, Facebook y el boletín institucional de la FCS, entre otras), utilizando diferentes estrategias de acuerdo a tres ejes: edad, sensibilidad hacia el tema, lugar de residencia. En relación a la edad, los grupos se dividieron entre los varones de 15 a 25 años, 26 a 35 años y 36 a 49 años. En total, 3.019 personas completaron el formulario web de la encuesta durante octubre y noviembre de 2019. A partir de las variables de filtro, los investigadores llegaron a la población objetivo: varones de entre 15 y 49 años que tuvieron sexo con varones en el último año. La muestra quedó conformada por una cohorte de 693 varones.

Prácticas y derechos

Juan José Meré, sociólogo del Fondo de Población de Naciones Unidas, presentó las características de la población objetivo. Mayoritariamente eran jóvenes de entre 20 y 29 años: 73,7% se reconoció como gay y 19,3% se reconoció como bisexual. De los 693 varones, 445 eran montevideanos y 248 del interior del país; 26,8% manifestó tener formación terciaria completa y 40,5% dijo estar cursando una carrera terciaria. En relación a la ocupación, 60,2% (417) reportó tener un trabajo, 27% (187) dijo que estudiaba, 8,7% (60) trabajaba y estudiaba y 3,3% (23) no estudiaba ni trabajaba.

4,4% de los varones gay puede expresar su orientación sexual en su entorno

En promedio, los encuestados comenzaron su vida sexual a los 17 años; siete de cada diez lo hizo con un varón. Solo la mitad usó condón. Al momento de la encuesta, 333 varones estaban en pareja y 272 sin pareja, 63 tenían pareja ocasional y 25 manifestaron tener varias parejas. En los últimos 12 meses 70% de los encuestados había tenido dos o más parejas sexuales. Poco más de la mitad usó condón en la última relación con un varón, agregó Meré.

1 de cada 5 varones que tienen sexo con varones fue “maltratado, humillado, insultado por su orientación sexual”

En el análisis de las características de la población objetivo en clave de derechos, a los investigadores les sorprendió que sólo 4,4% dijo que todos saben que es gay, incluidos sus familiares, amigos y todo vínculo cercano. “A partir de todos los avances normativos que hubo en el país habría que preguntarse en la vida real qué es lo que enfrentan los varones gay en Uruguay”, sostuvo Meré. Otro dato que destacó fue que “apenas la mitad de los encuestados le dice a su médico en una situación de salud o enfermedad que es gay o tiene sexo con varones”, y apuntó que eso “evidentemente, para la salud sexual, es un tema crítico”. “Una de las explicaciones de por qué es tan bajo el porcentaje de varones que se abre al mundo es porque uno de cada cinco fue maltratado, humillado, insultado por su orientación sexual”, sostuvo el investigador, y explicó que este abuso no es ejercido sólo por desconocidos, sino por familiares, compañeros de trabajo o de estudio. La mayoría no había denunciado esas situaciones de violencia de género.

“Sobre el inicio sexual hay algo que interpela a todos”, sentenció Meré. Si bien la edad promedio de inicio de la vida sexual es a los 17 años, un porcentaje “importante” de los encuestados (9%) declaró que su “inicio sexual” se dio entre los 5 y 12 años, contó el sociólogo. Entre ellos, sólo “3,3% dijo claramente que se trató de una relación forzada y otro tanto prefirió no decirlo”, añadió. A lo largo de su vida, 17% de los encuestados vivió “relaciones sexuales forzadas” y 3,5% prefirió no responder la pregunta al respecto. Los agresores “son los que están cerca, no los que están lejos”, sostuvo Meré: 23% de los agresores son familiares y 20% son desconocidos.

Por último Meré, dedicó un espacio al derecho a ser feliz: siete de cada diez encuestados dijeron que “siempre o casi siempre” se sienten “feliz con su vida sexual”; dos de cada diez respondieron “algunas veces”; uno de cada diez (un poco más que 10%, en realidad) respondió que “no se siente o casi nunca se siente feliz” con su vida sexual, y las razones, explicó el sociólogo, son la “discriminación, el miedo al VIH u otra enfermedad de transmisión sexual, o por tener que ocultar su orientación sexual, las ganas de tener una pareja estable o tener más relaciones, tener dificultades de erección u algún otro problema de salud”.

50% pudo decirle a su médico que es gay

Principales resultados

Susana Cabrera, docente de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la Udelar y ex directora del programa de VIH/sida del MSP, presentó algunos de los resultados de la investigación. En cuanto al indicador de conocimiento sobre VIH/sida, Cabrera dijo que “hay un alto nivel de conocimiento y no hay una diferencia significativa entre los grupos de edad”. 57,2% manifestó haber utilizado preservativo en su última relación sexual anal con otro varón; en el caso de que esa relación fuera con una pareja estable, la cifra disminuyó a 30%, y con una pareja ocasional la cifra aumentó a 72,6%. Cabrera sostuvo que en la encuesta también se plantearon diferentes opciones respecto de la frecuencia de uso del condón: lo usa siempre (35%), casi siempre (32%), a veces (11%), casi nunca (5%) o nunca (17%).

A pesar de que 98% de los encuestados manifestó que el uso del condón es adecuado para la prevención del VIH, hubo un descenso en el uso del preservativo respecto de años anteriores, según datos de encuestas previas: en 2008 dijo haberlo usado 45,9% de los encuestados, en 2013, 67,6% y en 2019 el porcentaje cayó a 57,2%. Cabrera subrayó este dato como “un insumo para pensar la prevención”, incorporar “innovaciones” en este sentido y “dar un pasito más”. El hecho de identificarse con la orientación sexual gay y tener pareja estable estuvo asociado a un menor uso del condón, sostuvo Cabrera. Quienes se hicieron el test de VIH en los últimos 12 meses, utilizaron las redes sociales para la búsqueda de pareja sexual y conocen qué es la profilaxis preexposición (Prep) utilizaron más el preservativo, manifestó la doctora.

Test de VIH

El siguiente indicador que destacó Cabrera fue el porcentaje de HSH que se realizó la prueba de VIH en los últimos de 12 meses, “sabiendo el rol que tiene en la prevención”. “Me parece que cada vez más la población ha ido incorporando la prueba de VIH en su vida cotidiana”, dijo Cabrera. En 2019, 65,4% de los encuestados se hizo el test, pero la experta consideró esta cifra “insuficiente” y reconoció las limitaciones en la accesibilidad al test en los servicios de salud.

Profilaxis posexposición (PPE)

Implica el acceso a medicamentos antirretrovirales después de una posible exposición al VIH, para prevenir la infección.

Asociado a la práctica de test de VIH se tomaron en cuenta algunas variables. La encuesta determinó que la participación en actividades de información, el uso de condón en la última relación sexual anal, el uso de condón en la última relación sexual con pareja estable, y el uso de redes sociales para búsqueda de pareja social se vinculaban con una mayor práctica de test. En cambio, tener una pareja estable disminuye la proporción de test realizados. También se reconoció una mayor proporción de test de VIH entre quienes manifestaron recibir condones gratis, conocer la profilaxis posexposición (PPE), la Prep, la influencia del consumo de alcohol en el uso de condón y las personas que declararon tener relaciones asociadas al consumo de sustancias.

Profilaxis preexposición

Se refiere a la administración de fármacos antirretrovirales de forma continuada a personas seronegativas para VIH con riesgo sustancial de contraer una infección por ese virus.

PPE y Prep

Casi la mitad, 47,8% de los encuestados, manifestó conocer que “existe y lo que es la profilaxis posexposición” aunque “sólo 1,4% había recibido alguna vez la PPE”, sostuvo Cabrera. En cuanto a la Prep, hay un nivel de conocimiento mayor entre los encuestados (54,8%), pero sólo 0,7 habían recibido o estaba recibiendo Prep en ese momento, dijo la especialista. Aclaró que “todavía no es un política pública, pero hay prestadores que la brindan”. 40,3% de los encuestados manifestó que le interesaría recibir la Prep y, de acuerdo a los indicadores seleccionados por los investigadores, 43,6% es elegible para recibirla. Las condiciones para recibir el medicamento son “haber tenido más de una pareja sexual y relaciones sexuales sin uso de preservativo en el último año o haber tenido una infección de transmisión sexual en los últimos 12 meses”, explicó Cabrera.